
Por primera vez en su historia, Afganistán elige presidente
Los talibanes amenazan con atentados
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KABUL.- Tres años después de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos y de la caída del régimen talibán, Afganistán, asolado por un cuarto de siglo de guerras y crisis, celebrará hoy las primeras elecciones presidenciales democráticas desde su independencia, en 1919.
Algo más de 10,5 millones de electores -que incluye un 41,5% de mujeres- están llamados a las urnas en la primera vuelta de los comicios, que se realizarán bajo amenazas de muerte de los rebeldes talibanes contra candidatos y votantes. De hecho, el proceso será controlado por más de 9000 militares de las fuerzas internacionales, además de 14.000 soldados y 3000 policías afganos; otros 100.000 efectivos locales se hallan en máxima alerta.
Apoyado por Estados Unidos, el presidente afgano, Hamid Karzai, de 46 años, elegido por el gran consejo tribal de la Loya Jirga, en junio de 2002, es el gran favorito en estas elecciones a las que concurren 18 candidatos.
El principal rival de este pashtún, de la etnia mayoritaria en Afganistán, es su ex ministro de Educación, el tayiko Yunus Qanooni, ex combatiente antitalibán en la Alianza del Norte.
Entre los demás candidatos hay dos ex comunistas, un poeta de lengua francesa, cinco ex mujahiddines (combatientes antisoviéticos) y una mujer, Masuda Jalal, que es médica, ferviente musulmana, habla inglés fluido y trabajó siempre en su oficio, incluso bajo el régimen talibán.
La campaña electoral no se caracterizó por grandes debates, pero la mayoría de los candidatos hizo hincapié en la necesidad de "seguridad", "paz" y "unidad" entre los afganos, traumatizados por 25 años de conflictos.
Ali Ahmad Jalili, ministro del Interior del gobierno interino, aseguró que las autoridades afganas han conseguido frustrar 20 atentados, desde el 7 de septiembre -cuando se inició la campaña electoral- de supuestos talibanes y miembros Al-Qaeda que tratan de boicotear los comicios.
El vocero de las fuerzas estadounidenses en Afganistán, Scott Nelson, señaló por su parte que supuestos miembros de los talibanes y de Al-Qaeda lanzaron, entre anteayer y la mañana de ayer, "dos docenas de cohetes" en diversos lugares del país, pero agregó que no se han registrado atentados graves.
Unos comicios afganos legítimos y sin disturbios permitirían al presidente norteamericano, George W. Bush, reivindicar una victoria de su política exterior y justificar un objetivo parecido en Irak.
Desafíos
Sin embrago, si estas elecciones no logran romper con las intimidaciones y no obtienen una amplia concurrencia, habrá una señal poco favorable para la preparación de las elecciones locales y parlamentarias de abril de 2005, donde la prueba para el proceso democrático será aún más profunda.
Desde que Karzai fue designado presidente interino, en junio de 2002, la situación de Afganistán no mejoró como se esperaba, de acuerdo con los informes de las ONG activas en el país. El gobierno argumenta falta de seguridad y, de hecho, el propio Karzai fue blanco de un atentado en septiembre -del que salió ileso-, al tiempo que varios ministros fueron asesinados.
Por eso, el ganador de los comicios tendrá por delante grandes desafíos: en primer lugar, reconstruir y pacificar un país económica y físicamente destruido por 25 años de guerras, que provocaron miles de muertos y obligaron a miles más a refugiarse en el exterior. El futuro presidente deberá también lograr el reconocimiento de "los señores de la guerra", caudillos regionales de pésimos antecedentes en cuanto al respeto a los derechos humanos, aliados de Estados Unidos en la guerra contra los talibanes y comandantes de verdaderos ejércitos que combaten constantemente entre sí.
Pero los analistas coinciden en que el desafío más grande será cimentar una unidad nacional superadora de las profundas diferencias étnicas y religiosas de la población, en la que los expertos ven el germen de la inestabilidad política histórica del país.
Un argentino en Kabul
- KABUL (EFE).- La última representación de "Buena elección", una obra de teatro que ha pretendido enseñar a los afganos cómo votar, cerró en Kabul su particular campaña para los primeros comicios presidenciales de la historia afgana. "En broma y en serio, la obra va explicando el proceso electoral, quién puede votar, cómo registrarse y seleccionar un candidato", explicó Gabriel Dvoskin, periodista argentino y uno de los promotores de la idea. Siete compañías profesionales y nueve de aficionados han recorrido desde julio pasado el país, donde han realizado un total de 350 representaciones y reunido a 650.000 espectadores.


