
Sarkozy y Royal, en un áspero y tenso debate
La socialista, en su versión más combativa, logró por momentos incomodar a su rival, que se impuso en el inicio del duelo
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PARIS.- Ségolène Royal y Nicolas Sarkozy se enfrentaron anoche en un debate televisado considerado crucial para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas del domingo. Muy combativa, Royal consiguió poner en dificultad a su adversario en varias ocasiones, mientras Sarkozy hizo esfuerzos por mostrarse calmo y ponderado.
Sin embargo, el enérgico cruce de lanzas no debería poner en peligro las perspectivas de victoria del candidato de derecha, que encabeza todas las encuestas con una ventaja de 4 a 5 puntos.
Dando muestras de una remarcable capacidad táctica, Royal marcó puntos y consiguió desestabilizar a su rival al acusarlo de "inmoralidad política" y de "mentir" cuando se trató el acceso de los niños minusválidos a la educación. Poco después también lo mandó a estudiar el expediente nuclear francés, "que visiblemente no conoce lo suficiente", ironizó.
El duelo, que inicialmente debía durar dos horas, se prolongó 24 minutos más de lo previsto y tuvo una audiencia de más de 20 millones de espectadores.
Vestido con traje azul, camisa celeste y corbata rayada al tono, Sarkozy dominó la parte inicial del encuentro, consagrada a los temas económicos, el desempleo y la seguridad.
Tensa al comenzar, Royal, con un traje negro y camisa blanca, logró una serie de puntos decisivos en la parte final del duelo, cuando se trataron temas de educación, sociedad y política exterior. A pesar de los esfuerzos de ambos por mantener un tono fríamente cortés, el debate tuvo momentos de extrema tensión.
"No es admisible que utilice el tema de los discapacitados con fines electorales", lanzó Royal a su adversario.
"¡Cálmese! No me señale con el dedo. Usted se sale de las casillas con mucha facilidad y eso no es bueno para un presidente de Francia", asestó Sarkozy.
"Yo conservo la calma, pero estoy indignada por la inmoralidad de sus afirmaciones", respondió Royal.
En el capítulo económico, el candidato conservador atacó la reducción de la semana laboral, adoptada por los socialistas en 2002, que "desorganizó la economía francesa". En cambio, propuso "liberar la posibilidad del trabajo" para permitir que "el que trabaje más gane más".
Luego de afirmar que "en Francia no se trabaja bastante porque hay demasiada gente desocupada", Royal propuso "crear 500.000 nuevos empleos destinados principalmente a la juventud". Ambos se comprometieron a promover el pleno empleo, acordando dar la prioridad a los jóvenes.
Sarkozy, por su parte, prometió favorecer el acceso a la propiedad y anunció desgravaciones para quienes estén pagando su vivienda con créditos bancarios hipotecarios.
Energía nuclear y Turquía
También hubo un duro intercambio sobre la política fiscal. Sarkozy postula un límite impositivo equivalente al 50% de los ingresos, mientras que Royal defiende una "distribución más equitativa" de la carga tributaria.
La cuestión de la energía nuclear fue otro de los momentos fuertes del debate. "La mitad de nuestra energía es de origen nuclear", afirmó Sarkozy.
"No -respondió la candidata socialista-, sólo 17 por ciento."
"Al suspender el programa del Reactor Europeo Presurizado (EPR) usted suspende las nuevas centrales", replicó el candidato conservador.
"El EPR no es una nueva central. ¡Usted mezcla todo!", le dijo Royal.
"Es la cuarta generación de la tecnología nuclear", afirmó Sarkozy. "¡Es la tercera generación!", volvió a rectificar Royal.
Sobre el posible ingreso de Turquía en la UE, Sarkozy adoptó una actitud de extrema energía y, golpeando la mesa con la palma de la mano, dijo: "Turquía es Asia. No es Europa. Me opondré a su ingreso. Ahora y siempre".
Con una posición más moderada, Royal le respondió en tono sereno: "No se puede cerrar la puerta en la cara a las aspiraciones de un pueblo. Hay un proceso europeo en marcha, que Francia aceptó. La entrada de Turquía se hará por referéndum. En ese momento se verá. Hay que ser realista", dijo Royal, condescendiente.
Sobre Irán, Sarkozy consideró que era "el tema más preocupante" del panorama internacional, mientras que la candidata socialista propuso "prohibir el enriquecimiento de uranio a escala industrial, no sólo para fines militares sino también para fines civiles".
Al abordar el tema de la inmigración, punto clave de la campaña, el candidato de la UMP anunció que no piensa hacer "regularizaciones masivas" de clandestinos. Esas iniciativas "se pagan caro", dijo, porque son "una invitación a las organizaciones delictivas" para que envíen más inmigrantes al país.
Los observadores políticos calificaron el debate de "tremendamente áspero", pero rehusaron indicar un ganador. Anteayer, las encuestadoras estimaron que el enfrentamiento tendrá consecuencias limitadas, pues sólo modificará la decisión de 1 a 2 por ciento del electorado.



