México y el Vaticano, una compleja relación

(0)
12 de febrero de 2016  

CIUDAD DE MÉXICO

La relación entre la Iglesia y el Estado mexicano ha sido históricamente más compleja de lo que se podría suponer: aunque la mayoría de los mexicanos es creyente, la tradición laica del país se impone en la vida pública.

Si bien la visita que comienza hoy el papa Francisco hasta el 17 de febrero ha movilizado también a los políticos para darle la bienvenida, en el país hay una firme separación entre Iglesia y Estado, y la fe convive con el anticlericalismo.

Hace 90 años milicias católicas se levantaron en armas contra la supresión de libertades religiosas. Y apenas en 1992 México, el segundo país con mayor número de católicos en el mundo, estableció relaciones diplomáticas con el Vaticano.

"Durante mucho tiempo, el siglo XIX y buena parte del XX, vivimos momentos en la relación con el Vaticano que se caracterizaron por la tensión e incluso el conflicto", dijo el embajador de México en el Vaticano, Mariano Palacios Alcocer. Desde 1992 "ha habido un proceso gradual de mejoramiento".

Francisco será recibido por el presidente Enrique Peña Nieto en el Palacio Nacional, la sede del gobierno, algo que no había ocurrido en ninguna de las seis anteriores visitas de un papa a México. "Su presencia ahí viene a cerrar un círculo", afirmó Palacios Alcocer.

Los temas que tocará Francisco en México pueden ser espinosos para el gobierno mexicano: pobreza, inmigración, marginación de los indígenas, violencia, corrupción.

"Este viaje va a alentar a muchos, pero va a incomodar a otros", dijo el sacerdote Alejandro Solalinde, un activo defensor de los migrantes. "El Papa va a recordar los derechos humanos", agregó.

La historia de la Iglesia Católica en México -y en América latina en general- está ligada a la Conquista, cuando la espada de los españoles y la fe católica se impusieron sobre los pueblos originarios. La Iglesia amasaría mucho poder espiritual y terrenal en los siglos siguientes.

En 1857, la Constitución liberal mexicana consagró el Estado laico. Los bienes de la Iglesia se confiscaron, el delegado apostólico fue expulsado y se introdujeron el matrimonio civil y la educación laica como parte de una reforma que suprimió los privilegios del clero.

Entre 1926 y 1929 se libró la denominada Guerra Cristera, que enfrentó a católicos armados al grito de "viva Cristo Rey" y al gobierno anticlerical de Plutarco Elías Calles. Decenas de miles de personas murieron en la contienda.

"Durante el levantamiento armado zapatista de 1994, las tensiones entre Estado e Iglesia tienen que ver con la Teología de la Liberación, la participación de católicos en la guerrilla y el papel del clero", dijo el historiador francés Jean Meyer, autor de obras como Tierra de cristeros .

Las relaciones mejoraron en los últimos años a partir de la reforma constitucional de 1992, en la que se volvió a reconocer la personalidad jurídica de la Iglesia Católica.

Sin embargo, en 2002 se armó un gran escándalo cuando el entonces presidente Vicente Fox besó el anillo de Juan Pablo II al recibirlo en el aeropuerto.

Andrea Sosa Cabrios y Denis Düttmann

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.