
Los chilenos eligen entre Lagos y Lavín
En una histórica segunda vuelta, votan al sucesor de Eduardo Frei.
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SANTIAGO, Chile.- Entre el socialista Ricardo Lagos y el derechista Joaquín Lavín, Chile elegirá hoy a su tercer presidente desde la restauración de la democracia, en una cerrada segunda vuelta electoral a la que ambos candidatos llegan virtualmente empatados.
Quien hoy sea elegido para suceder a Eduardo Frei al frente del Palacio de la Moneda deberá encarar la difícil tarea de poner fin a la transición y asegurar la vigencia plena de las instituciones.
Será tal vez el primer presidente de una nueva era sin Pinochet, aunque el futuro del anciano general, próximo a regresar desde su destierro de 15 meses, pondrá a prueba la consolidación democrática.
La tensión y la incertidumbre son palpables en todos los chilenos ante el incierto resultado de las urnas. Dos últimas encuestas conocidas en la víspera otorgan a Joaquín Lavín, el candidato de la coalición de derecha Alianza por Chile, una victoria por algo más de un punto de ventaja por sobre Ricardo Lagos, su contrincante oficialista de la Concertación por la Democracia.
La encuestadora BenchMark, vinculada con la derecha, consignó un 50,59 % de intención de voto para Lavín y un 49,41% para Lagos. No obstante, la muestra presenta un margen de error del 2,1 por ciento.
Otro sondeo, realizado por el encuestólogo Jaime Egaña Baraona, adjudica una diferencia en favor de Lavín del orden del 1,6%, es decir, algo más de 118 mil votos. Según esta muestra, la derecha obtendría el 50,8%, relegando al candidato de la Concertación con el 49,2 por ciento.
Ambas encuestas contradicen la efectuada por MORI, que el jueves dio a conocer una ventaja "de decimales" en favor de Lagos. La empresa no proporcionó más detalles, salvo aclarar que su margen de error rondaba el 3 por ciento.
En la primera vuelta, el 12 de diciembre último, Lagos logró imponerse por apenas 31.000 votos de ventaja sobre Lavín, que, remontando encuestas, alcanzó una paridad casi absoluta con su rival.
Más de ocho millones de chilenos están habilitados para votar. Para la ley chilena, el voto no es obligatorio, pero quienes desean sufragar deben inscribirse previamente y, una vez inscriptos, es obligatorio votar en todos los comicios.
La clave de la elección de hoy será saber qué grado de ausentismo se registrará -en la primera vuelta fue de casi el 10%-, hacia quién se volcarán los votos de los pequeños partidos que no llegaron al ballottage y qué impacto tuvo en los votantes el anuncio del Ministerio del Interior británico de negar la extradición de Pinochet a España y abrir de ese modo la posibilidad de su regreso a Chile.
Lagos, un socialista de 61 años, que sobre el final del gobierno de Salvador Allende fue nombrado embajador en Moscú, aunque nunca llegó a asumir por el golpe pinochetista, tiene la posibilidad de sumar hoy los votos del Partido Comunista -un nada despreciable caudal de 200.000 sufragios-, pese a que su principal dirigente, Gladys Marín, convocó a la abstención.
Para Lavín (46), un joven y ferviente católico que sirvió como asesor al gobierno de Pinochet, la oportunidad está en capitalizar el efecto producido por su excelente elección de primera vuelta y en captar los votos del centro, para lo cual se esmeró en distanciarse de la figura del ex dictador.
Desafíos
Con promesas de crear mayores puestos de trabajo (el desempleo trepó el último año al 11%), mejorar los sistemas de salud, brindar seguridad a los ciudadanos y asegurar la libertad de oportunidades por medio de la educación, ambos candidatos centraron sus discursos en los problemas cotidianos de la gente, dejando atrás la confrontación ideológica.
El gran ausente de la campaña, y no sólo físicamente, fue Pinochet. Ni la derecha, que pretende distanciarse de él, ni la Concertación, arquitecta de la estrategia de las "razones humanitarias", quisieron recordarlo.
Chile enfrenta la tercera elección presidencial desde el retorno a la democracia sin la polarización de la sociedad que caracterizó a la transición.
Sin matices
Pocos matices diferencian hoy a la izquierda de la derecha, que, pese a su consigna de "crecimiento con igualdad", sostienen el mismo modelo económico diseñado en tiempos de Pinochet y que permitió que el país creciera en la última década a un ritmo sostenido del orden del 7% anual. Pero se creció en forma desigual y el gran desafío de quien hoy gane será superar esas diferencias. Tanto Lagos como Lavín pasaron las últimas horas antes de la elección en compañía de sus familias, pero mostrándose en público. El candidato de la Concertación caminó junto con su esposa, Luisa Durán, por los bosques de la Universidad Austral de Valdivia, desde donde llamó a los chilenos a "votar en conciencia" y expresó que estaba satisfecho con lo realizado en su campaña, aunque admitió que "siempre queda la sensación de que se pudo haber hecho más".
Lavín, en tanto, prefirió pasar las horas previas a los comicios en Lago Chungurá, I Región, donde hace seis meses dio comienzo a su "maratón por el cambio". Acompañado por su mujer, María Estela León, y seis de sus siete hijos, el abanderado de la derecha visitó a dos mujeres aymaraes, aunque se lamentó de no poder participar en un ritual en honor a la Pachamama que pudiera ser interpretado como un acto proselitista. Además, manifestó su confianza en un triunfo y aseguró que "ya está todo dicho".
Esta noche, los dos candidatos esperarán el resultado de los comicios en sus respectivos comandos de campaña. Lagos se instalará desde las 18 en el céntrico hotel Carrera, frente a La Moneda, y Lavín lo hará en el moderno Crown Plaza. Esos serán los dos puntos en los que el intendente metropolitano ha autorizado festejos.
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