Revelan que hubo un incendio en el Kursk

Varios cadáveres están carbonizados
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28 de octubre de 2000  

MOSCU.- La marina rusa reveló ayer que un incendio se propagó a bordo del submarino nuclear ruso Kursk en el momento de su naufragio, ya que varios de los cadáveres recuperados están "calcinados y muy deformados".

Varios de los cuerpos extraídos desde el miércoles de la popa del submarino ruso "están calcinados y muy deformados" y tienen "huellas de golpes en el cuerpo y la cabeza", dijo el vocero de la Flota del Norte, Vladimir Navrotski.

Los equipos de rescate suspendieron sus trabajos anteanoche debido a una tempestad en la zona, después de haber descubierto en el bolsillo del uniforme de uno de los cadáveres una nota manuscrita revelando que por lo menos 23 hombres de los 118 que estaban a bordo del Kursk no murieron inmediatamente después del naufragio.

El comandante de la Flota del Norte, almirante Viatcheslav Popov, confirmó que "la tripulación de los compartimentos de popa luchó algo más de una hora para salvar el sumergible y, solamente tras no haber podido lograrlo, se refugiaron en el noveno compartimento", situado en la cola.

Según el almirante Popov, los marinos murieron, "sin duda, ahogados o asfixiados", y confirmó que había a bordo "señales de fuego", aunque no habló de incendio "porque uno de los cuatro cuerpos no fue afectado por el fuego", estimando que "lo más probable es que haya habido incendios aislados". Popov agregó que los sobrevivientes murieron, "como máximo, el 13 de agosto", pero "probablemente el mismo 12".

Anteayer, una carta escrita por el teniente Dmitry Kolesnikov poco antes de morir esperando ayuda en vano, reavivó la polémica sobre la actuación de las autoridades rusas en los días posteriores a la tragedia, en que demoraron extrañamente las tareas de rescate.

Olga Kolesnikova, su viuda, que 15 días antes se había casado con el marino, señaló compungida que siempre había temido que su marido no hubiera muerto de inmediato, tras el naufragio. Un temor que ha revivido en la mayoría de los familiares de las 118 víctimas.

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