
Tras nueve años de debate, Chile promulgó la ley de divorcio
El presidente Lagos firmó ayer la legislación, que entrará en vigor en noviembre
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SANTIAGO, Chile.- Tras una larga lucha política y legislativa, Chile se incorporó ayer a las naciones que cuentan con una ley de divorcio, luego de que el presidente Ricardo Lagos promulgará, con su firma, la nueva ley de matrimonio civil.
En una ceremonia que terminó con fuertes aplausos, incluso de algunos representantes de sectores oficialistas renuentes a apoyar la iniciativa, el mandatario promulgó la ley que, por primera vez en 120 años, establece la posibilidad de que los chilenos que rompen sus enlaces conyugales puedan acceder al divorcio.
Hasta ayer, Chile y Malta eran las únicas dos naciones de Occidente que no contaban con una ley de divorcio.
La legislación entrará en vigor en noviembre y tendrá un carácter retroactivo, ya que podrán acceder a ella todos los matrimonios celebrados con anterioridad a su promulgación.
El último obstáculo que enfrentó el proyecto fue el Tribunal Constitucional, que al no impugnarlo tras su aprobación legislativa, el 11 de marzo, lo dejó en condiciones de convertirse en ley.
Al acto de firma no asistió el cardenal Francisco Javier Errázuriz, que encabezó, durante los debates, la oposición al proyecto. El prelado logró, sin embargo, que los legisladores aprobaran el reconocimiento legal del casamiento religioso; quienes contraigan matrimonio tendrán un plazo de ocho días para hacerlo oficial.
El asiento vacío de Errázuriz resaltó y no fue ocupado por ninguna personalidad eclesiástica, aunque las relaciones gobierno-Iglesia se mantienen en buen estado. Tampoco concurrieron representantes de la derecha, como el presidente del Senado, Hernán Larraín.
Los encargados de sustanciar las causas de divorcio serán los tribunales de familia, que sólo empezarán a funcionar a mediados de 2005, por lo que antes de ello deberán ser los tribunales de causas civiles los que puedan declarar el divorcio. Para obtenerlo se requerirá un período de separación conyugal de un año, si es consentido por los dos cónyuges, o de tres años, en caso de que lo requiera uno de los contrayentes.
También serán causales de divorcio la homosexualidad, el alcoholismo y la drogadicción.
Farsa legal
"Este es un día doblemente histórico porque terminamos con una ley que regía desde hace 120 años y también con una farsa legal", destacó un complacido Lagos, que agregó que ayer fue "un día importante para Chile, para sus familias".
La "farsa" a que aludió era la llamada nulidad matrimonial, por la cual las uniones quedaban sin efecto, una fórmula que el mismo presidente invocó cuando se separó de su primera esposa, hace cuarenta años.
El mandatario habló delante de un gran cartel con la lectura "Chile más justo. Chile más humano. Nueva ley de matrimonio civil".
En aparente alusión a la Iglesia, Lagos afirmó que "estamos trabajando por un Chile desarrollado, que sea más justo, por una democracia más madura que admite el debate, el pluralismo y profundiza las libertades".
Dijo que un país que pretende alcanzar el desarrollo no sólo debe medirse por sus éxitos económicos, sino también "por su nivel de humanidad".
En este sentido, el jefe de Estado agregó que la nueva normativa "coloca al país en concordancia con el mundo de hoy".
Emblema político
La promulgación cristaliza uno de los proyectos representativos del mandatario, que lo logró sólo al cuarto año de su gobierno. El proyecto permaneció nueve años en el Congreso y sólo fue aprobado en su trámite final el 11 de marzo.
En el acto de promulgación, que se hizo en la sede de gobierno, asistieron especialmente invitados representantes de indígenas y sordomudos, los que ahora podrán exigir que sus matrimonios puedan realizarse en sus lenguas o en el lenguaje de señas, según sea el caso.
Unas 400 personas llenaron uno de los patios de La Moneda; al concluir el acto estallaron en un cerrado aplauso.
La ley contempla también la protección de los hijos y del cónyuge económicamente más débil.
Polémica por una pastilla
- SANTIAGO (AFP).- El presidente chileno, Ricardo Lagos, defendió anteayer el derecho de las jóvenes que carecen de recursos económicos a recibir gratuitamente la "píldora del día después", para evitar el nacimiento de un hijo no deseado. Lagos intervino por primera vez en la polémica que se desató el martes pasado cuando el cardenal Francisco Javier Errázuriz llamó a los alcaldes católicos a no acatar la orden del gobierno para distribuir el fármaco a las mujeres que lo soliciten en los consultorios públicos. "A nadie se lo obliga; por favor, nos costó mucho recuperar la democracia", dijo Lagos.


