
Polémica tras la revelación de un diálogo secreto de Bush y Aznar
Hablaron de invadir Irak incluso sin el respaldo de la ONU
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MADRID.- Como un veneno indigesto, otra vez el apoyo dado por España hace cuatro años a la invasión norteamericana en Irak vuelve a intoxicar la vida política de la península.
Ahora, con la revelación de las "actas secretas" de una conversación privada en la que, inquieto por la feroz resistencia de la sociedad española frente a la decisión política que adoptó de acompañar a Washington en la guerra, el ex presidente José María Aznar pidió ayuda a su par norteamericano, George W. Bush.
La versión de aquella charla en el rancho de Texas, revelada ayer por el diario El País , tiene detalles sorprendentes. Entre ellos, la manera en la que Bush intenta "tranquilizar" a Aznar, su temeroso aliado en la inminente aventura.
"Haremos una resolución de las Naciones Unidas a la medida de lo que pueda ayudarte. A mí me da un poco lo mismo el contenido", prometió Bush al ex mandatario español, a modo de bálsamo tranquilizador.
Lo cierto es que las cosas no fueron así. Y aquella pretendida resolución de la ONU en aval de la invasión fue retirada antes de ser sometida a votación, porque se sabía ya que no lograría los respaldos suficientes.
Otra de las revelaciones del documento fue la confirmación de que a Bush que la invasión tuviera o no respaldo de las Naciones Unidas le daba (como quedó demostrado en los hechos) exactamente igual.
"Estaremos en Irak antes de fin de marzo, con o sin resolución de las Naciones Unidas. Yo lo prefiero así", dijo Bush a Aznar. El español tenía sus temores. "Lo que me preocupa de ti es tu optimismo", llegó a decirle.
La transcripción oficial responde a la audiencia privada con que Bush recibió a Aznar en su rancho de Crawford el 22 de febrero de 2003, cuatro semanas antes de la invasión cuyas derivaciones aún hoy cuestan sangre en Irak.
Aznar llegó allí inquieto: sólo una semana antes, las calles de toda España se habían colmado con masivas manifestaciones en contra de un eventual respaldo español a la guerra en Irak. "Nos conviene apoyarla", fue una de las primeras y escalofriantes reflexiones públicas de Aznar sobre lo que se vivía en aquellos días.
Las repercusiones
Aquella cita con el norteamericano, de la que ahora se conocen detalles, fue punto de desencuentro con el entonces gobierno español de Aznar. Y, hasta en lo cotidiano, el ahora ex presidente fue ridiculizado porque volvió de allí con un dejo en su forma de hablar que remedaba a Bush. Como si lo imitara.
La difusión del acta secreta coincide en España con una dura disputa interna entre el gobierno y la oposición por la presencia de tropas peninsulares en Afganistán.
El opositor Partido Popular (PP) reprocha al gobierno socialista que "censure la guerra en Irak pero apoye la de Afganistán con la cantinela de que es una misión de paz".
Sin embargo, la oposición no puede sacarse de encima el estigma de haber apoyado la sangrienta ofensiva en Irak, de la que hasta ahora no ha hecho autocrítica.
"Es inconcebible que en el PP sigan las mismas personas que respaldaron la guerra de Irak, cuando está claro que todo eso fue una mentira, y que no se sientan en la obligación de dar una mínima explicación de cómo nos metieron en eso", dijo ayer a LA NACION el escritor Javier Marías, una de las plumas reconocidas de la península.
Lejos de eso, ayer el PP cerró filas en respaldo de lo que hizo Aznar. "En realidad, él trataba de convencer a Bush de que tenía que contar con un aval de las Naciones Unidas", intentó explicar su líder y aspirante a la presidencia, Mariano Rajoy. El candidato recibió duras críticas por esa peculiar interpretación de lo sucedido.
La mujer de Aznar y concejala del PP madrileño, Ana Botella, también respaldó a su marido. "Yo prefiero a un presidente del gobierno español en la foto de las Azores y no al lado de [Hugo] Chávez", dijo la ex primera dama.
Aludió así a la imagen en la que el triunvirato integrado por Bush, Aznar y el ex primer ministro británico Tony Blair respaldaron, frente al rechazo del resto del mundo, la invasión que se convirtió en uno de los peores errores de los últimos tiempos.
España aún regurgita por aquella decisión inconsulta e impopular. Y cuando faltan siete meses para las elecciones generales, y en ausencia de una cura de fondo, es probable que las regurgitaciones se repitan en el futuro próximo.
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