Programas sociales, medios y dinero, algunas de las nueve claves de la victoria

Daniel Lozano
(0)
10 de octubre de 2012  

CARACAS- Hugo Chávez reapareció ayer para ufanarse de la "jornada impecable y la victoria perfecta".

Eufórico tras obtener 11 puntos de ventaja sobre su rival, el líder bolivariano afirmó rotundo que "ésta es la mejor Venezuela en 200 años". Incluso retó al mundo: "Si alguien quiere ver una democracia vigorosa, sólida, venga a Venezuela. El que tenga ojos que vea, como dice la Biblia".

Democracia para Chávez. "Autocracia electoral" o "miedocracia" para sus detractores.

En todo caso, es un sistema donde siempre reinará el chavismo, como dejó bien claro ayer su líder: "La burguesía más nunca volverá a gobernar. ¡Estoy seguro!".

La confianza electoral y los triunfos casi encadenados del presidente nacen de la suma de los avances sociales, de operaciones políticas y abusos del poder, que se pueden resumir en nueve claves.

  • El 40% de chavismo duro. "Sea cual sea el candidato, el oficialismo parte en cada elección con un 40% de voto seguro", confesó a la nacion un dirigente opositor. Así es. Desde la primera victoria del presidente, en 1998, el chavismo ha consolidado un núcleo fiel, del que jamás bajó en ninguna elección. Los sociólogos lo denominan el chavismo duro, el colchón que siempre está ahí.
  • Conexión emocional. "Existe una razón más elevada que el sentido común: el 55% de los venezolanos sigue votando por amor. El país todavía tiene un corazón rojo rojito", dijo Leopoldo Tablante, escritor y escudriñador del alma venezolana. El cordón umbilical emotivo que une a Chávez con las clases populares va más allá de promesas incumplidas. Para ellos es el mesías de los pobres. El hombre que los defiende y los representa. Incluso su enfermedad permitió fortalecer una conexión que se estaba debilitando. Algunos votaron por amor, otros por piedad.
  • La maquinaria electoral del oficialismo. El PSUV, que alardea de contar con dos millones de militantes, preparó a más de 800.000 patrulleros, encargados de llevar a votar a 10 personas cada uno. La maquinaria mejor engrasada del continente. A las 2 de la tarde, comenzó la operación remate, que consistía en llevar a las urnas a todos aquellos que no habían ejercido todavía su derecho a voto. Sólo en Caracas funcionaron para tal propósito 15.000 vehículos, que se movieron en zonas populares. Hasta de hospitales los trasladaban.
  • El chantaje del gobierno. "La capacidad de intimidación del gobierno es enorme", denunció Teodoro Petkoff, líder intelectual de la oposición. "Por ejemplo: todos los supuestos beneficiarios futuros de viviendas comprometen su voto por temor a quedarse sin el techo ofrecido", explicó. Empleados públicos (2,5 millones más otro millón de contratados o cercanos a la administración), becados, pensionados, prestaciones sociales y los futuros beneficiarios de vivienda temen perder sus privilegios.

    "Entre el gobierno y un sector radical de la oposición convencieron a los empleados públicos de que el voto no era secreto, evitando la posible migración de chavistas blandos a la oposición", afirmó el politólogo Carlos Raúl Hernández.
  • El impacto de las misiones sociales. Los 34 programas de asistencia emprendidos por Chávez fortalecieron su músculo social. Gracias a las misiones, las zonas marginales del país se sienten protegidas: subsidio alimentario y servicios básicos (Misión Mercal y Pdval), salud (Barrio Adentro), educación (Misión Robinson y Ribas) y vivienda, la nueva estrella de estos programas. Se calcula que los beneficiarios directos de las misiones son 4,5 millones de venezolanos.
  • Los recursos del Estado. El oficialismo hizo uso del dinero público, de las instalaciones del Estado y de su personal sin ningún rubor. Un ventajismo millonario donde Pdvsa, una vez más, volvió a aportar todo el dinero necesario para las operaciones. Sólo en el cierre de campaña de Caracas se gastaron cinco millones de dólares en transporte y marketing. "Nunca antes había habido tanto irrespeto a la ley", denunció el politólogo Carlos Romero.
  • La presidencia mediática. Chávez creó un conglomerado multimedia de unas 1200 canales de tv, radios, diarios impresos (tanto grandes como comunitarios) y sitios web con excelentes resultados: sus palabras y sus actos aparecieron en televisión ocho veces más que las de Capriles. Es la llamada "presidencia mediática", definió el investigador Andrés Cañizález. Mermado por su enfermedad, Chávez "mediatizó" su mensaje en campaña. Hasta 27 cadenas presidenciales, "2597 minutos, más de 43 horas", denunció el opositor Carlos Vecchio. El resto del trabajo lo hacen los medios del Estado, la llamada "artillería del pensamiento".
  • Un árbitro que no lo es. El Consejo Nacional Electoral (CNE) cumplió a rajatabla las disposiciones del Palacio de Miraflores. Incluso se pasaron cuando amenazaron a Capriles por llevar la gorra tricolor. Cada vez que Chávez abusaba de sus cadenas de televisión o vulneraba una ley, el CNE miraba a otro lado.
  • Abstención y exilio de la clase media. La clase media votó un 5% menos que las clases populares. Y a ella pertenece el casi millón de venezolanos que ha buscado afuera nuevas oportunidades y un seguro contra la violencia. Sólo 100.000 venezolanos se registraron en los consulados en el extranjero. Muchos votos perdidos para Capriles.
  • MÁS leídas ahora

    ENVÍA TU COMENTARIO

    Ver legales

    Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

    Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.