
Thatcher: Pinochet nos ayudó en las Malvinas
Lo admitió la ex primera ministra en una carta en la que solicita la liberación del ex dictador; sobre la detención, Chile dijo que estaba en misión especial en Londres
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LONDRES (De nuestra corresponsal).- Margaret Thatcher confirmó ayer lo que se sospechaba desde hace 16 años: Chile brindó un importante apoyo a Gran Bretaña durante la Guerra de las Malvinas, en 1982.
La sorpresiva revelación se conoció por medio de una carta que la ex Dama de Hierro envió al diario The Times, en la que solicita a las autoridades británicas la inmediata liberación del ex dictador chileno Augusto Pinochet, detenido en Londres desde el sábado último a requerimiento de la justicia española.
"Sería vergonzoso predicar la reconciliación con uno (por el presidente Menem, que el martes próximo comienza una visita oficial a Gran Bretaña) mientras se mantiene arrestado a alguien que, durante aquel conflicto, hizo tanto para salvar vidas de británicos", destacó Thatcher en la carta, que hoy publica The Times.
Por su parte, el ex comandante británico de la guerra Jeremy Moore dijo a la agencia DyN que el gobierno de Pinochet les proporcionaba "información importante. Desde las altas montañas del sur de Chile se espiaba el movimiento de las bases argentinas".
Sobre el caso Pinochet, el gobierno chileno también salió ayer a la ofensiva para obtener la liberación del ex dictador y actual senador. Según aseguró ahora el gobierno de Eduardo Frei, el ex presidente de facto estaba en Londres en "misión especial", por lo cual le correspondería la inmunidad diplomática.
La cúpula del ejército chileno manifestó que estaba "sumamente preocupada" por la situación. Tras una reunión de más de 3000 oficiales, la fuerza dijo que espera que se arbitren todos los medios para un rápido retorno del ex presidente a Chile.
Thatcher pidió que liberen ya a Pinochet
Admitió por primera vez que Chile colaboró con Londres en la Guerra de Malvinas; dijo que ayudó a salvar muchos vidas.
LONDRES.- En una defensa que implicó revelar una relación hasta ahora sugerida pero nunca explicitada, la ex primera ministra Margaret Thatcher reclamó ayer la liberación inmediata del ex dictador chileno Augusto Pinochet, detenido en Londres desde el sábado último a pedido de la justicia española, argumentando que ayudó a salvar vidas británicas durante la Guerra de las Malvinas, en 1982.
En una carta al diario The Times, la ex Dama de Hierro hizo hincapié en la inminente visita del presidente argentino, Carlos Menem, a Londres la próxima semana.
"Sería vergonzoso predicar la reconciliación con uno (por Menem) mientras se mantiene arrestado a alguien que, durante aquel conflicto, hizo tanto para salvar vidas de británicos", aseguró Thatcher.
La ex premier británica indicó que el senador vitalicio chileno, de 82 años, contribuyó a abreviar la Guerra de las Malvinas, en 1982, con lo cual pudieron salvarse muchas vidas británicas.
"El general Pinochet debe ser autorizado a retornar a su país sin dilación", indicó.
La sorpresiva declaración de Thatcher fue la primera confirmación oficial de que Chile colaboró con Londres durante la Guerra de las Malvinas y es un anuncio incómodo a pocos días de la visita del mandatario argentino a Gran Bretaña.
Aunque siempre se había asegurado que Londres y Santiago mantuvieron estrechos contactos durante la guerra, que -se sospecha- incluyeron abastecimiento de combustible, apoyo logístico y transferencia de datos de la inteligencia chilena a su par británica, la declaración de Thatcher constituye de por sí una revelación histórica.
Durante todo el conflicto, Chile enfatizó reiteradamente la neutralidad del país, aunque las sospechas argentinas se acentuaron cuando, el 18 de mayo de 1982, un helicóptero británico Sea King, matrícula ZA290, se precipitó a tierra al sur de Punta Arenas, en Chile, fuera del área de conflicto que enfrentaba a Londres y Buenos Aires.
