Murió Juan María Bordaberry, el primer dictador de Uruguay

Desde 2006 cumplía arresto domiciliario por crímenes cometidos durante su régimen
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18 de julio de 2011  

MONTEVIDEO.- En la soledad de la intimidad familiar, ante la indiferencia general y cumpliendo prisión domiciliaria por múltiples crímenes, murió ayer, a los 83 años, Juan María Bordaberry, el presidente uruguayo que comandó, a inicios de los años 70, la batalla contra la guerrilla revolucionaria y que luego encabezó un golpe de Estado.

Sin honores de Estado y luego de un velorio reservado para allegados a la familia, fue sepultado en un cementerio de esta capital, tras sufrir un paro cardiorrespiratorio.

En las mismas horas, José Mujica, uno de los principales jefes de aquella guerrilla, capturado durante el mandato del presidente muerto ayer y que estuvo preso largos años de su vida, se preparaba para presidir hoy el aniversario de la Constitución uruguaya como presidente del país.

Bordaberry fue elegido presidente de los uruguayos en 1971 y encabezó en 1973 el golpe de Estado que le abrió la puerta a una dictadura militar de casi 12 años. Se convirtió en dictador cuando de un plumazo cerró el Parlamento y abrió el camino para un régimen que torturó y mató a miles de uruguayos.

Protagonizó hechos poco comunes: impulsó un autogolpe pero después fue derrocado por los mismos militares, que lo consideraban un intransigente con los partidos políticos. El mandatario los quería eliminar para siempre.

En febrero de 1972, el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) diseñó un plan para secuestrarlo. Eran cuatro carillas en las que lo nombraban "El Magnífico" y en el que incluían los movimientos del presidente y su familia, rutinas del entorno barrial y horarios exactos de algunas reuniones, así como las posibilidades de llevar adelante la acción.

Paradójicamente, hoy en Uruguay se celebra la jura de la primera Constitución, que marcó el inicio de la vida institucional de Uruguay como Estado independiente. El propio Mujica atentó contra la Constitución cuando se volcó a la lucha armada para instaurar un régimen socialista. Y mañana otro tupamaro, Eleuterio Fernández Huidobro, que es el único vivo de la primera dirección de la guerrilla MLN-T, asumirá como ministro de Defensa.

El contraste se explica por sí solo. Tras la dictadura (1973-1985), Mujica fue amnistiado, se insertó en la vida democrática y creció en popularidad hasta que, en 2009, fue elegido presidente por más de la mitad de los uruguayos. En cambio, con la restauración democrática, Bordaberry fue acusado de violar la Constitución y de ser coautor de crímenes contra militantes de izquierda, e incluso de dos legisladores, que fueron asesinados en 1976, en el marco de la represión coordinada por los dictadores de turno en la región, en lo que se llamó Plan Cóndor. Tenía condena para seguir preso por muchos años y por su enfermedad cumplía la pena en su casa.

Hasta ayer, en Uruguay vivían los últimos seis presidentes elegidos democráticamente: Bordaberry (1971), Julio María Sanguinetti (1984 y 1994), Luis Alberto Lacalle (1989), Jorge Batlle (1999), Tabaré Vázquez (2004) y José Mujica (2009). Pero sólo él no estaba en el club de los jefes de Estado que en alguna ocasión aparecieron juntos. Su condición de dictador desplazó a Bordaberry al ostracismo.

Candidatura

Bordaberry llegó a la política por la vía del gremialismo de productores agropecuarios, y en acuerdo con el Partido Nacional accedió a una banca en el Senado. En 1971, mientras el país vivía tiempos de violencia por las acciones guerrilleras del MLN-T y la represión policial, un sector del Partido Colorado le ofreció una bicéfala candidatura presidencial. Al no existir la reelección inmediata, el presidente Jorge Pacheco Areco intentó una reforma constitucional para ser reelegido. Su sector presentó entonces dos fórmulas: una con Pacheco, por si había votos para la enmienda y habilitar la reelección, y otra con Bordaberry, para el caso contrario. Así llegó a la presidencia, que asumió el 1º de marzo de 1972.

En el verano de 1973, los mandos militares desacataron sus decisiones y comenzó un tiempo de poder compartido hasta que, el 27 de junio de ese año, Bordaberry firmó el decreto de disolución del Parlamento.

Su relación con los militares no fue buena, porque las fuerzas armadas querían diseñar un plan para el retorno a la democracia y Bordaberry quería eliminar para siempre el régimen de partidos políticos. Su propuesta de reforma constitucional apuntaba a un sistema con representación de corporaciones sin estructuras partidarias. Fue cesado en 1976.

Estaba procesado con prisión desde noviembre de 2006 por crímenes durante la dictadura.

La polémica "ley de caducidad", que había sido una amnistía para los violadores de derechos humanos durante su dictadura, curiosamente no le dio amparo porque abarcaba a militares, pero no a civiles.

Uno de sus nueve hijos, Pedro Bordaberry, incursionó en política en el gobierno de Jorge Batlle, y ahora, como senador del Partido Colorado, se erige en uno de los principales líderes de la oposición.

EL OCASO DE UNA GENERACIÓN DE DICTADORES

JORGE RAFAEL VIDELA

Argentina

Lideró el golpe militar en la Argentina en 1976, cuando derrocó a Isabel Perón. Cumple arresto domiciliario condenado por crímenes de lesa humanidad.

AUGUSTO PINOCHET

Chile

Encabezó el sangriento golpe contra el gobierno socialista de Salvador Allende en 1973. Estuvo detenido en Gran Bretaña. Hasta su muerte en Chile, en 2006, nunca fue juzgado.

ALFREDO STROESSNER

Paraguay

Fue dictador paraguayo desde 1954 hasta 1989, cuando un golpe de sus generales lo obligó a exiliarse en Brasil, donde residió hasta su muerte, en 2006.

HUGO BANZER

Bolivia

Dictador entre 1971 y 1978, volvió al poder por medio de las urnas en 1997 y terminó su mandato en 2001. Falleció en 2002, en Santa Cruz de la Sierra, sin ser juzgado.

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