
Suiza pone fin a su aislamiento político e ingresa en la ONU
Los suizos votaron en favor de la adhesión
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GINEBRA.- Suiza realizó ayer un auténtico cambio histórico al aprobar, por estrecho margen, en un referéndum, su adhesión a las Naciones Unidas, decisión que pone fin al aislamiento político en el que vivió el país europeo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
La incorporación de Suiza a la ONU fue aprobada ayer, pese a no contar aún con los recuentos finales; en el referéndum popular, la mayoría de los suizos se inclinó por aceptar que su país, que fue uno de los miembros fundadores de la Sociedad de Naciones (que precedió a la ONU) hace 57 años, sea miembro activo de la organización junto a otros 189 países.
La votación deja al Vaticano como el único Estado que no es miembro pleno del organismo, junto a Taiwan.
Los argumentos de la derecha populista suiza, liderada por el hombre de negocios suizo alemán Christophe Blocher, en defensa de una estricta neutralidad, no lograron seducir a los suizos. El 54,6% de los 4,715 millones de electores aprobó la adhesión, así como 12 de los 23 cantones.
"Es un gran día" para Suiza, declaró Joseph Deiss, ministro de Relaciones Exteriores.
Por su parte, el presidente de la Confederación, Kaspar Villiger, se felicitó por "el importante avance" que significa esta decisión para la política interior y exterior del país. "Aunque no sea arrollador, el resultado es claro", dijo, desde Bernal.
Un lugar en el mundo
El resultado revela un cambio significativo en la opinión pública suiza, ya que, en 1986, en un anterior referéndum sobre la adhesión a la ONU, el 75,7% de los suizos había votado en contra, así como la totalidad de los cantones.
"Es un mal trago para el país", declaró, tras conocerse los resultados, Uli Maurer, presidente de la Unión Democrática del Centro (UDC, derecha populista).
En la votación estaban en juego no sólo la política exterior y la credibilidad del gobierno, sino también la definición misma de Suiza y su lugar en el mundo. Desde 1945, fecha de la creación de la organización internacional, Suiza se negó sistemáticamente a entrar en ella, con un argumento esencial: el respeto de su neutralidad, argumento que fue tomado por la derecha.
"Nuestra neutralidad política corre peligro, porque con la adhesión a la ONU tendremos que respetar todas sus decisiones", agregó Blocher, que no dejó durante toda la campaña de esgrimir la amenaza de una próxima entrada en la Unión Europea (UE) si se aceptaba la adhesión a la ONU.
La UDC quedó bastante aislada en su oposición a las Naciones Unidas, ya que el gobierno, seis de los ocho principales partidos políticos, los sindicatos, los empresarios y las asociaciones se habían declarado favorables al mostrarse preocupados por la degradación de la imagen de un país que permanecía al margen de la ONU.
Esta situación era paradójica en una nación donde se encuentra el centro europeo de la organización que participa activamente en la mayoría de los institutos especializados, principalmente con sus contribuciones financieras. Desde hace varios meses la prensa reflejó la diferencia entre los suizos de lengua alemana, más bien reservados frente a la ONU, y los de lengua francesa, minoritarios, pero mayoritariamente favorables a la ONU.


