
Se desplomó la Bolsa de Tokio por el pánico nuclear
Perdió más del 10%, la mayor caída desde 1987; arrastró a los mercados internacionales
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TOKIO.- La creciente preocupación por los efectos económicos del terremoto, el tsunami y la crisis nuclear llevó a la Bolsa de Tokio a registrar ayer su mayor desplome desde 1987.
El índice Nikkei cayó un 10,6%, y arrastró en su derrumbe a los demás mercados internacionales, en un efecto dominó de consecuencias todavía imprevisibles para la economía mundial.
Los inversores en Tokio intentaron deshacerse de acciones en medio de una ola de pánico que provocó las mayores pérdidas desde la crisis financiera de 2008. En un momento el índice Nikkei llegó a perder un 14%, pero finalmente cerró con una caída del 10,55%.
Los corredores japoneses vendieron prácticamente todo lo que tenían en cartera y no se salvó ningún sector, ni siquiera la construcción, que anteayer había experimentado una suba.
Los títulos de la automotriz Toyota perdieron un 7,40% de su valor. La compañía tiene paralizada su producción en Japón por lo menos hasta hoy. Las acciones de la empresa energética Tokyo Electric Power (Tepco), que gestiona las instalaciones afectadas en la central nuclear de Fukushima, y las de Toshiba, que fabricó algunos de los reactores de la central, no se negociaron por falta de compradores.
Según el analista Mikio Kumada, de LGT Capital, todavía es demasiado temprano para hacer pronósticos sobre el impacto de la crisis nuclear en los mercados de finanzas japoneses. Kumada vaticinó, sin embargo, que las consecuencias sobre la Bolsa serán de corto plazo.
Ante la debacle financiera, el Banco de Japón (Boj) realizó ayer una nueva inyección de capital de ocho billones de yenes (98.000 millones de dólares) para tranquilizar a los mercados. Anteayer, el banco ya había realizado una primera inyección de liquidez de 15 billones de yenes (unos 184.000 millones de dólares). "La producción en Japón y su poder económico no han caído; pienso que la confusión del mercado disminuirá en poco tiempo", afirmó el ministro de Economía japonés, Kaoru Yosano, en una conferencia de prensa celebrada tras una reunión del gabinete. Aun así, el ministro dejó entrever que el gobierno podría rebajar su evaluación de la economía este mismo mes.
Efecto dominó
La fuga radiactiva que se produjo en Japón como consecuencia del terremoto y del tsunami de la semana pasada hizo que ayer se derrumbaran las Bolsas en todo el mundo. Wall Street moderó los fuertes descensos que había registrado durante toda la sesión y el Dow Jones terminó con una caída del 1,15 por ciento, ante los temores a que se produzca una catástrofe nuclear en el país asiático.
Las Bolsas europeas registraron bajas generalizadas tras el desplome del Nikkei. La tendencia vendedora se extendió de las compañías energéticas y aseguradoras al resto de valores. Berlín cayó un 3%, mientras que París registró un descenso del 2,1%; Londres, un 1,1%, y Madrid, un 0,8%.
"Aunque el legado de este terremoto será la pérdida de vidas humanas, las reacciones de los mercados reflejan la preocupación creciente sobre un impacto económico potencial; el riesgo ascendente de una radiación nuclear introdujo un elemento de ventas de pánico en los mercados", dijo en Londres la analista Jane Foley.
La crisis en Japón provocó una caída de los precios del petróleo, al alejar a los especuladores del mercado del crudo. El Brent, de referencia en Europa, se abarató cinco dólares, por lo que se situó por debajo de los 110 dólares por primera vez en las tres últimas semanas.
En una primera estimación, la OCDE afirmó que los efectos del terremoto y del tsunami pueden ser peores que los causados por el sismo de Kobe en 1995, cuyo costo fue de unos 100.000 millones de dólares, aunque no llegó a provocar la contracción de la economía.




