
Testimonios en una ciudad convulsionada
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Los británicos
Jo Herbert
“Creí que iba a morir”
Jo Herbert fue testigo, primero, de una explosión en el subte y minutos más tarde, del atentado contra el ómnibus:
"Estaba en el subte, cerca de la estación King´s Cross, cuando ocurrió una de las explosiones.
"De repente me encontré bloqueado durante 30 minutos en un vagón oscuro, repleto de humo y con los chillidos insoportables del metal derritiéndose.
"Realmente creí que iba a morir y sólo pedí que fuera por inhalar humo y no quemado por el fuego. Tuve miedo de verdad, pero me mantuve en calma. Hubo gente que rompió algunos vidrios y fue sacándonos de los vagones. Así, empezamos a caminar hasta la estación.
"Afuera era un caos total, y comencé a caminar por Euston Road -mi cara y mi ropa estaban completamente negras- hacia mi trabajo, cuando de pronto oí otra terrible explosión y la gente se puso a correr por la calle en dirección opuesta, gritando y llorando. Ahora me doy cuenta de que debió haber sido ése el momento en que explotó el ómnibus".
Fiona Trueman
“Fue como una película”
La joven británica Fiona Trueman sobrevivió a la mayor de las detonaciones de ayer, ocurrida entre las estaciones de subte King’s Cross y Russell Square:
“Tres minutos después de pasar por la estación King’s Cross oí una fuerte explosión y vi que había humo y vidrios por todos lados.
“Yo estaba sentada cerca de una ventana, y todavía me quedan pedacitos en el pelo.
“La luces se apagaron y no se podía respirar por el humo. En el momento de la explosión nos amortiguamos unos con otros porque el vagón estaba repleto de gente.
“Sentí que era como un sueño; todo fue muy surrealista. Fue simplemente horrible, como una película de cine catástrofe.
“Uno no puede imaginar lo que es estar en una situación así. Sólo quería salir de ahí. Cerré los ojos y me puse a pensar en el mundo exterior.
“Era espantoso porque las luces se habían apagado y no se escuchaba decir nada al conductor del subte, por lo que nos preguntábamos si estaba vivo. A pesar de todo, siento que tengo suerte, y pienso mucho en las familias de los que murieron”.
Michael Henning
“Sentí sangre en la cara”
Michael Henning estaba a tres metros de donde estalló la bomba de la estación Liverpool Street:
“Viajábamos por el túnel cuando de repente todo lo que vi fue una luz amarilla y algo que parecían ser líneas plateadas en frente de mis ojos y que resultaron ser vidrios de las ventanas.
“Fui violentamente despedido de mi asiento y caí en el suelo. Pensé que no me salvaba de lo que estaba sucediendo, aunque no sabía de qué se trataba. De repente se oscureció todo.
“Me toqué la cara con mi mano y sentí sangre y supe que lo que estaba pasando era grave.
“Me siento un hombre muy afortunado, sobre todo cuando vi lo que sucedía en el vagón de al lado.
“La bomba debió haber estallado en el vagón de al lado, a tres metros de donde yo estaba, pero la onda expansiva llegó hasta mi vagón y llovían vidrios de todos lados.
“Nuestro vagón estaba lleno de humo, había mucho polvo y mucho pánico. Se podían escuchar los gritos desde el vagón donde la bomba explotó. Los pasajeros estaban atrapados entre metales retorcidos”.
Los argentinos
Rodrigo Cañeda
“Me salvé por poco”
El argentino Rodrigo Cañeda reside en Londres y fue subsecretario de Cultura de la Nación:
“Me salvé por poco porque la estación en donde ocurrió la primera explosión queda a cien metros de mi oficina, pero nunca tomo ese subte y tomo el tren. La segunda explosión ocurrió cerca de Liverpool Street, por donde siempre paso. Yo estaba en el tren y faltaban diez minutos para llegar a Liverpool Street [cuando se produjeron las explosiones]. Todo fue muy rápido, la policía nos sacó del tren y nos mandó a casa.
“Al principio no se entendía qué pasaba, decían que era un problema de energía en el subte. O parecía que habían chocado dos vagones. A la media hora era obvio que había colapsado el sistema.
“Lo que pasó fue terrible, pero por la idiosincrasia inglesa las autoridades primero se aseguraron de que estábamos vivos y luego cada uno siguió con su trabajo. La gente no está shockeada, pero sí la ciudad está en punto muerto y nadie puede salir. Mucha gente vive en las afueras y todos tratan de llegar a sus casas”, señaló.
Rodolfo Milesi
“Hoy no me iba a tocar”
El empresario Rodolfo Milesi vive en Londres:
“Tuve suerte porque generalmente tomo el subte a las 8.30 y hoy a la mañana [por ayer] fui a tomarlo a las 8.45. Cuando entré en la estación South Kensington salió el personal de seguridad pidiendo a los pasajeros que no entraran, que se había cortado el servicio.
“Yo tomo la línea Picadilly y habitualmente me bajo una estación antes de la que ayer sufrió el atentado. No me iba a tocar, pero mucha gente que, como yo, no estaba en el tren afectado igual sintió el impacto de lo que pasó.
“Al principio me sorprendió; no se habló de una explosión en un comienzo, sino de un desperfecto técnico. Fue impresionante ver a toda la gente saliendo del subte caminando, ya que a esa hora estaba todo el mundo bajo tierra en los subtes.
“Cuando salimos [de la estación] fue una lucha por subir al primer colectivo que pasara o al primer taxi libre. Yo compartí un taxi con una persona que lo paró al mismo tiempo, pero nunca pensando que había sido un atentado terrorista”.
Leonardo Boix
“Un golpe durísimo”
El periodista argentino Leonardo Boix está radicado en Londres:
“Vivo a cuatro cuadras de la estación Liverpool Street y estaba saliendo de casa para allí cuando me llamaron por teléfono para decirme que había pasado algo y que creían que era una falla eléctrica. A los 50 metros me volvieron a llamar y me dijeron que había una segunda bomba en la estación King Cross. Entonces corrí a Liverpool Street y vi gente ensangrentada, muy conmocionada, cubierta de polvo.
“La asistencia fue muy impresionante. No sólo era asistencia médica sino que también había gente que trabajaba con las víctimas en estado de shock y les explicaban lo que había pasado porque salían sin saber lo que ocurría.
“Esto fue un golpe durísimo, terrible para los londinenses, un día después de haber conseguido la sede olímpica. Están muy traumatizados, el sistema de transporte se consideraba muy seguro y que hayan atacado esa columna vertebral es muy duro porque la gente lo utiliza mucho. Sin embargo, los ingleses son muy estoicos, no son fáciles de doblegar.”



