Los mails del socio de Urdangarin también comprometen al rey de España

Varios correos electrónicos parecen indicar que el monarca Juan Carlos conocía y amparaba los negocios de su yerno, que es investigado por desvío de fondos
Doreen Carvajal
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23 de febrero de 2013  

MADRID.- Durante más de un año, la familia real española dejó afuera al elegante duque de Palma y yerno del rey, Iñaki Urdangarin de las funciones oficiales de la familia real.

Sin embargo, mientras una innumerable cantidad de casos de corrupción socavan la confianza de los españoles en casi todas las instituciones de gobierno, la investigación cada vez más exhaustiva sobre Urdangarin también pone ahora bajo asedio al palacio real, donde un envejecido rey y sus colaboradores ya no saben qué hacer para aplacar la crisis.

Sobre Urdangarin, de 45 años, esposo de la hija menor del rey, la infanta Cristina, pesan acusaciones de haber malversado millones de euros tras haber utilizado sus conexiones de sangre azul para conseguir contratos directos e inflados de parte de políticos regionales a favor de su fundación deportiva sin fines de lucro, el Instituto Nóos.

Con todo su poder, la casa real ha intentado distanciarse del caso. El palacio insiste en que el rey no estaba al tanto de las actividades de Urdangarin en la fundación, y sostiene que Juan Carlos ordenó a su yerno que abandonara esa cuestionada institución en 2006, un año antes de que salieran a luz sus turbios manejos.

Pero la semana pasada, el ex socio comercial del duque, Diego Torres, que también está siendo investigado, dijo ante el juez que el duque no movía un dedo sin la aprobación del palacio, y entregó cerca de 200 mails-a muchos de los cuales tuvo acceso The New York Times- para apoyar sus afirmaciones.

Los mails sugieren que el palacio estaba preocupado por lo que ocurría en la institución benéfica deportiva mucho antes de lo que actualmente admite, y que comenzó a presionar a Urdangarin para que la abandonara, en un momento en que, según dicen los investigadores, el duque y su socio se abocaban a inflar contratos y a transferir dinero a cuentas off shore.

A pesar de la insistencia del palacio en cuanto a que el rey no tenía nada que ver con lo que hacía su yerno, los mails demuestran que el rey monitoreaba esos negocios.

Los correos no revelan que el monarca haya cometido algún delito, pero han llevado el escándalo hasta la puerta del palacio, hasta manchar aún más a una monarquía que está bajo escrutinio público, mientras España atraviesa una enorme crisis económica y los casos de corrupción despiertan resentimiento.

Los mails sugieren que la preocupación por el escándalo y su potencial daño para la casa real no era nueva. Algunos de esos correos muestran que ya en 2004 el palacio buscó sin descanso la manera de apartar a Urdangarin de la fundación, tratando de encontrarle un nuevo trabajo a través de la amplia red de contactos de sangre azul.

Como esa búsqueda se extendió hasta 2005, el duque se quejó de las crecientes presiones para evitar un conflicto de intereses. "Venimos sufriendo un acoso permanente de la prensa, no siempre precisa, y concerniente a nuestras vidas privadas", le escribió a Corinna Sayn-Wittgenstein, a quien la prensa vincula sentimentalmente con el rey.

El escándalo también deja al descubierto el modo en que la realeza utiliza sus conexiones para acceder a puestos con altas remuneraciones y a acuerdos comerciales para sostener su nivel de vida.

La búsqueda de un empleo para Urdangarin expone cómo opera la familia en ese mundo enrarecido. Los mailsmuestran que Sayn-Wittgenstein, a quien se le encomendó la tarea de encontrarle un nuevo trabajo al duque, quiso ubicarlo como presidente de la nueva filial española de la fundación deportiva Laureus.

Para febrero de 2005, sin embargo, Urdangarin parecía cada vez más preocupado en recolectar fondos para la fundación. Un mes más tarde, rechazó la oferta de trabajo. "Lamento mi silencio de estos días -le escribió a Sayn-Wittgenstein-, pero quería consultarlo con mi suegro."

HOY, UNA NUEVA DECLARACIÓN

Dos días antes de que se cumpla un año de su primera comparecencia, Iñaki Urdangarin prestará hoy declaración en Palma de Mallorca ante el juez José Castro, que instruye el llamado "caso Nóos", en el que el yerno del rey está imputado por corrupción. El juez lo interrogará sobre tres delitos de fraude fiscal por unos 500.000 euros.

Traducción de Jaime Arrambide

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