Tiradores solitarios, una amenaza indetectable

El FBI creó un grupo para identificarlos, pero no dio resultados
Eileen Sullivan
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23 de julio de 2012  

WASHINGTON.– El tirador solitario es una amenaza que les quita el sueño a las agencias de seguridad de todo Estados Unidos.

Es difícil identificarlo en medio de una multitud, por lo general no le cuenta a nadie sus planes, hace acopio de armas legalmente y no es detectado por ninguno de los radares de la ley hasta que ya ha actuado.

El gobierno tuvo más éxito en impedir que Al-Qaeda organice otro ataque como el del 11 de Septiembre que en prevenir los tiroteos letales como el ocurrido en Colorado .

Los agentes dicen que es prácticamente imposible detener a alguien como James Holmes, un inteligente joven de 24 años, que asesinó a 12 personas e hirió a decenas más.

La amenaza que representan los tiradores solitarios es tan preocupante que en 2009 el FBI creó una fuerza de más de 25 miembros, abocada a la detección de rasgos de comportamiento y características comunes entre ellos. Tan sólo en 2012, se produjeron 22 matanzas de este tipo, según la Campaña Brady para la Prevención de la Violencia con Armas de Fuego.

Para detener a Al-Qaeda, la Casa Blanca atacó los escondites de los terroristas, congeló su financiamiento y les hizo más difícil el acceso a las armas y explosivos.

Holmes compró sus armas legalmente y no despertó ninguna sospecha, y hasta el viernes no había hecho nada que llamara la atención de las fuerzas de la ley. "No hay ninguna manera de impedir esto. Absolutamente ninguna", dijo Peter Ahearn, ex agente del FBI. "Es azaroso. Sucedió. No había manera de impedirlo, a menos que alguien lo hubiese visto cargando las armas en su auto."

Aun así, Holmes llegó al cine vestido de negro, con una máscara de gas en la cara, y hasta ahora nadie se presentó diciendo que vio a Holmes hacer algo sospechoso. Quienes lo conocen, lo describen como un joven educado, estudioso y tranquilo. Un hombre que tomó un trago con él pocos días antes de su raid letal manifestó que Holmes llevaba una mochila y anteojos de nerd.

Holmes pasó los controles de antecedentes. La legislación que existía previamente y que imponía restricciones para la compra de armas de asalto habría impedido que Holmes comprara ciertas armas y que matara a tanta gente, pero, de todos modos, no le habría impedido adquirir armas de mano.

En 1994, el Congreso aprobó una prohibición de diez años sobre 19 armas de asalto. Esa prohibición podría haber impedido que Holmes comprara una de las cuatro armas de fuego que llevaba encima y la que estaba en su auto: un rifle de asalto. La prohibición también habría impedido que Holmes comprara novedosos cartuchos con gran capacidad de fuego que le permitieron disparar más veces sin necesidad de detenerse a recargar.

Sin esperanzas

Pero esa ley expiró en 2004, y hace ya más de una década que los defensores del control de armas perdieron la esperanza de que se apruebe una legislación como la que ellos demandan, a pesar de que ante cada nuevo estallido de violencia parezca que las cosas van a cambiar.

Existe una ley que prohíbe la compra de blindaje personal, pero sólo se aplica a los criminales violentos. Su aplicación depende del honor de los vendedores y no se exige ninguna verificación de antecedentes.

Holmes también sembró "trampas cazabobos" en su departamento, con cables y explosivos diseñados para matar, según fuentes policiales. Al parecer, utilizó tres tipos de explosivos: frascos que contenían aceleradores, químicos que explotan cuando se mezclan unos con otros y más de 30 "granadas improvisadas".

Muchos francotiradores y terroristas solitarios son inteligentes y sus funciones cognitivas funcionan normalmente, como la habilidad para recordar detalles, prestar atención y concentrarse, dijo Kathleen Puckett, ex experta en comportamiento del FBI. En 2001, Puckett realizó un estudio para el FBI, en el cual examinó a criminales solitarios, terroristas y francotiradores. "Básicamente, no encontré un denominador común visible exteriormente", concluyó.

Esto reduce las esperanzas a que una persona común y corriente comunique haber visto algo sospechoso si ve a alguien como Holmes, dijo Christopher Voss, ex agente del FBI. Es función del gobierno tranquilizar a las personas y transmitirles que cuando ven algo que no está bien, no deben sentirse paranoicos y creer que están exagerando. "Esa es la única defensa real contra los tiradores: que alguien diga algo en vez de descartar las señales de sus instintos o sus observaciones", dijo Voss.

En un boletín de Inteligencia, el FBI y el Departamento de Seguridad Interior les advertía a los funcionarios sobre las señales de actividades sospechosas en lugares de entretenimiento, como los cines. Entre esas señales, están los cambios abruptos de apariencia de las personas entre una visita y la siguiente, la falta de manos o dedos, los olores extraños, las manchas brillantes en la ropa, la vestimenta fuera de estación, un interés inusual por los procedimientos de seguridad del lugar y el deambular sin razón aparente.

"Estas cosas te quitan el sueño", dijo Ahearn. "No se puede hacer nada para predecir este tipo de crímenes."

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