Payasos maléficos, la nueva psicosis que invade Francia

Un clásico del cine de terror, el payaso de "It"
Un clásico del cine de terror, el payaso de "It" Fuente: Archivo
La policía detuvo a decenas de personas que se visten de clowns para aterrorizar a niños y a adultos; decenas de detenidos y personas agredidas; además, ahora, desde las redes sociales, surgieron sus "cazadores"
Luisa Corradini
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29 de octubre de 2014  • 19:14

PARIS - La psicosis es tan grande, que en los recreos escolares y en las páginas de Facebook todos hablan de ellos: son los "payasos maléficos", que desde hace semanas se dedican a aterrorizar chicos e incluso a agredir gente en todas las ciudades de Francia. Un fenómeno absurdo, que se nutre en las redes sociales.

Catorce adolescentes vestidos de clowns (payasos en inglés), armados con pistolas, cuchillos y bates de béisbol fueron detenidos el fin de semana pasado en la playa de estacionamiento de un liceo de Adge, en el sur de Francia. Testigos inquietos ante ese grupo de payasos armados habían alertado a la policía, que consiguió detenerlos. Tras unas horas en la comisaría, fueron finalmente puestos en libertad.

Como ese, las fuerzas de seguridad reconocen que, en los últimos días, han procedido a decenas de detenciones "cerca de un centenar", afirmó una fuente policial.

Los bufones bajaron de un automóvil, armados con hachas y barras de hierro, y se precipitaron aullando sobre el joven, que milagrosamente consiguió escapar con un profundo corte en una mano y pudo llegar hasta un hospital

La agresión más grave se produjo el sábado último en Besançon, donde un estudiante fue sorprendido por tres payasos de pelo verde y rojo, con la cara maquillada y vestidos con enormes zapatones y pantalones, como los clowns de circo. Los bufones bajaron de un automóvil, armados con hachas y barras de hierro, y se precipitaron aullando sobre el joven, que milagrosamente consiguió escapar con un profundo corte en una mano y pudo llegar hasta un hospital.

Las dimensiones y las características que alcanzó ese fenómeno como si fuera un reguero de pólvora desconcertó por completo a autoridades, que no tienen explicación para interpretar ese alucinante comportamiento colectivo.

"El principal obstáculo reside en que el fenómeno mezcla varias clases de protagonistas: payasos inofensivos disfrazados de maléficos que solo buscan divertirse asustando niños y adultos; otros más agresivos que agreden a la gente, y finalmente algunos imitadores que se suman a la moda para sacarse fotos y difundirlas por las redes sociales", explica el comisario Alain Duval de la policía de Besançon.

A 20 kilómetros de esa ciudad, otro grupo de payasos disparó una ráfaga de balas plástico contra un grupo de jóvenes.

El 10 pasado, un adolescente disfrazado persiguió a la gente en el centro de Périgueux (sur de Francia) con un cuchillo de plástico "para hacer una broma". Una semana más tarde en Pas-de-Calais (norte), un grupo de varios payasos armados amenazaron a varias personas. Casi simultáneamente, en la misma región, un hombre —también disfrazado de bufón— blandió a los alaridos una sierra eléctrica frente a una escuela primaria.

La proliferación generó una explosión descontrolada en internet, un fenómeno que los expertos denominan "aberración viral", donde todo el mundo desea aparecer como protagonista, presentarse como el más original, emular a sus amigos e incluso superarlos

"Muchos utilizan disfraces típicos de Halloween que se compran en el comercio, otros se maquillan y se visten de manera improvisada, pero hay algunos que se inspiran en los personajes más pavorosos del cine, como el Jocker que popularizó Jack Nicholson en el film Batman de Tim Burton en 1989 o más recientemente, en 2008, encarnado por Heath Ledger en The Dark Knight", aseguró Anne-Claire Dumoulin, psicóloga del hospital de Montpellier. Allí fue ingresado un hombre que recibió 30 golpes asestados por una barra de hierro por un joven de 18 años que, finalmente fue detenido. La justicia lo condenó a dos meses de prisión preventiva y le abrió un causa por agresión grave.

En las afueras de París también fue condenado un adolescente de 14 años, que se abalanzó sobre una mujer enarbolando un hacha ficticia.

"Aberración viral"

Esa proliferación generó una explosión descontrolada en internet, un fenómeno que los expertos denominan "aberración viral", donde todo el mundo desea aparecer como protagonista, presentarse como el más original, emular a sus amigos e incluso superarlos.

Los especialistas, en todo caso, conocen bien el origen de esa patología social. El "gran pánico del clown" llegó de Estados Unidos. Todo comenzó en Wasco, pequeña ciudad de California, donde una pareja decidió tomar fotos espeluznantes de un payaso en las calles y terminó por desatar una tremenda psicosis.

A ello se sumó la difusión de la cuarta temporada de la serie American Horror Story, que habla de payasos maléficos, y los exitosos videos de DM Pranks, donde un actor disfrazado de clown simula agredir a la gente.

Las autoridades francesa recordaron que serán implacables en la represión, puesto que las "alteraciones del orden públicas" son castigadas con prisión y que "la posesión de un arma en la vía pública es un delito pasible de encarcelamiento" y multas que pueden llegar a 45.000 euros.

Francia , como la mayoría de los países europeos, prohíbe además la disimulación de la cara en la vía pública.

Pero las autoridades tienen que hacer frente ahora a un agravante: la aparición de "cazadores de payasos", también convocados recientemente a través de Facebook. Igualmente armados con bates de béisbol, cuchillos y barras de metal, varios miembros de esas milicias fueron detenidos durante el pasado fin de semana.

"Algunos jóvenes llegan incluso a montar grupos de autodefensa", señala un policía. "Esto puede terminar en una tragedia", agrega.

Las autoridades lanzaron una intensa campaña para incitar a la población a advertir inmediatamente a la policía cuando percibe la presencia de un payaso y evitar hacerse justicia por sí mismo. "Si veo un clown, llamo al 17", dice un mensaje difundido por la red.

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