México cambia: la clase media emerge por un boom de inversiones

Por la llegada de decenas de empresas extranjeras de alta gama, muchos jóvenes recuperaron la esperanza de lograr un ascenso social a través del trabajo y el estudio
Damien Cave
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21 de noviembre de 2013  

GUANAJUATO, MÉXICO.-Hace diez años, Iván Zamora (23 ) probablemente ya hubiera emigrado a Estados Unidos. En cambio, en mayo pasado se recibió en la flamante universidad de esta ciudad, y, de inmediato, entró como pasante de ingeniería en una de las muchas empresas multinacionales radicadas a pocos metros del campus.

Hoy, su día empieza al alba, en el interior de la nueva fábrica de Volkswagen cercana a su casa, y de noche se suma a ese río de hombres y mujeres en franco ascenso social que emergen de la contigua planta de Pirelli, de las muchas empresas proveedoras de autopartes japonesas y de la nueva planta de Nivea, justo al lado.

"Ahora hay muchas oportunidades de estudiar y tener éxito", dijo Zamora en la fábrica, rodeado de máquinas, acero y jóvenes técnicos. "Mis padres son docentes. En su época era todo muy distinto."

Educación. Trabajo más sofisticado. Sueldos más altos. Ésa es la fórmula de desarrollo buscada por México durante décadas. Pero después de la oleada neoliberal de los 90, que sólo logró generar empleos poco calificados, México finalmente está atrayendo a empresas de alta gama, que, según los expertos, podrían generar una prosperidad duradera. Aquí, en una región largamente conocida por ser una de las principales fuentes de inmigración ilegal hacia Estados Unidos, empezó a surgir un México nuevo.

Actualmente hay decenas de empresas extranjeras que invierten y colman los parques industriales construidos al costado de las rutas. Donde antes había plantaciones de melones, ahora florecen las viviendas de clase media, y las universidades recientemente inauguradas están atestadas de alumnos deseosos de estudiar ingeniería, aeronáutica o biotecnología. Es una señal de la confianza en el futuro económico de México y de lo que para muchos es la meritocracia, que llegó importada, de la mano de los negocios internacionales.

En un país donde el amiguismo y la corrupción aún son el camino habitual al enriquecimiento, muchos empiezan a creer que pueden salir adelante con estudio y trabajo.

Zamora fue contratado por Volkswagen hace pocos meses, pero la historia de ese nuevo trabajo comenzó cuando sus padres priorizaron su educación, y no la emigración, y se deslomaron para que su hijo tomara clases de computación y, más recientemente, de alemán.

A la inversión de sus padres, el estado de Guanajuato le sumó la construcción de un politécnico universitario económicamente accesible y con títulos intermedios, y un puerto que se extendió rápidamente, destinado a atraer a las empresas extranjeras que contratan a los flamantes graduados. Y ahora Zamora tiene un trabajo que hasta le permite ayudar a su hermana estudiar biología marina.

Éste es un México totalmente distinto de la idea generalizada entre los norteamericanos: no es el país del agotador trabajo en línea y poco especializado de la "maquiladora" ni el de las multinacionales levantadas al lado de la frontera, o el del horror de los carteles del narcotráfico.

Pero la pregunta que muchos expertos y funcionarios se hacen es si México puede seguir el ritmo de la creciente demanda de mano de obra calificada y disipar la preocupación por los índices delictivos y de corrupción para impulsar a sus 112 millones de habitantes hasta el club de las naciones desarrolladas.

Industria estrella

"Es una especie de momento bisagra", consideró Eric Verhoogen, profesor de economía y relaciones internacionales de la Universidad de Columbia. "La estrategia de la maquiladora demostró no ser exitosa, así que la gente está buscando algo nuevo", añadió.

Hasta el momento, la estrella de la industria mexicana es el sector automotriz. En más de un sentido, la región central mexicana superó a Detroit. En México, las automotrices les dan empleo a más personas que en todo el medio oeste norteamericano.

Desde 2010 se sumaron en México más de 100.000 puestos de trabajo, según un reciente informe de la Brookings Institution.

Pero mientras el sector automotriz repunta y el aumento de los salarios en China hace que México sea más atractivo para los fabricantes globales de autos, muchos empleadores extranjeros hablan de la dificultad para conseguir y conservar personal calificado con ganas de trabajar, y dicen que la gran masa de trabajadores mexicanos no está a las alturas de las necesidades de sus empresas.

Sólo el 36% de los mexicanos de entre 25 y 64 años terminó la escuela secundaria, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Este año, la desaceleración de la economía mexicana fue significativa, y aun cuando andaba mejor la tasa de pobreza del país apenas cayó un 0,6% entre 2010 y 2012, hasta llegar a los 56,6 millones de personas.

El crimen y un sistema de justicia endeble siguen socavando la economía: los funcionarios mexicanos estiman que el delito le cuesta al país entre un 8 y un 15% de su PBI.

Pero en menor escala, aquí en Guanajuato el éxito individual está generando una sensación de oportunidad. Algunos de los amigos de Zamora también estudian alemán, con la esperanza de conseguir empleo en Volkswagen, mientras que una sensación semejante de entusiasmo y empuje invade también a los estudiantes del politécnico universitario. En sus impecables laboratorios hay jóvenes como Eduardo Luna Zapata, de 24 años, que ya sueñan con algo más que un trabajo en la planta automotriz.

Zapata y algunos de sus compañeros de estudio recibieron este año un prestigioso premio por el diseño de un escáner capaz de detectar escombros y roturas en las pistas de los aeropuertos. "Queremos crear una nueva empresa", dijo.

Traducción de Jaime Arrambide

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