
Murió el ex presidente yugoslavo Slobodan Milosevic
El ex mandatario estaba siendo juzgado en La Haya por crímenes de guerra
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LA HAYA (AFP).– El ex presidente yugoslavo Slobodan Milosevic, de 64 años, murió, informó hoy el Tribunal Penal Internacional (TPI) para la ex Yugoslavia.
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El ex presidente de Yugoslavia Slobodan Milosevic, cuya muerte fue anunciada este sábado por el Tribunal Penal Internacional (TPI) de La Haya, protagonizó en la última década del siglo XX tres guerras que acabaron con la Yugoslavia construida por Josip Broz Tito.
Esos conflictos causaron más de 250.000 muertos y entre dos y tres millones de desplazados, destruyeron cientos de ciudades y dejaron un rastro atroz de violaciones, torturas y desapariciones.
El líder de Yugoslavia entre 1987 y 2000 era un político cuya silenciosa pero desmedida ambición le hizo llegar a ser interlocutor de la comunidad internacional al mismo tiempo que provocaba la desintegración de la Yugoslavia.
Movido por un nacionalismo exacerbado y el sueño de crear una Gran Serbia, el llamado "carnicero de los Balcanes", no dejó en sus trece años de liderazgo político de enfrentarse a las potencias occidentales.
Las guerras de Croacia (1991-95), Bosnia (1992-95) y Kosovo (1998-99), 77 días de bombardeos de la OTAN contra su país en 1999 y las sanciones internacionales no apaciguaron la ambición y arrogancia de Milosevic ni su sueño de construir la Gran Serbia.
Después de su llegada a la cárcel de La Haya, donde esperaba ser juzgado a partir del 12 de febrero, Milosevic siguió atribuyendo su salida del poder, en octubre del 2000, a un boicot de las fuerzas extranjeras contrarias a Serbia y a una conspiración interior orquestada por su sucesor, Vojislav Kostunica.
Nacido en Pozarevac (Serbia) en 1941, de padre teólogo ortodoxo y madre comunista, que se suicidaron, Milosevic, apodado "Slobo", tenía 43 años cuando entró en política en 1987.
Quienes lo conocieron decían que no tenía amigos desde que era niño, que era un mentiroso patológico y que su concepto de la vida y de la muerte era muy peculiar, tal vez debido al suicidio de sus padres. Según parece, su esposa Mira Markovic, era quien lo controlaba y quien tomó muchas de sus decisiones políticas.
La ascensión de este hombre introvertido, pésimo orador y carente de carisma fue fulgurante. Milosevic apareció como el hombre que los serbios esperaban: neutralizar a los adversarios, en 1987 obligó a su maestro y mentor político, Ivan Stambolic a dimitir y se hizo con la presidencia de Serbia.
En 1989 anuló la autonomía de Kosovo otorgada por Tito en 1974 a esta provincia de mayoría albanesa. En toda Serbia se impuso el culto a su persona. Ciego de ambición e impresionado por su triunfo, Milosevic empujó a sus compatriotas serbios de Croacia a proclamar la República Autónoma de Krajina y a los serbios de Bosnia a crear la "República del pueblo serbio de Bosnia-Herzegovina"
Pero los episodios sangrientos no se hicieron esperar. El Ejército yugoslavo convirtió en ruinas la ciudad croata de Vukovar, que pasó a la historia como un símbolo de la resistencia, la ofensiva serbia contra Sarajevo, de 1992 a 1995, provocó la muerte de miles de personas, y la masacre del enclave de Srebrenica, en Bosnia, donde murieron 7000 musulmanes, la matanza más cruel desde la Segunda Guerra Mundial.
Inexplicablemente, Milosevic siguió siendo un interlocutor válido en el exterior y consiguió firmar en 1995 los acuerdos de Dayton, en Estados Unidos, que pusieron fin a la guerra de Bosnia.
Pero sus ansias de guerra rebrotaron en Kosovo en 1998. Para evitar la limpieza étnica, miles de albaneses huyeron, la OTAN intervino en 1999, bombardeó durante 11 semanas Serbia y consiguió que las tropas de Belgrado salieran de la provincia.
A partir de entonces, el pueblo serbio se rebeló, multiplicó las huelgas y votó en una elección presidencial contra su antiguo héroe y líder.
Serbia no pareció inmutarse cuando Milosevic fue trasladado a La Haya, a finales de junio de 2001.




