Por qué el cielo de Londres se tiñó de naranja
El fenómeno se debió a que la tormenta Ofelia arrastró polvo del desierto de Sáhara y cenizas de los fuegos de la península Ibérica
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Ayer el cielo de gran parte de Inglaterra se cubrió por una inusual capa de color naranja. Este fenómeno se debió al polvo del desierto de Sáhara que arrastró consigo el huracán Ofelia, la tormenta que comenzó como huracán en las islas Azores y que luego golpeó la costa sur de Irlanda con ráfagas de 160 kilómetros por hora.

La tormenta también arrastró cenizas de los fuegos que arrasaron Galicia y Portugal el fin de semana, creando una capa de polvo en la parte alta de la tropósfera –la región más baja de la atmósfera, que llega hasta unos 10 kilómetros de altura–.

Al mediodía, la luz ambiental se atenuó en las localidades afectadas. La gente compartió sus fotos con los hashtags #Ophelia y #redsun (sol rojo) en Twitter, aprovechando que el mundo se volvió de tono sepia por un día. Las partículas en suspensión dispersan la luz azul proveniente del sol, mientras que la luz roja, que tiene mayor longitud de onda, continúa hacia la superficie de la Tierra, explicó el diario El País de España.

Por la noche se despejaron los cielos y el mundo volvió a su color habitual. Len Shaffrey, un investigador de ciencias climáticas de la Universidad de Reading (Reino Unido) aseguró al Science Media Centre: “Estudios tempranos sugieren que el aumento de la temperatura de los océanos asociado al cambio climático puede provocar que los huracanes atlánticos viajen más cerca de Europa antes de convertirse en tormentas severas". No obstante, el investigador subrayó que "no está claro" si el cambio climático ha afectado a la tormenta Ofelia y que aún queda bastante por estudiar sobre estas interacciones.

Ofelia
Ayer la tormenta Ofelia causó tres muertos, dejó 360.000 personas sin electricidad y obligó a cerrar todas las escuelas del país, que hoy tampoco abrirán sus puertas.
Ofelia, el mayor huracán jamás registrado en el este del océano Atlántico y en el extremo norte desde 1939, fue degradado a tormenta antes de que alcanzara la costa irlandesa, pero aún así provocó muchos incidentes.

Tocó tierra en la costa sur de Irlanda con ráfagas de casi 160 kilómetros por hora. Escocia podría registrar intensas lluvias y ráfagas de hasta 113 kmh , según la oficina británica de meteorología, aunque los vientos irían perdiendo fuerza a lo largo del día.

Dos personas murieron por caídas de árboles: una mujer de unos 50 años en Aglish (sur), cuando un árbol cayó sobre su auto, y un hombre de Dundalk (noreste), que también murió en la ruta.
Por otro lado, un hombre perdió la vida en un accidente cuando estaba apartando un árbol que había caído con una motosierra cerca de Cahir, en el sur, y se autolesionó con la herramienta.

"Todos los clientes impactados por los cortes deberían prepararse para estar sin electricidad varios días", indicó el servicio de electricidad. "Entre el 5 y el 10% de esta gente no tendrá electricidad en los próximos diez días".

El aeropuerto de Dublin suprimió 135 vuelos y el de Cork, la mayoría, a causa de la peor tormenta jamás vista en sus 56 años de historia, indicó el aeródromo.
"Quédense dentro de donde estén hasta que la tormenta haya pasado", pidió el primer ministro, Leo Varadkar, en unas declaraciones ante periodistas, recalcando que se trataba de una "emergencia nacional y una alerta roja".






Agencia AP y diario El País
Fotos: AP, Reuters y AFP
Edición fotográfica: Fernanda Corbani
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