Nuevo gesto del Papa a los católicos alejados de la Iglesia
Insistió en su mensaje a quienes se sienten marginados; también compartió un pesebre viviente con varios chicos
1 minuto de lectura'
ROMA.- Durante la celebración de la fiesta de la Epifanía, que recuerda la manifestación de Dios en un niño recién nacido, el Papa hizo ayer un nuevo gesto a los católicos que se sienten alejados de la Iglesia, a quienes les repitió que los respeta y que Dios los está esperando.
"Quisiera decirles a todos los que se sienten lejos de Dios y de la Iglesia, a los que son temerosos o indiferentes: «¡El Señor también te llama a ser parte de su pueblo y lo hace con gran respeto y amor!»", dijo Francisco desde la ventana del Palacio Apostólico a los miles de fieles que llenaban la Plaza San Pedro.
Ya había usado esas mismas palabras en su exhortación apostólica "Evangelii Gaudium" ("La alegría del Evangelio"), y ayer volvió a ratificar que los ateos y los católicos que se sienten marginados de la Iglesia, como los gays o divorciados vueltos a casar, son una prioridad de su tarea pastoral.
"El Señor no hace proselitismo, da amor, y este amor te busca, te espera a vos que en este momento no creés o estás alejado. Y esto es el amor de Dios", insistió el Papa, que desde el primer día les pidió a los obispos que prediquen entre los marginados.
Al mediodía de una jornada de sol espléndida -la primera de las últimas dos semanas-, el Papa destacó que "Jesús vino [al mundo] para todos" y explicó que la fiesta de la Epifanía hace ver un doble movimiento producido por una atracción recíproca de Dios hacia el hombre y del hombre hacia el bien, la belleza, la felicidad, la justicia. Y agregó: "Jesús es el punto de encuentro de esta atracción recíproca".
Una hora antes, en la homilía de la misa de la Epifanía, el Papa había sugerido cultivar una "santa viveza" (o "santa astucia"), como la de los Reyes Magos en su búsqueda del Niño al que debían adorar.
"Se trata de esa sagacidad espiritual que nos permite reconocer los peligros y evitarlos. Los Magos supieron usar esta luz de viveza cuando, de regreso a su tierra, decidieron no pasar por el palacio tenebroso de Herodes, sino marchar por otro camino. Estos sabios venidos de Oriente nos enseñan a no caer en las asechanzas de las tinieblas y a defendernos de la oscuridad que pretende cubrir nuestra vida. Ellos, con esta santa viveza, han protegido la fe. Y también nosotros debemos proteger la fe. Protegerla de esa oscuridad. Esa oscuridad que a menudo se disfraza incluso de luz. Porque el demonio, dice San Pablo, muchas veces se viste de ángel de luz", dijo.
Luego afirmó que el ejemplo de los Magos "nos anima a levantar los ojos a la estrella y a seguir los grandes deseos de nuestro corazón. Nos enseñan a no contentarnos con una vida mediocre, de poco calado, sino a dejarnos fascinar siempre por la bondad, la verdad, la belleza... por Dios, que es todo eso en modo siempre mayor".
Durante el Angelus, Francisco también afirmó que "la Epifanía es la jornada misionera de los niños, propuesta por la Obra Pontificia de la Santa Infancia" y agradeció el trabajo de tantos jóvenes que llevan adelante gestos solidarios en las parroquias.
El Papa visitó más tarde la periferia romana para conocer un original pesebre viviente realizado por chicos y adultos. Desde su elección como papa, Jorge Bergoglio hizo visitas pastorales a dos parroquias. La de ayer, en cambio, fue una visita privada a la parroquia San Alfonso de Liguori, en Prima Porta, por lo que no celebró misa, sino que durante casi una hora saludó a los sacerdotes y parroquianos dentro del pesebre, una recreación de la vida en el siglo I.
El párroco, Darío Pompeo Criscuoli, había invitado por carta al Pontífice para que conociera esa iniciativa. Y Francisco aceptó. La sonrisa permanente del padre Pompeo Criscuoli evidenciaba ayer su alegría por la actitud del Papa.
"Hemos ido varias veces a la Plaza San Pedro y lo hemos visto de lejos, pero verlo ahora acá, en el lugar donde crecimos y donde damos catequesis o somos animadores, es algo muy fuerte que te toca el corazón", dijo a la nacion Emmanuele Minnucci, de 16 años, mientras ayudaba a los gendarmes del Vaticano a mantener al público en orden. Los feligreses de la parroquia llenaban un gran patio que el Papa recorrió saludando a todos los que podía luego de detenerse ante cada uno de la veintena de enfermos que lo esperaban en sillas de ruedas.
Luego el Papa se subió a una pequeña tarima y dialogó con los chicos que estaban agrupados frente a él. "Jesús permanece con nosotros. ¿Creen esto?" Un "sí" estridente fue la respuesta. "¿También el diablo permanece con nosotros?", continuó el Papa. Y esta vez todos gritaron al unísono: "nooo". Bergoglio siguió: "¿Jesús vence al diablo?"; y los chicos respondieron afirmativamente. "¿El diablo nos vence a todos nosotros?", quiso saber el Papa. "Noooo", le gritaron los chicos. Y él los felicitó a ellos y a sus catequistas y cerró el encuentro, como solía hacer en la Argentina, vivando a Jesús, María y José.
- 1
Dónde queda Jalisco, el estado mexicano en el que fue asesinado El Mencho, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación
2Así fue el operativo militar para asesinar al capo narco mexicano “El Mencho”
3Al menos 23 muertos y decenas de desaparecidos por lluvias extremas en el sureste de Brasil
- 4
El contundente dato sobre el avance del narcotráfico que reveló un experto: ya es el tercer “empleador” en México



