Sensores diminutos, poderosos radares y satélites espías, las armas de la ONU
Las nuevas tecnologías de inspección harán más difícil un engaño por parte de Irak
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NUEVA YORK.- En los cuatro años que pasaron desde que los inspectores de armas de las Naciones Unidas abandonaron Irak, la revolución digital permitió fabricar equipos más pequeños, más livianos, más veloces, más precisos y más fáciles de usar. Millones de dólares en fondos comerciales y antiterroristas aceleran hoy el avance de la tecnología, y abren nuevas perspectivas para la inspección de armamentos.
Los especialistas aseguran que los avances dan a los inspectores una ventaja técnica en el juego de la escondida de las armas iraquíes, así como un mayor poder para desarmar a Irak.
Entre los nuevos desarrollos figuran:
- Satélites de espionaje comercial tan potentes que sus fotografías pueden revelar detalles de fábricas, edificios y arsenales.
- Sensores en miniatura que pueden controlar permanentemente el aire, el agua y el suelo para detectar señales de armas de destrucción en masa.
- Detectores portátiles de gérmenes que pueden revisar rápidamente instalaciones en busca de ántrax, peste bubónica y otros agentes letales.
- Poderosos sistemas de radar que pueden penetrar en el terreno en busca de señales que permitan encontrar túneles y búnkers subterráneos.
Sin embargo, el conocimiento y la experiencia humanos aún serán el factor principal de las inspecciones, según comentó hace poco Hans Blix, jefe de los equipos de inspección de las Naciones Unidas (ONU), a un grupo de potenciales inspectores que recibían instrucción en Viena. Pero añadió que ahora entran en juego "nuevos medios poderosos de verificación".
Su criterio fue respaldado por analistas militares que afirmaron que si los nuevos equipos pueden encontrar firmes evidencias de armas prohibidas en lugar de descubrir indicios ambiguos o poco consistentes, eso podría ser importante para justificar una acción militar contra el gobierno del presidente Saddam Hussein.
Pero así como Blix recibió con beneplácito el nuevo poder tecnológico, los analistas militares insisten en que los fabricantes de armas iraquíes tuvieron cuatro años para perfeccionar sus ardides y comprender a fondo el criterio de la ONU.
"Los iraquíes tienen ahora experiencia respecto de los métodos de inspección y pudieron pulir su capacidad para contrarrestarlos", expresó John Yurechko, un especialista de la oficina de inteligencia del Departamento de Defensa.
Las inspecciones de armas comenzaron en Irak en 1991, pero después de reiterados fracasos en términos de cooperación entre la ONU y Bagdad, los monitores abandonaron Irak en diciembre de 1998, horas antes de que los Estados Unidos y Gran Bretaña comenzaran tres días de ataques aéreos.
Más talento para interrogar
Cuatro años después, se multiplican los interrogantes respecto de lo que ha hecho Bagdad durante el intervalo de las inspecciones. La oficina de inteligencia del Departamento de Defensa indicó que, según sus cálculos para el peor de los casos, Irak podría estar reconstruyendo su programa nuclear, renovando la producción de agentes neurotóxicos mortíferos como el gas sarín y el VX y activando su producción de armas bacteriológicas.
"Los componentes, en su mayoría, son más numerosos y avanzados que antes de la Guerra del Golfo", indicó la oficina respecto del programa de armas bacteriológicas de Bagdad.
Antes de esa guerra, según la ONU, Irak produjo por lo menos 20.000 litros de toxina botulínica, la sustancia más letal conocida por la ciencia, y 9000 litros de ántrax, suficiente para matar a todos los seres humanos.
La ONU tienen hoy 250 especialistas adiestrados para tratar de encontrar en Irak armas de destrucción en masa. Unos 100 de ellos formarán parte de cada misión. Algunos especialistas en armamentos sostienen que la ventaja técnica podría ayudar a compensar la relativa falta de experiencia de los inspectores novatos.
Pero Tim McCarthy, que fue a Irak en 15 oportunidades como inspector de misiles y ahora trabaja en el Instituto de Estudios Internacionales de Monterey, fue cauto respecto de las nuevas tecnologías y advirtió que también podrían alentar falsas esperanzas de un éxito rápido y en última instancia significar una pérdida de tiempo y de recursos financieros.
"Hay dispositivos de toda clase, pero que a uno no lo conducen a las cuestiones centrales", lamentó.
Una herramienta vital, añadió McCarthy, es la entrevista. Se cree que cientos de científicos iraquíes están al tanto de los programas para desarrollar armas químicas, bacteriológicas o nucleares, y los inspectores que los entrevisten deben tener el don de descubrir una mentira.
Los funcionarios de las Naciones Unidas se abstuvieron de describir detalladamente las nuevas tecnologías de inspección, por miedo a mostrar su juego. Por ejemplo, Ewen Buchanan, vocero de la Comisión de la ONU para Inspecciones, Controles y Verificaciones, sostuvo que divulgar las especificaciones de, digamos, un sensor de rayo láser, podría permitir que los iraquíes desarrollen técnicas para neutralizarlo.
"Los sensores -agregó Buchanan- son mucho más sensibles ahora. La resolución fotográfica es mejor. Los equipos para los cuales se hubiera necesitado toda una habitación ahora caben en una valija."
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