Revelan una táctica chavista para cambiar salud por votos

Fuente: AP
Médicos cubanos dicen que fueron obligados a presionar pacientes con fines electorales
Nicholas Casey
The New York Times
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18 de marzo de 2019  

CARACAS.- Yansnier Arias sabía que estaba mal. No solo violaba la Constitución, sino también el juramento hipocrático que hizo en Cuba . Había sido enviado a Venezuela por el gobierno de La Habana: era uno de miles de médicos cubanos desplegados para reforzar los vínculos entre los dos países para mitigar el colapso del sistema de salud chavista.

Aunque con la reelección del presidente Nicolás Maduro en juego no estaba permitido que todos los pacientes recibieran tratamiento, dice el doctor Arias, que abandonó el programa médico del gobierno cubano a finales del año último y actualmente vive en Chile. Un paciente de 65 años con insuficiencia cardíaca llegó a la clínica y requería con urgencia oxígeno, según el médico. Pero sus superiores cubanos y venezolanos, señala, le dijeron que el oxígeno debía usarse como arma política: no para las emergencias médicas del día, sino para repartirse cuando se acercaran las elecciones.

Maduro y sus partidarios han usado a su favor el colapso económico de Venezuela para mantenerse al mando del país: han tentado a votantes hambrientos con comida, prometieron que habría subsidios adicionales si ganaba Maduro y exigieron que la gente que acudiera a las urnas presentara los carnets de identificación partidario para el reparto de raciones gubernamentales.

Pero quienes han participado en esos ardides cuentan que también hicieron uso de otra herramienta: el cuerpo médico internacional de Cuba. Dieciséis integrantes de las misiones médicas cubanas en Venezuela describieron a The New York Times un sistema de manipulación política deliberada en el que los servicios se usaron para afianzar los votos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), a menudo de modo coercitivo.

Las tácticas utilizadas eran muchas, dicen los médicos, desde simples recordatorios para votar por el gobierno hasta denegar tratamiento a los simpatizantes de la oposición con enfermedades mortales. También comentan que se les ordenó ir puerta por puerta en barrios pobres para ofrecer medicinas y advertir a los residentes que se les cortaría el acceso a los servicios médicos si no votaban por Maduro o por sus candidatos. Muchos de ellos sostienen que sus superiores los instruyeron para realizar amenazas similares en las consultas a puertas cerradas con pacientes con enfermedades crónicas.

Una exsupervisora cubana indica que ella y otros trabajadores médicos recibieron carnets de votación falsos para participar en una elección. Otra doctora cuenta que les ordenaron dar instrucciones precisas sobre el voto a pacientes de edad avanzada. "Son cosas que no debimos haber hecho nunca", dice. Como otros de los entrevistados, habló con la condición de mantener el anonimato por temor a las represalias.

Los opositores suelen acusar a Cuba, que desde hace mucho depende del petróleo venezolano, de apuntalar a su gobierno con el envío de agentes que trabajan en los servicios de inteligencia venezolanos para ayudar a su aliado ideológico a reprimir cualquier disenso. Pero el uso de los médicos cubanos para ejercer el control político no es tan conocido.

El gobierno cubano rechazó las afirmaciones de los médicos según las cuales fueron obligados a hacer estas campañas y conminados a amenazar a los pacientes con fines políticos en Venezuela.

Pero los expertos en derechos humanos recalcan que ha habido un pacto entre Cuba y Venezuela durante las últimas dos décadas. "El gobierno cubano quiere asegurarse de que el régimen venezolano sobreviva y está dispuesto a hacer todo lo que esté a su alcance para apoyar a Maduro -dice José Miguel Vivanco, director del programa para las Américas de Human Rights Watch-. Es atroz".

Al doctor Carlos Ramírez le encantaba su trabajo. El cirujano dentista viajó de Cuba a Venezuela convencido de su misión. Muchos de sus pacientes nunca habían visto antes a un odontólogo, dice. Pero odiaba una parte específica de su labor: cada fin de semana, recuerda, le encargaban repartir medicamentos y reclutar votantes para el PSUV. Las visitas eran tan rutinarias que tenían un nombre: "casa a casa".

"Íbamos con vitaminas, sobre todo, y pastillas para la presión arterial", dice Ramírez, quien desertó a Ecuador después de seis años en Venezuela. "Y cuando uno empezaba a congeniar, preguntaba: '¿Sabe dónde está su colegio electoral? ¿Va a ir a votar?'".

Los dieciséis integrantes del personal médico entrevistados confirmaron las visitas casa a casa que mezclaban política y salud. Eran parte de Barrio Adentro, programa establecido en 2003 por el entonces presidente Hugo Chávez para procurar acceso al cuidado médico en barrios pobres. La nueva Constitución aprobada en 1999 reconocía los servicios de salud como un derecho universal y Chávez recurrió a Cuba para conseguir personal médico.

Para la isla, aún sacudida por el colapso de la Unión Soviética, era una transacción provechosa. Venezuela pagó por los médicos con un recurso preciado: el petróleo.

Muchos venezolanos adoraban a Chávez. Así que en los primeros años Ramírez y otros doctores solo eran instruidos para recordarles a los votantes que Chávez había asegurado que tuvieran sus remedios y que debían agradecerle con su voto. Pero, tras la muerte del líder, en 2013, su sucesor, Maduro, enfrentó un fuerte desafío electoral de la oposición.

Ramírez y el resto de los médicos dicen que entonces se les ordenó hacer otra advertencia: si Maduro perdía la elección, el siguiente gobierno iba a romper la relación con Cuba y los venezolanos se quedarían sin cuidado médico.

"Con Chávez era difícil, pero con Maduro, de 2013 en adelante, esto se puso peor -señala otro doctor.- Esa es la forma de chantajearlos: 'No vas a tener más medicamentos, no vas a tener más salud gratuita'".

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