
Susto y dudas en Egipto por la salud de Mubarak
Ayer el presidente debió interrumpir repentinamente un discurso ante el Parlamento
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EL CAIRO.- El presidente egipcio, Hosni Mubarak, interrumpió ayer repentinamente un discurso ante el Parlamento transmitido en directo por televisión a todo el país, en un gesto de debilidad que sembró dudas acerca de la salud del mandatario, de 75 años, y especulaciones en torno de su sucesión.
Mubarak, que gobierna Egipto desde 1981 sin un vicepresidente y que, según recientes especulaciones, estaría preparando a su hijo para sucederlo, sufrió una baja de presión sanguínea, según explicó el ministro de Salud, Mohammed Awad Tag Eddine.
Su presión cayó a causa de los antibióticos que toma para curarse de una fuerte gripe, que se vio agravada por el ayuno que el mandatario realiza por el mes del Ramadán.
Durante el discurso de apertura de sesiones del Parlamento, Mubarak comenzó a toser y a secarse el sudor de la frente. Su voz sonaba débil. Cuando se disponía a hablar sobre la política exterior de su gobierno, no pudo seguir leyendo y se levantó con un aspecto mareado. Inmediatamente fue rodeado por guardaespaldas, que lo ayudaron a salir de la sala.
Luego de media hora, el mandatario volvió recuperado para completar su discurso, ante el aplauso ensordecedor de la cámara. Habló durante sólo cinco minutos. "Mis hermanos y hermanas -dijo-, la gente me dio la responsabilidad de construir el futuro de esta nación. Lo hice con honor."
Aliado clave de EE.UU.
Los rumores acerca del precario estado de salud del presidente, que recorren las calles de El Cairo desde hace semanas, se agudizaron el domingo, cuando se anunció que Mubarak suspendería el discurso ante el Parlamento -que finalmente dio ayer- a causa de una gripe.
Aliado clave de Estados Unidos, Egipto ha actuado durante años como un mediador moderado en el conflicto árabe-israelí.
Mubarak se hizo cargo de la presidencia luego de que Anwar el Sadat, de quien era vicepresidente, fue asesinado por un extremista musulmán, en octubre de 1981. Ejerce desde entonces un poder casi autocrático, apoyado por las fuerzas armadas.
A pesar de que la Constitución egipcia establece que su sucesor debe ser el presidente del Parlamento -que asumiría el poder durante tres meses, hasta que se celebren elecciones-, existen especulaciones acerca de que el mandatario estaría preparando a su hijo Gamal, de 39 años, para sucederlo. Algunos egipcios se atrevieron a protestar y señalaron que la asunción de Gamal no sería democrática.