En esta misma línea de revelaciones, el general retirado sir Jeremy Moore, ex comandante de las fuerzas de tierra británicas en las Malvinas, señaló a una agencia de noticias argentina que Londres contó con la ayuda de Estados Unidos y de Chile.
"Sólo sé que desde el sur de Chile, desde las altas montañas, se espiaba el movimiento de las bases argentinas, por ejemplo con radares, y se nos informaba sobre la salida de los aviones", aseguró Moore. "En pocas palabras, los chilenos nos daban información y señales de advertencia."
Misión especial
Antes de ser hospitalizado, Pinochet había visitado a Thatcher, con la que se dice que mantiene una íntima amistad, en su domicilio londinense.
Por su parte, el gobierno chileno demostró ayer que cree haberle encontrado una salida a la crisis creada por el arresto de Pinochet asegurando que el ex dictador se encontraba aquí en una "misión especial".
En diálogo con La Nación , el enviado especial del gobierno chileno, Santiago Benavada, sostuvo que esto respaldaría la inmunidad diplomática del senador vitalicio según los términos de la Convención de Misiones Especiales de 1969, a la cual tanto Chile como Gran Bretaña se habrían suscripto.
El Foreign Office, sin embargo, insiste en que la documentación con la que Pinochet ingresó en el Reino Unido no le otorga inmunidad alguna y que el asunto se resolverá "exclusivamente sobre la base de la ley".
En línea con reclamos de organismos de derechos humanos, parlamentarios británicos instaron al procurador general, John Morris, a que presente cargos aquí contra Pinochet. Lo hicieron dando por argumento la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura, por la cual este delito puede ser penado no importa dónde haya sido cometido y la nacionalidad de su autor. Antes de partir hacia Viena para asistir a una cumbre europea, el primer ministro Tony Blair también aclaró que "a pesar de todo lo que se ha dicho y escrito sobre la cuestión, el arresto de Pinochet se llevó a cabo sobre bases estrictamente judiciales y, por lo tanto, no hay espacio para debates de contenido político".
Tras un encuentro de 45 minutos con el director de las Américas del Foreign Office, Peter Westmacott, Benavada dio una conferencia de prensa junto con el embajador chileno, Mario Artaza, en la sede diplomática de ese país, ubicada a escasas dos cuadras del sanatorio donde se encuentra Pinochet.
El diplomático y el experto en leyes afirmaron que la misión especial de Pinochet "no era secreta", pero dijeron desconocer su "contenido". Aseguraron que estaban "a la espera" de detalles que les transmitirá el Ejecutivo desde Santiago, por más que indicaron que "tendría relación con viajes anteriores, incluido el realizado en octubre de 1997 durante la gestión del actual gobierno laborista en Londres".
Al preguntárseles si el objetivo del viaje era comprar armas, ambos recordaron las múltiples gestiones realizadas por Pinochet en su carácter de "principal comprador del gobierno chileno" en esa área, incluida la firma de un contrato entre la Royal Ordnance (la privatizada fábrica militar británica) y la compañía de defensa chilena Famea. La Royal Ordnance, sin embargo, niega haber invitado a Pinochet esta vez.
Cargos pendientes en Chile
Artaza destacó la existencia de "distintos canales y vías" por transitar en busca de una solución al diferendo creado por el arresto. En ese sentido, indicó que su gobierno se abocará exclusivamente a demostrar que el pasaporte con el que contaba Pinochet lo protegía de las leyes europeas. "El señor Pinochet y su familia puede que decidan seguir por la vía judicial u otra, pero esto no nos atañe", indicó.
"Que quede claro que no estamos protegiendo al dictador de los años 70 -subrayó Artaza-. Quien les habla, el canciller, el secretario de Relaciones Exteriores, todos tuvimos que sufrir el exilio durante sus 17 años de mandato. Si hacemos esto es para mantener la estabilidad y la paz en Chile.
"La Justicia llega siempre, tarde o temprano. Pero aquí parece que se nos está diciendo que Chile no puede hacer justicia por su propia cuenta."






