Las fotos de la lujosa mansión que vendieron los príncipes Guillermo y Máxima
Los herederos de la corona holandesa se desprendieron "por un precio simbólico" de la casa de vacaciones que mandaron a construir en Mozambique
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AMSTERDAM (DPA).- La princesa Máxima y el príncipe heredero de Holanda, Guillermo, se desprendieron "por un precio simbólico" de la
que habían mandado a construirse en Mozambique, una parte de la cual fue supuestamente pagada en un paraíso fiscal.
La información sobre la venta fue divulgada por el primer ministro holandés, Mark Rutte, del partido liberal de derecha VVD, en la coalición de gobierno con los democristianos del CDA, durante una breve interpelación en el Parlamento de La Haya.
En realidad, la villa de la península de Machangulo, destinada a convertirse en paraíso para la pareja real holandesa, terminó transformado en pesadilla, pues la adquisición les trajo más dolores de cabeza que beneficios.

Tanto la argentino-holandesa como su esposo, el príncipe heredero al trono, intentaron en vano a lo largo del año pasado vender esa propiedad a un particular, pero "debido a las circunstancias del mercado", el final no lo lograron, según explicó Rutte, citado hoy por varios medios holandeses en Internet.
Finalmente, la mansión de lujo fue vendida la semana pasada por un "precio simbólico" a Machangulo S.A., una organización que opera como cooperativa de propietarios y gestiona un proyecto de desarrollo local.

En un principio, la pareja real intentó que Machangulo no fuera sólo sinónimo de residencia de lujo, sino que apostaron por crear un proyecto de ayuda al desarrollo en toda la zona, para "aportar su granito de arena a la colectividad local", apunta la publicación holandesa Elsevier.
No obstante, desde un primer momento arreciaron las críticas desde el Parlamento y también en numerosos artículos y columnas de opinión en la prensa holandesa por el "dispendio" económico que suponía mantener esa residencia.
En realidad, la polémica no dejó de perseguirlos. El último y desagradable episodio se produjo en junio del año pasado después de que el periódico holandés De Volksrant pusiera en evidencia que los futuros reyes usaron para pagar al menos una parte de esa lujosa residencia algunos paraísos fiscales, como la isla de Jersey, en el Canal de la Mancha, aunque "siempre dentro de la legalidad", según precisó la Casa Real.




