
Temen que las víctimas de Fritzl no se recuperen
Advierten sobre graves secuelas
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VIENA.- Los médicos que se ocupan desde hace 10 días de tratar a la austríaca Elisabeth Fritzl y a sus hijos, todos ellos víctimas del espeluznante caso de secuestro e incesto que conmueve a Austria, afirmaron ayer que éstos progresan en su readaptación a una vida "normal", aunque confesaron su temor a que las secuelas de su calvario sean permanentes.
"El aire fresco, la luz del día y una dieta equilibrada los están ayudando", señaló Berthold Kepplinger, jefe del equipo de psicólogos que se ocupan de Elisabeth, de 42 años, sus cinco hijos de entre 5 y 18 años, y su madre, Rosemarie, de 69.
"Dadas las circunstancias, se recuperan bastante bien", agregó Kepplinger, que precisó que el más pequeño "es el más encantador, simpático y sociable".
Según contó, Elisabeth y su madre preparan los desayunos y las cenas para la familia en el pabellón que comparten, aislados del mundo y de los medios de comunicación, que se agolpan frente a las puertas del hospital de la ciudad de Amstetten.
Kepplinger dijo que las víctimas se están adaptando progresivamente a la luz natural y están aprendiendo a moverse en un espacio "normal". "Sin embargo, su situación psíquica es muy difícil y extrema", reconoció.
Por su parte, la psiquiatra Brigitte Lueger-Schuster, especialista en situaciones de conflicto, consideró que la familia vive ahora "una especie de luna de miel" por haberse vuelto a reunir, aunque sólo tomará conciencia de su situación "poco a poco".
En tanto, el doctor Paulus Hochgaterrer, coordinador del tratamiento de la familia, dijo que superar lo pasado será tan difícil para Elisabeth y los hijos encerrados en el sótano como para los otros tres, que fueron adoptados por el matrimonio Fritzl. Para ellos, "el abuelo tenía el papel de protector hasta hace 10 días, cuando la policía lo arrestó y se conocieron sus crímenes".
El 27 de abril, Elisabeth salió por primera vez en 24 años del sótano de 60 metros cuadrados y 1,70 metros de altura, sin ventanas, en el que su padre, Josef Fritzl, hoy de 73 años, la había encerrado cuando ella tenía 18 años. Durante ese tiempo, fue violada con frecuencia por su padre, con quien tuvo siete hijos, uno de los cuales murió tres días después de haber nacido.
La hospitalización en estado crítico de su hija mayor, Kristen, de 19 años, sirvió como detonante para sacar el caso a la luz. Tanto ella como dos de sus hermanos, de 18 y 5 años, vivían recluidos con Elisabeth en el sótano y nunca habían visto la luz del sol.
Amenazas
Los otros tres niños, hoy de 12, 14 y 15 años, fueron sacados del sótano cuando tenían pocos meses por el propio Fritzl, que los adoptó oficialmente junto con su esposa, en calidad de "abuelos". El acusado hizo creer que su hija, de la que dijo que había huido de casa para unirse a una secta, los había abandonado en la puerta de su casa.
El abogado de Friztl, que se encuentra en prisión preventiva y que hoy será interrogado por la fiscalía, denunció ayer que había recibido numerosas amenazas de muerte provenientes de Austria y de otros países, por defender "al monstruo de Amstetten".
"Yo no pido comprensión para mi defendido, sino que me limito a cumplir la ley", se defendió el letrado.


