
Raúl Castro, dispuesto a verse con Obama en Guantánamo
El líder cubano propuso la reunión en una entrevista con el actor Sean Penn
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Esquivo y desdeñoso con la prensa durante décadas, el general Raúl Castro ha descubierto, a los 77 años, un imprevisto poder de seducción a la hora de ofrecer entrevistas. En una conversación de siete horas con el actor estadounidense Sean Penn, el hasta ahora infacundo presidente cubano le reveló, entre chanzas y digresiones históricas, su disposición a reunirse en algún lugar neutral, como Guantánamo, con el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama.
Un extracto de esa conversación entre Sean Penn ( Río místico , 21 gramos, Yo soy Sam) y Raúl Castro fue publicado ayer en la página web de la revista estadounidense The Nation . La entrevista se hizo en La Habana a fines de octubre pasado, días antes de que Obama ganara las elecciones presidenciales en Estados Unidos.
"Deberíamos encontrarnos en un lugar neutral [?] Tal vez podríamos encontrarnos en Guantánamo [en el extremo oriental de Cuba, donde Estados Unidos posee una base naval desde hace más de un siglo]", respondió Castro a una pregunta de Penn sobre una posible reunión con Obama, en Washington, a partir del 20 de enero, cuando el líder demócrata asuma como presidente. Y la prioridad de Cuba en ese hipotético encuentro sería, para Castro, "normalizar el comercio", es decir, el levantamiento del embargo económico decretado por Washington hace 46 años. "Estamos preparados para el desafío", afirma.
Durante la campaña electoral, Obama se mostró dispuesto a entablar un diálogo con Raúl Castro y, aunque rechazó una derogación del embargo, prometió eliminar las restricciones de viajes y de envío de remesas impuestas por el gobierno de George W. Bush en 2004. El presidente electo también confirmó después de su triunfo electoral que cerraría la prisión que Estados Unidos mantiene en la base naval desde 2002.
Un regalo para Obama
"Nosotros tenemos que encontrarnos y comenzar a resolver nuestros problemas, y al final del encuentro podríamos darle [a Obama] un regalo? Le permitiríamos que regresara a casa con la bandera americana que ondea sobre la bahía de Guantánamo", señaló Raúl en tono desenfadado.
Desde que Fidel le cedió el poder provisionalmente tras caer gravemente enfermo, Raúl Castro se ha ofrecido a negociar con Washington en tres ocasiones. Harto de los desprecios de Bush, la última vez, en julio de 2007, dirigió su propuesta al futuro mandatario de Estados Unidos.
Sean Penn, que en un momento de su extenso relato sobre el encuentro con Raúl asegura que Fidel dejó las riendas del país en unas "manos formidables", logra que su interlocutor le revele en exclusiva que, bajo un acuerdo secreto, el régimen ha mantenido contactos permanentes con los militares estadounidenses desde 1994, a raíz de la crisis de los balseros, para discutir asuntos relacionados con Guantánamo.
Desde entonces, explica Castro, ha habido 157 reuniones, todas grabadas, celebradas el tercer viernes de cada mes, y en las que siempre hubo un representante del Departamento de Estado. "Nadie alza su voz [en las reuniones] Yo no participo porque hablo muy alto", vuelve a bromear Castro.
La impronta castrense del general puede explicar que Raúl prefiera al Pentágono antes que al Departamento de Estado, al que considera "menos razonable".
Aunque ausente, el espíritu de Fidel ronda en la charla entre Raúl y Sean Penn. "Fidel me llamó hace unos instantes", le informa el general al periodista-actor. Y para dejar claro que el ahora columnista del Granma sigue pendiente de todo, recalca: "Quiere que lo llame después y que le cuente todo lo que hemos hablado".
El hechizo del régimen
Con las siete horas de charla concedidas a Sean Penn, Raúl Castro inaugura una práctica que se creía reservada al convaleciente Fidel, que ya recibió al actor norteamericano en 2005.
Antes de sufrir la enfermedad secreta que lo consume, el comandante solía ejercer con asiduidad el arte del hechizo al intelectual. Por las casas de protocolo del oeste de La Habana, como en la que se hospedó Penn, han pasado mil y una figuras de las letras, la farándula y la política de medio mundo. Grandes plumas, como los premios Nobel Gabriel García Márquez o José Saramago, sucumbieron ante esa irresistible seducción del poder absoluto.
Otros intelectuales comprometidos con los valores de la izquierda no se dejaron atrapar, sin embargo, por el embrujo supuestamente revolucionario de un régimen que no respeta los derechos cívicos más elementales ("Ningún país está al cien por cien libre de abusos en derechos humanos", según Raúl Castro).
La gran ensayista estadounidense Susan Sontag (fallecida en 2004) mantuvo en 2003 una agria polémica con García Márquez, después de que el escritor colombiano justificó -con el argumento castrista de la isla asediada- los fusilamientos en Cuba de tres secuestradores de una lancha de pasajeros. "Me opongo a que se utilice la crítica al imperialismo americano, muy justificada, para defender una dictadura horrenda", sentenció entonces Sontag.
Ofertas anteriores
AGOSTO DE 2006
Primera oferta:
Raúl Castro tiende la mano a Washington en una entrevista en Granma días después de asumir en reemplazo de Fidel por su enfermedad.
DICIEMBRE DE 2006
Segunda oferta:
En el discurso del 50° aniversario del desembarco del Granma , Raúl vuelve a ofrecer un diálogo a EE.UU.
JULIO DE 2007
Tercera oferta:
En julio de 2007, Raúl Castro dirige su propuesta de negociación al futuro presidente de EE.UU.






