Los palestinos, hartos de las peleas internas y de las bombas

Confían cada vez menos en sus líderes y creen que Israel redoblará la represión
Beatriz Lecumberri
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2 de julio de 2014  

RAMALLAH, Cisjordania.- El tráfico y el bullicio del mercado en torno a la emblemática plaza Al Manara de Ramallah no permiten adivinar la preocupación que invade a los habitantes de esta ciudad desde el hallazgo, anteayer, de los cadáveres de los tres jóvenes secuestrados cerca de Hebrón. Las noticias que llegan de Gaza hacen temer una nueva espiral de violencia que asusta.

"Espero que Israel investigue antes de castigarnos a todos, porque hasta ahora las cosas no están claras: no se sabe si estas muertes son obra de un grupo que quiere hacer daño al gobierno israelí o tal vez al gobierno de unidad palestino", dice el periodista Nasser Abdallah.

La semana pasada, Cisjordania fue escenario de la mayor operación militar israelí de los últimos diez años con el fin de encontrar a Eyal Yifrah, Gilad Shaar y Naftali Fraenkel. Y los palestinos saben que la respuesta israelí más dura está por llegar.

A principios de junio, Al-Fatah, la organización política del presidente palestino, Mahmoud Abbas, y el movimiento islámico Hamas sellaron su reconciliación con un gobierno de unión nacional y se comprometieron a celebrar elecciones en seis meses. Tras el secuestro de los tres jóvenes, Israel acusó a Hamas del secuestro y asesinato, que no fueron reivindicados, e instó a Abbas a replantearse su coalición gubernamental.

"La gente está harta y asustada. Nuestra sensación es que Israel no va a invadir Gaza, pero sí habrá asesinatos y ataques selectivos contra Hamas", explica, en una conversación telefónica, Salah el-Sousi, profesor universitario en Gaza.

Desde anteanoche, Israel bombardeó 30 puntos de Gaza sin dejar víctimas, y ocho cohetes palestinos se dispararon desde Gaza hacia Israel sin causar daños.

"Israel consiguió dividirnos. La gente en Gaza está a punto de estallar. Hay funcionarios de Hamas que llevan meses sin cobrar salario, mientras la gente fiel a Abbas sí recibe su sueldo. Estamos hartos. Ya no queremos oír hablar más de Hamas o de Fatah, queremos vivir, queremos aire, trabajo, libertad y dignidad", agrega El-Sousi.

En las calles de Ramallah, donde el apoyo al presidente palestino siempre fue muy alto, las críticas a su gestión se multiplican. Sus recientes declaraciones, en las que aseguró que los secuestradores de los tres jóvenes querían "destrozar" al pueblo y que la "coordinación con Israel en materia de seguridad" era deseable, disgustaron a una parte de sus electores.

"La policía palestina debería protegernos a nosotros, que somos víctimas de los excesos y de las detenciones", lanza Esmat Dajani, en un concurrido café de Ramallah.

Es innegable que la situación es compleja para Hamas y para Abbas y pone en la cuerda floja el gobierno de unión nacional. El movimiento islámico, que ocupa el poder en Gaza, sabe que continuarán los ataques selectivos contra sus infraestructuras y sus militantes. Mientras tanto, el presidente palestino, que condenó el secuestro de los tres chicos, mantiene un complicado equilibrio entre su pueblo, Israel y la comunidad internacional.

"Quiero que Abbas se vaya. Me gustaría tenerlo cara a cara para decirle qué pienso de él. No protege a su gente. Israel nos mata y él habla y habla. Creo que Hamas podría gobernarnos mejor", opina el estudiante Walla al-Bathah.

Un sondeo de un centro de estudios de Ramallah muestra la división de la sociedad sobre cuestiones de su futuro. Aunque el 59% cree que la reconciliación Fatah-Hamas no cierra las puertas a futuras negociaciones de paz, la mayoría piensa que los métodos de Hamas, que no reconoce la existencia de Israel, son la mejor manera de terminar "con la ocupación y establecer un Estado palestino".

Qué opciones maneja Netanyahu

Una intensa ofensiva

El primer ministro podría profundizar los duros operativos en casas y calles de Cisjordania y seguir los bombardeos contra Hamas en Gaza.

La moderación

Netanyahu optaría por acciones específicas contra Hamas, que evitarían una escalada militar y el quiebre de la coalición de gobierno.

La cooperación

Otra variante es ahondar la cooperación con la Autoridad Nacional Palestina, como sugieren Estados Unidos y sus aliados.

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