Relativiza el Vaticano las llamadas del Papa: no cambian la doctrina

Dijo que son diálogos “privados” que pueden dar lugar a malentendidos; fue una desmentida implícita a la autorización a comulgar para una mujer casada con un divorciado
Elisabetta Piqué
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25 de abril de 2014  

ROMA.– Las llamadas telefónicas privadas de Francisco , "salidas del ámbito propio de las relaciones personales, son fuente de malentendidos y confusión" y, por lo tanto, "hay que evitar deducir de esta circunstancia consecuencias relativas a las enseñanzas de la Iglesia".

Con estas palabras y un tono que dejó vislumbrar cierta molestia, el Vaticano puso ayer los puntos sobre las íes y aclaró que una llamada del Papa a una mujer casada con un divorciado, en la Argentina, a la que le dijo, según su marido, que puede comulgar tranquila, no significa un cambio de doctrina.

Anteayer, la versión de que Francisco autorizó telefónicamente a Jaqueline Lisboa, de San Lorenzo, Santa Fe, a tomar la comunión –pese a estar técnicamente imposibilitada por estar casada con un divorciado–, causó gran revuelo en ámbitos eclesiásticos. Muchos, de hecho, interpretaron esa llamada del Papa como un cambio en la posición de la Iglesia en cuanto a los divorciados que se vuelven a casar.

La llamada de Francisco, referida a un caso particular y privado, reavivó el debate sobre esta delicada cuestión (¿pueden los divorciados vueltos a casar acceder a los sacramentos?) que divide profundamente a la Iglesia Católica.

Hay un sector reformista que cree que es posible solucionar el tema a través de un camino penitencial y analizando caso por caso, y otro sector, conservador, que rechaza cualquier tipo de cambio o apertura.

"En el ámbito de las relaciones personales pastorales del papa Francisco ha habido diversas llamadas de teléfono", señaló en un comunicado el padre Federico Lombardi, vocero del Vaticano, con el cual la Santa Sede tomó distancia del diálogo en cuestión.

"Como no se trata absolutamente de actividad pública del Papa no hay que esperar informaciones o comentarios por parte de la Oficina de Prensa", destacó.

Anteayer, de hecho, Lombardi se vio bombardeado por cientos de periodistas que le preguntaban si podía confirmar la llamada de Francisco a Lisboa y su marido y, sobre todo, su contenido, que dio la vuelta al mundo como reguero de pólvora.

La llamada papal, que tuvo lugar el lunes pasado, no tiene "consecuencias relativas a la enseñanza de la Iglesia".

"Hola, habla el padre Bergoglio", escuchó del otro lado de la línea el marido de Jaqueline Lisboa, Julio Sabetta, que difundió la noticia en Facebook.

"Hoy me pasó una de las cosas más lindas después del nacimiento de mis hijas: tuve la llamada en mi casa de nada más y nada menos que del papa Francisco", afirmó en su perfil de la red social.

El hombre contó que, en septiembre pasado, su mujer, con quien está casado por civil desde hace 19 años y tuvo dos hijas, le había enviado una carta al Pontífice para expresarle su deseo de recibir la eucaristía, algo que le había sido negado, junto con la confesión.

Según su relato, el Papa le dijo que "ese tema se está tocando en el Vaticano y que podía comulgar tranquila, que teníamos su bendición". Con humor, en una conversación de unos diez minutos, el Papa también le habría expresado a Jaqueline que "algunos son más papistas que el Papa", en alusión a quienes aplican en forma férrea las reglas de la doctrina católica.

"Andá a otra iglesia y confesate, que no hay ningún problema", le habría sugerido Francisco, en un diálogo que no fue ni confirmado ni desmentido por el Vaticano, pero es considerado más que verosímil por quienes conocen al Papa.

Paradójicamente, el cura que le negó la confesión y la comunión a Jaqueline, según trascendió, dejó la Iglesia para casarse. Por otro lado, en declaraciones a la prensa, ella reconoció que, con la repercusión mediática que tuvo el caso, le será muy difícil poder ir a otra parroquia para cumplir, como cualquier otro fiel, con la eucaristía.

Una prioridad pastoral

La delicada cuestión de la comunión a los divorciados vueltos a casar, un argumento arduo a nivel teológico, es uno de los temas en debate actualmente. Y se discutirá en el sínodo extraordinario de obispos sobre la familia que convocó Francisco para octubre y en otro que tendrá lugar en 2015. Sólo después de estas dos reuniones podría haber una decisión del Papa.

A fines de julio, Francisco dio señales de apertura. Dijo que había que revisar el problema judicial de la nulidad de los matrimonios y que, quizás, había que crear más tribunales eclesiásticos. Recordó la praxis diferente de los ortodoxos y, además de afirmar que el tema debe ser discutido por todos los obispos dentro de la pastoral familiar, señaló que había llegado "el tiempo de la misericordia". Lo mismo dijo en una entrevista con La Civiltà Cattolica, en la cual comparó a la Iglesia con un "hospital de campaña después de la batalla", donde es urgente curar a los heridos, entre los cuales están los divorciados vueltos a casar.

En febrero, el cardenal alemán progresista Walter Kasper, autor de un libro sobre la misericordia, fue elegido por el Papa -de quien es muy cercano- para abrir una asamblea de cardenales que discutió sobre los temas del sínodo de octubre.

Esa vez, Kasper planteó una solución penitencial para que los divorciados nuevamente casados puedan volver a comulgar. Esto le significó duros ataques de sectores conservadores, pero fue respaldado públicamente por Francisco, que elogió su discurso. En una reciente homilía en una misa matutina de Santa Marta, el Papa volvió a demostrar que los divorciados son una prioridad en su tarea pastoral al afirmar que hay que "acompañar" y "no condenar" a quienes sufren el "fracaso" de su matrimonio.

Varias llamadas sorpresivas

Desde su llegada al Vaticano, Francisco mantiene su hábito de comunicarse en persona para abordar varias situaciones

  • Consuelo

En junio, Bergoglio dialogó con Estefanía Miguel, la mujer del ex líder de Callejeros Patricio Fontanet (foto), en prisión, al que luego le escribió una carta en julio. Posteriormente charló con Juan José Jaime, un joven que vivió en la villa La Cárcova, donde recibió asistencia social en el Hogar de Cristo.

  • Polémica

En febrero, la periodista Alicia Barrios afirmó haber recibido una llamada del Papa, que, según ella, le negó haber convocado a funcionarios, empresarios y dirigentes sociales para transmitirles su preocupación por la situación que vive el país, como había publicado LA NACION.

  • Diarios y zapatos

Entre las primeras llamadas del Papa se encuentran la que le hizo al diariero Daniel del Regno para suspender la entrega de LA NACION en la curia porteña, y a su zapatero Carlos Samaria, al que le pidió "los zapatos negros de siempre, nada de rojo", ambas en marzo de 2013.

  • Abuso, muerte y aborto

En julio y agosto pasados, en cambio, Francisco consoló con sus llamadas a la cordobesa Alejandra Pereyra, abusada por un policía, y a Michele Ferri, hermano de Andrea Ferri, italiano asesinado tras un intento de robo. En septiembre llamó a Anna Romano, que desistió de hacerse un aborto y se ofreció a bautizar al futuro bebe.

Del editor: qué significa. Además de una aclaración sobre un tema tan sensible como la comunión de los divorciados, el texto parece ser un llamado de atención del Vaticano al Papa.

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