
Según un informe, la poligamia es poco rentable para la economía
Tener muchas esposas perpetuaría la pobreza en ciertos países
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LONDRES.- Tener muchas mujeres será el sueño de un buen número de hombres, pero puede ser una pesadilla para la economía. Al menos, ésa es la conclusión de un estudio conducido por tres economistas israelíes y citado por el diario Financial Times, según el cual la poligamia -una práctica que aún persiste en el Africa subsahariana, Egipto y Tailandia- hace que sea muy difícil para los países romper con el círculo de pobreza.
La costumbre, asegura el informe, titulado "El misterio de la monogamia" y publicado por el Centro de Investigación para Políticas Económicas, permite que los hombres ricos inviertan su dinero "en cantidad antes que en la calidad" de la educación de sus hijos, al tiempo que los recursos del padre deben destinarse a un mayor número de descendientes. Los autores también argumentan que la poligamia desapareció en Occidente porque dejó de ser rentable para la clase media, que ya no puede costear más de una esposa.
Eric Gould, Omer Moav y Avi Simhon, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, basaron sus provocativas conclusiones en los datos recogidos en Costa de Marfil, donde comprobaron que cuatro de cada diez mujeres en edad reproductiva compartían su marido con otra mujer.
En países como Costa de Marfil, los hombres más ricos tienden a casarse con más mujeres. Sin embargo, subrayan los tres economistas, los hombres más ricos que tienen una buena educación o perciben su ingreso de un salario -en lugar de recibirlo de otras fuentes, como la propiedad de la tierra o la corrupción- tienden a tener menos esposas.
El estudio demostró que los hombres más cultos prefieren encontrar mujeres con buena educación, porque tienen mayores probabilidades de engendrar hijos cualificados y con potencial para ganar mucho dinero. Pero estas "mujeres de calidad" tendrán un costo más alto en el mercado del matrimonio, por lo que los hombres sólo podrán acceder a muy pocas de ellas. Por otro lado, los hombres pudientes cuyo éxito no está basado en la educación tienen menos probabilidades de producir hijos educados, y de allí que posean escaso interés en las mujeres educadas.
Más subsidios
A la luz de sus conclusiones, los autores recomiendan a los países más pobres subsidiar la educación. Al crear un vínculo más firme entre la división de la riqueza y el capital humano, aseguran, los hombres recibirán mayor incentivo para buscar una sola mujer y educada, en lugar de muchas.
Pero aun en los países desarrollados se han dado casos de poligamia. Uno de los más sonados ocurrió en agosto de 2001 en el estado norteamericano de Utah, cuando el mormón Tom Green fue condenado a cinco años de prisión: uno por cada una de sus esposas. El hombre, entonces de 52 años y padre de una treintena de hijos, se convirtió en el primero en ser juzgado por poligamia en Estados Unidos en medio siglo.
Hasta su abolición, en 1896, la poligamia fue, durante décadas, una práctica tolerada en Utah, donde el 70% de la población es mormona. Aun así, se calcula que cerca de 50.000 habitantes de ese estado viven en una familia constituida por varias esposas, aunque la mayoría intenta pasar inadvertida. No fue el caso de Green, quien llevaba años dando entrevistas a la televisión, declarándose orgulloso de su poligamia y reivindicando su modo de vida en nombre de la libertad religiosa.



