Sánchez juega su última carta para frenar el avance de la derecha en España
El presidente del gobierno de España encontró una última carta para dar vuelta una elección que según los sondeos parece perdida; la muerte de la mujer de 87 años será el símbolo de su partido para recuperar terreno
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MADRID.- Pedro Sánchez eligió la fecha de las próximas elecciones en España y logró imponer, por ahora, una agenda favorable a su relato con el estallido de la crisis por la vivienda. La muerte de Maricarmen Abascal, además, será un símbolo que el socialismo usará durante toda la campaña electoral para sumar votos. Pero pese al viento a favor, las posibilidades de que Sánchez sea reelecto son escasas. Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, encabeza con holgura todas las encuestas y se encamina a ser el próximo presidente de España.
Será una campaña corta: faltan seis semanas hasta llegar a las urnas. “Veremos agitación y movilización interna. Tanto Sánchez como Feijóo intentarán convocar a los propios más que convencer a los indecisos. No hay tiempo para otra cosa”, asegura Gabriela Ortega Jarrín, doctora en Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid. Y remarca que en esa línea aparece “por fin”, el lema de campaña del PP, que es justamente un llamado a sus votantes, que esperaban ansiosos las elecciones para sacar a Sánchez de La Moncloa.

El Partido Socialista (PSOE) llega debilitado después de ocho años de gestión, que incluyeron una decena de casos de corrupción y otras crisis, como el apagón masivo, el choque de trenes en Andalucía y los conflictos migratorios, como el último ingreso masivo ocurrido en Ceuta. “El socialismo querrá hablar de los alquileres y la derecha querrá discutir sobre inmigración ilegal y corrupción. Cada uno intentará arrastrar agua para su charco”, anticipa César Calderón, director de la consultora Red Lines.
“A todos los factores que ya conocemos hay que añadirle la calle. Los sindicatos han convocado una huelga general el 11 de noviembre, a escasos días del arranque de la campaña. A eso se suma la acampada en la Puerta del Sol. Pero por el otro lado está el calendario judicial: el caso Zapatero y la posible financiación irregular del PSOE, entre otras causas. Será una campaña de trincheras. Poca persuasión y mucha movilización”, resume Calderón.
¿Qué dicen las encuestas? Todas coinciden en que el bloque de la derecha, integrado por el PP y Vox, conseguirá con holgura la mayoría parlamentaria que convierta a Feijóo en el próximo presidente. Aunque no le alcanzaría a los populares para gobernar en solitario ante el crecimiento de la ultraderecha, que podría alcanzar hasta el 20% de los votos en los escenarios más optimistas para Santiago Abascal. Los sondeos indican que, hasta el momento, el PP conseguiría incluso menos votos que en las últimas elecciones de 2023, pero se mantendría como el partido más votado con diferencia.
Por otro lado, las encuestas ubican al PSOE como la segunda fuerza, con una leve pérdida de votos en comparación con 2023. Todo un logro para el gobierno socialista después de una última gestión de alto desgaste ante la opinión pública. “La probabilidad de que Sánchez sea reelecto es mínima, pero nunca lo daría por derrotado. Es un experto en utilizar su manual de resistencia”, advierte Ortega Jarrín, especialista en comunicación política.
Impacto en la campaña
Los últimos sondeos no han llegado a medir el impacto en la campaña de la muerte de Maricarmen Abascal, la jubilada de 87 años que falleció esta semana después de ser desalojada de su departamento. Su caso hizo pública la crisis de la vivienda que atraviesa todo este país y movilizó especialmente a jóvenes con el acampe en la Puerta del Sol y en una decena de ciudades de España. Las movilizaciones se repitieron durante esta semana: unas 20.000 personas se juntaron el jueves en Madrid para marchar en memoria de Maricarmen.
“Su muerte la ha convertido en un ícono, y los íconos en campaña pesan como el plomo. Esta situación supone un relato perfecto para el PSOE: rostro, nombre y culpable. Para la derecha, en cambio, el tema Maricarmen es un campo minado. Dicho esto, tampoco conviene sobrevalorar su impacto en la campaña, porque una tragedia moviliza a los propios con más facilidad de la que convence a los ajenos. Puede servirle a Sánchez para recuperar al votante de izquierda que se quedaba en casa, pero difícilmente le alcance para cruzar el río”, explica Calderón Avellaneda.

El socialismo intentará que el PP atraviese ese campo minado que supone el caso Maricarmen, quien fue desahuciada en Madrid, bajo la atenta mirada de Isabel Díaz Ayuso, que gobierna la capital. La jubilada de 87 años murió 14 días después de dejar su casa tras una larga disputa con un fondo de inversión que había comprado el departamento donde vivía desde hacía 70 años. Las políticas de vivienda en España son competencia de las comunidades autónomas, la mayoría en manos del PP, por eso es un debate que incomoda a la oposición.
Tras la muerte de Maricarmen, el PP pisó alguna de estas minas que dejó esta crisis. Por ejemplo, el partido se negó a guardar un minuto de silencio en su homenaje en la legislatura de Madrid por orden de Díaz Ayuso, que antes de su muerte se había burlado públicamente de la jubilada. Feijóo lo ha entendido mejor al intentar neutralizar el tema al pedir que no haya “ni campaña, ni partidos, ni utilización interesada” de Maricarmen. “La empatía mal gestionada sale carísima en la política”, advierte Calderón Avellaneda.
Puertas adentro, las sensaciones son antagónicas. La euforia persiste entre las bases del PP por el adelantamiento electoral, pero su conducción pide concentrarse en mantener la ventaja y, sobre todo, exige no cantar victoria antes de tiempo. Quizás por eso, Feijóo comunicó este viernes que participará en tres debates presidenciales con Sánchez, un giro a su negativa de la última campaña. Desde el PSOE, en cambio, saben que mantenerse en La Moncloa es un sueño. Los más optimistas apuntan a un crecimiento de Vox a instancias de los populares que les permita convertirse en el partido más votado. Pero nadie explica cómo harían después para juntar la mayoría para formar gobierno. Más que un sueño parece una utopía.


