Reivindican al hijo ilegítimo de un rey

Pasó de ser un "bastardo" a llamarse don Leandro Alfonso de Borbón Ruiz; es tío del monarca Juan Carlos
Silvia Pisani
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30 de mayo de 2003  

MADRID.- Son de la misma familia. Pero mientras su sobrino vive en el Palacio Real, él reside en un departamentito madrileño donde viejos trastos se acumulan con cierto aire de distinción que, sin dinero, él mantiene con su trabajo de contador.

Desde ayer y por vía de una sentencia judicial, pasó de "bastardo" a llamarse don Leandro Alfonso de Borbón Ruiz, hijo extramatrimonial de Alfonso XIII y, por lo tanto, tío directo del rey Juan Carlos, que, dicho sea de paso, nunca habló en público de su -ahora reconocido- pariente.

"Sentencia histórica", decían ayer los entendidos en cuestiones reales. Miguel Angel Rabadán, el abogado del ahora Borbón, afirmó emocionado que es la primera vez que "en España y en el mundo" se reconoce a "un hijo de rey con todos los derechos inherentes a su persona".

La Casa Real nada dijo sobre la sentencia judicial. Esperará a que el documento llegue al despacho del rey. Pero la reacción inicial no pareció muy cálida: aclaró que no reconoce a don Leandro como "infante", el título que reciben los hijos de un monarca que no son herederos.

Pero a los 74 años, el hijo del rey ganó la batalla por su apellido, en la que invirtió años, ironías y más de 400 páginas de expediente. El lo dijo siempre de forma muy clara: "No hay por qué denigrar a los que nacimos fuera del matrimonio. Existimos con todos nuestros derechos".

"Yo también soy bastardo"

Nacido en 1929, don Leandro es hijo de Alfonso XIII y la actriz Carmen Ruiz Moragas. Según la correspondencia entre ambos, la relación fue tal que el monarca llegó a pensar en anular su matrimonio con la reina Victoria Eugenia. Pronto lo atraparon otras cuestiones: llegó la República, él se exilió en Italia y el pequeño y su madre quedaron en España.

Dice don Leandro que la suya no fue una vida fácil. Que de pequeño se escapaba a la imponente tumba real en el Monasterio de El Escorial, se acercaba al féretro de don Juan de Austria -el hijo extramatrimonial y muy querido de Carlos V- y le susurraba: "Yo también soy bastardo, como tú".

Con los años, decidió que emprendería batalla en los tribunales. Desde un primer momento contó sobre su empresa, la última vez, hace un par de años al escribir "El bastardo real". El libro superó las diez ediciones.

Convencido de que la aristocracia se lleva por dentro y de que quien es aristócrata "ejerce las 24 horas de tal", don Leandro exhibe un aire lánguido, como de quien está más allá de las cosas terrenales. Prefiere que lo fotografíen de perfil y con la mano derecha como caída porque -dice- "ese era un gesto típico de mi padre que yo repito mucho".

Pero como defensor del derecho de los hijos extramatrimoniales es bastante extraño. "Eva Sannum es una hembra espléndida para cualquier hombre, pero no precisamente para su alteza real", dijo hace poco sobre la ex novia del príncipe Felipe, tan rechazada por sectores conservadores que se afirma que eso costó el fin de una relación de más de tres años. Curioso escuchar eso del hijo de una madre que tuvo que permanecer a la sombra.

Jaime Peñafiel, uno de los expertos españoles en temas de realeza, asegura siempre que la figura del bastardo está naturalmente ligada a la monarquía como dos partes indisolubles. Don Leandro señala que, en su caso de hijo de rey, siempre vio en ella un halo de romanticismo trágico. Y un honor.

Claro que ahora queda por ver qué de todo eso se convierte en herencia en metálico para el hijo del rey que, para vivir, trabaja como contador en la pequeña empresa de su hijo, quien, a su hora, también reclamará derechos.

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