Obama, conmovido con el Papa: "Soy un gran admirador suyo"
Fue su primer encuentro; invitó a Francisco a viajar a EE.UU., donde, dijo, la gente “enloquecería”; hablaron de pobreza, exclusión y desafíos a la paz
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ROMA.- "Bienvenido, señor presidente", dijo el Papa , en inglés. "Es un gran honor, soy un gran admirador suyo", le contestó Barack Obama . Así empezó ayer el esperadísimo encuentro entre Jorge Bergoglio, el primer papa latinoamericano, y el primer presidente negro de Estados Unidos. Una reunión en la que la sintonía y las coincidencias sobre la necesidad de trabajar por un mundo menos desigual, menos conflictivo y con menos pobreza lograron opacar las diferencias.
"Estoy muy conmovido por el mensaje de inclusión y de compasión del papa Francisco, y profundamente emocionado por sus reflexiones sobre la importancia de contar con una perspectiva moral con la que afrontar los problemas mundiales sin pensar en nuestros intereses personales" , dijo Obama, que lo invitó a Estados Unidos.
A puertas cerradas, el encuentro entre "el líder más importante del mundo", según la revista Fortune, y el jefe de la única superpotencia mundial, en su segundo mandato, con la popularidad en baja y, según medios norteamericanos, en busca de una photo opportunity, duró 52 minutos. Más de lo habitual para el protocolo vaticano.
Más de lo habitual para el protocolo vaticano. Durante ese tiempo hubo una agenda amplia, en la que no se evitaron temas difíciles, como aborto, matrimonio gay y contracepción, que enfrentaron duramente a los obispos norteamericanos con la administración estadounidense.
"En el contexto de las relaciones bilaterales y de la colaboración entre la Iglesia y el Estado, se trataron cuestiones de relieve especial para la Iglesia en ese país, como el ejercicio de los derechos a la libertad religiosa, a la vida y a la objeción de conciencia, y también se habló de la reforma en materia de emigración", indicó un comunicado del Vaticano, que habló de "atmósfera de cordialidad".
Sin embargo, durante una conferencia de prensa que ofreció Obama más tarde -tras una reunión con el premier italiano, Matteo Renzi-, el mandatario afirmó que con el Papa habló mucho más de otros temas, globales y en los que hay sintonía, que de las diferencias.
"La mayor parte de la conversación fue sobre la pobreza, la exclusión y los desafíos a la paz", dijo Obama.
Fue con el segundo del Papa, el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, con quien Obama se dedicó más a hablar sobre las cuestiones "domésticas", es decir, la tensa relación con el episcopado de su país debido a la ley de salud, el aborto y la contracepción. "Pienso que Su Santidad y el Vaticano fueron claros sobre sus posiciones en varios temas sociales. En algunos disiento. Pero en la mayoría coincido", dijo Obama.
El presidente sorprendió también al anunciar: "Me comprometo a continuar el diálogo con la conferencia episcopal estadounidense en las cuestiones de libertad religiosa y objeción de conciencia". Además, se refirió a la invitación para que Francisco visite su país. "La gente en Estados Unidos enloquecería por ver a Francisco", dijo Obama.
Si bien el comunicado de la Santa Sede dijo que en la reunión se habían intercambiado opiniones "sobre algunos temas de actualidad internacional", Obama contó más detalles.
Al margen de confesar que había quedado profundamente impactado por el Papa, a quien invitó a ir a Estados Unidos, contó que se conversó concretamente sobre Medio Oriente, Siria, las negociaciones entre Israel y las autoridades palestinas, el Líbano y Libia. Además, Obama dijo que la realidad de América latina también estuvo sobre la mesa y el drama de los inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos. Anteayer, durante el encuentro con una chica de 10 años, vocera de un grupo de activistas hispanos que piden una reforma inmigratoria, cuyo padre está detenido en una cárcel estadounidense, Francisco prometió que iba a plantearle el tema a Obama. Y, evidentemente, cumplió.
Sin embargo, el tema principal entre dos líderes considerados outsiders que en sus respectivos terrenos buscan reformar el statu quo fue qué hacer para que haya menos desigualdad y menos guerras.
"El tema central de nuestra conversación fue la coincidencia de que tanto en la política como en la vida la empatía, la habilidad de ponerse en los zapatos de otros y de preocuparse por alguien que ni siquiera se parece a uno es fundamental", dijo Obama.
"Es la falta de empatía lo que hace que sea muy fácil que estallen guerras, o que permite que ignoremos a los sin techo que hay en la calle. Obviamente, algo central en mi fe es creer que hay que tratar a los demás como yo quisiera ser tratado por los demás. Lo que pienso que ha creado tanto amor y entusiasmo por Su Santidad es que él vive esto y muestra esa alegría todo el tiempo", agregó.
La "buena química" entre Obama y el Papa, que se reunieron junto a dos intérpretes en la biblioteca del tercer piso del espléndido Palacio Apostólico, pudo percibirse en el momento de la presentación de las delegaciones y del intercambio de regalos. Entonces, hubo humor y sonrisas.
Los regalos fueron simbólicos: el Papa le regaló a Obama un ejemplar de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, su documento programático. "Seguramente leeré esto en la Oficina Oval cuando esté muy frustrado -dijo Obama-. Estoy seguro de que me dará la fuerza necesaria cuando necesite tranquilizarme."
El Papa también le entregó una colección de monedas de su pontificado y dos medallones. "Esto se lo regala el Papa -dijo Francisco mostrándole el primero-, pero Jorge Bergoglio, esta otra cosa. Cuando vi esto dije: «Se lo voy a dar a Obama, el Ángel de la Paz»", dijo Francisco, dándole un mensaje clarísimo sobre la enorme responsabilidad que tiene como presidente de una superpotencia.
A su turno, Obama le regaló al Papa un estuche con semillas de árboles y especies que crecen en el jardín de la Casa Blanca. "Si tiene la posibilidad de venir a la Casa Blanca podría también visitar el jardín", dijo Obama. "Cómo no", contestó en español Francisco. Después de un fuerte y cálido apretón de manos y en medio del chasquido de las cámaras fotográficas, Obama se despidió con palabras que son un clásico del Papa: "Rece por mí y por mi familia. Están conmigo en este camino"
La agenda en Tierra Santa
En su visita a Tierra Santa del 24 al 26 de mayo, el Papa rezará ante el Muro de los Lamentos, pisará la Explanada de las Mezquitas, visitará el memorial de Yad Vashem, en Jerusalén, celebrará misa frente a la basílica de la Natividad de Belén y se reunirá con el patriarca de Constantinopla, según difundió ayer el Vaticano.
Del Editor: cómo sigue. La popularidad global de Obama se esfumó cuando quedó claro que sus buenas intenciones quedaron en palabras. El Papa no está exento de ese riesgo.
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