
Los rebeldes de Filipinas liberaron a un rehén
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JOLO.- Los extremistas islámicos de Abu Sayyaf liberaron ayer a uno de los 21 rehenes que mantienen secuestrados desde el 23 de abril en la isla filipina de Jolo, en lo que constituye el primer logro alcanzado en medio de las lentas negociaciones para la solución de la crisis.
Según confirmó Roberto Aventajado, el principal mediador gubernamental, el grupo rebelde separatista liberó al malayo Zulkarnain Bin Hashim, de 29 años, sin que se pagara rescate y como un "gesto de buena voluntad".
Malasia, que ofreció unos tres millones de dólares por la liberación de sus nueve ciudadanos secuestrados, había pedido la puesta en libertad de uno de ellos "como símbolo de la aceptación de las condiciones propuestas por el gobierno malayo, y también a modo de prueba".
Al ser consultado sobre la liberación de los demás rehenes, Aventajado se limitó a responder que "se están haciendo gestiones".
El grupo extremista Abu Sayyaf, que lucha por la instauración de un estado islámico independiente en el sur de Filipinas, mantiene en su poder, desde hace dos meses, a 21 rehenes: tres alemanes, dos franceses, dos finlandeses, dos sudafricanos, una libanesa, nueve malayos y dos filipinos (estos últimos, trabajadores del complejo turístico donde se alojaban los extranjeros).
Ayuda humanitaria
Las víctimas fueron secuestradas en la turística isla malaya de Sipadán, cuando practicaban buceo, y fueron trasladadas en bote a la isla de Jolo, al sur del archipiélago filipino. Desde entonces, han permanecido cautivas en diversos puntos de la isla, 1000 kilómetros al sur de Manila.
Para mañana se prevé que los rehenes reciban la visita de un equipo médico. Los secuestradores han prohibido que los profesionales vean a los cautivos occidentales, que han sido separados de los orientales, aunque sí permitirán que les lleguen alimentos y medicinas. Como prueba de que han recibido la ayuda, los extremistas islámicos presentarán después un testimonio escrito.
Occidentales y orientales fueron separados hace dos semanas por miedo de los secuestradores a una intervención militar para acabar con el secuestro.
La última ayuda humanitaria llegó a los secuestrados hace más de dos semanas. La escasa alimentación y medicamentos, además de las continuas lluvias tropicales, son un motivo de preocupación para las autoridades filipinas y para los representantes de los países de donde proceden los rehenes, cuya salud empeora cada día.
Algunos, incluso, necesitan urgente hospitalización: la alemana Renate Wallert sufre de hipertensión; el francés Stephane Loisy tiene una infección urinaria; la sudafricana Monique Strydom está embarazada de cuatro meses y uno de los malayos fue picado por un escorpión.
En tanto, el gobierno en Manila se mostró anteayer dispuesto por primera vez a hacer concesiones financieras. En vez del dinero del rescate -los secuestradores exigen unos 20 millones de dólares- se ofrecería "ayuda para el desarrollo" de las regiones más pobres del sur del país, dijo el asesor presidencial Ronaldo Zamora, que se mostró confiado en que Abu Sayyaf aceptará esta oferta.
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