Trump le declaró la guerra a las redes sociales y dijo que cerraría Twitter si fuera legal

Donald Trump, contra Twitter.
Donald Trump, contra Twitter. Fuente: AFP
Rafael Mathus Ruiz
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28 de mayo de 2020  • 11:59

WASHINGTON.- Con durísimas acusaciones y la amenaza frontal de cerrar Twitter si pudiera -como ocurre en Siria, China, Irán o Corea del Norte-, Donald Trump le declaró la guerra a las redes sociales. En un año electoral, el presidente envió un fuerte mensaje a los gigantes de Sillicon Valley, al firmar un decreto en el Salón Oval que abre la puerta para quitarle protecciones legales a las empresas tecnológicas, una polémica movida que la Casa Blanca apuró luego de que Twitter, por primera vez, marcara un tuit del presidente porque tenía información falsa.

"Estamos aquí hoy para defender la libertad de expresión de uno de los mayores peligros que ha enfrentado en la historia de Estados Unidos", afirmó Trump, sentado detrás de su escritorio, al presentar el nuevo decreto.

Aunque la medida está dirigida a todas las plataformas tecnológicas, el blanco principal es Twitter. Trump, su campaña, sus partidarios y la Casa Blanca lanzaron una ofensiva sin cuartel en los últimos días contra Twitter luego de que la red social comenzó a verificar la veracidad de sus mensajes, y a incluir un enlace a una página con información y artículos periodísticos que contradecían al presidente. Trump, quien construyó su ascenso político en Twitter, tuitea sin límites y difunde información falsa a diario, se quejó de que "un puñado de poderosos monopolios de redes sociales" controla las comunicaciones en Estados Unidos.

"Han tenido un poder sin control para censurar, restringir, editar, moldear, ocultar, alterar virtualmente cualquier forma de comunicación entre ciudadanos privados o grandes audiencias públicas", dijo Trump.

Trump firmó un decreto que llama a implementar nuevas regulaciones para quitarle protecciones legales a las redes sociales que participen en "censura o cualquier conducta política", abriendo la puerta a una ola de juicios contra las empresas por parte de sus críticos. Al ser consultado si cerraría Twitter, tal como amenazó en los últimos días, Trump dijo que lo haría si fuera legal.

"Si fuera legal, si pudiera cerrarlo legalmente, lo haría", afirmó.

La ofensiva oficial llega en medio de la pandemia del coronavirus, que dará un mayor protagonismo a las redes sociales en la campaña presidencial. Trump gobierna y comunica a través de Twitter, y su campaña ha invertido más que ninguna otra en avisos publicitarios en Facebook, muy criticados por desparramar información falsa. Facebook, que factura por esos avisos, ha resistido la ola de críticas sin bajarlos. Twitter, que antes enfrentaba una fuerte presión para frenar la desinformación, ahora se transformó en el blanco predilecto del trumpismo, que acusa a la red de censurar al presidente.

Antes de la firma del decreto, el CEO de Twitter, Jack Dorsey se mantuvo incólume detrás la nueva política, y respaldó al equipo de chequeadores, bajo intenso ataque de los partidarios de Trump y la ultraderecha. De hecho, el propio Trump etiquetó en un mensaje en Twitter a Yoel Roth, a cargo del equipo que verifica información en la empresa.

"Chequeado: en última instancia, hay alguien responsable de nuestras acciones como empresa, y ese soy yo. Por favor, dejen a nuestros empleados afuera de esto. Seguiremos señalando información incorrecta o disputada sobre las elecciones a nivel mundial. Y admitiremos y nos haremos cargo de cualquier error que cometamos", dijo Dorsey.

"Esto no nos convierte en un "árbitro de la verdad". Nuestra intención es conectar los puntos de las declaraciones en conflicto y mostrar la información en disputa para que las personas puedan juzgar por sí mismas. Una mayor transparencia de nuestra parte es fundamental para que la gente pueda ver claramente por qué detrás de nuestras acciones", agregó.

La furia presidencial contra Twitter despuntó luego de que la red social marcara un mensaje de Trump vinculado a la elección presidencial para señalar que tenía información falsa: una crítica del mandatario al sistema de votación por correo, que muchos estados demócratas apuntan a implementar este año para facilitar la votación en medio de la pandemia. Para Trump, el sistema lleva al fraude. Para los partidarios del voto por correo, aumenta la participación, y ese es justamente el motivo por el que Trump dice que es fraudulenta. Históricamente, una mayor participación electoral ha beneficiado a los candidatos demócratas.

"NO HAY FORMA (¡CERO!) De que las boletas por correo sean mucho menos que sustancialmente fraudulentas. Los buzones serán robados, las papeletas serán falsificadas e incluso impresas ilegalmente y firmadas de manera fraudulenta", tuiteó Trump.

Twitter incluyó en ese mensaje de Trump y en otro posterior un enlace con una advertencia: "Obtenga la información sobre el voto por correo". El enlace conducía luego a otra página con varios tuits con artículos periodísticos que ofrecieron información para desmentir los dichos de Trump, además de datos verificados sobre el tema, en este caso, el voto por correo en Estados Unidos.

Dorsey, bajo ataque de la ultraderecha.
Dorsey, bajo ataque de la ultraderecha. Fuente: Archivo

Facebook e Instagram ya habían implementado una estrategia similar para intentar ponerle una cota a la propagación de desinformación en Internet, y la presión sobre Twitter había crecido dado que es la principal plataforma que utiliza Trump para influir en la conversación política. Facebook tiene unos 2600 millones de usuarios, mientras que Twitter tiene 330 millones, aunque es un canal ampliamente utilizado por líderes políticos.

Trump reaccionó furioso a la movida de Twitter: acusó a la red social de "interferir en la elección presidencial" y de "sofocar" la libertad de expresión.

"Twitter está sofocando completamente la LIBERTAD DE EXPRESIÓN, y yo, como Presidente, ¡no permitiré que suceda!", había amenazado el mandatario.

El CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, intentó diferenciar a su compañía en una entrevista con Fox News, uno de los canales favoritos de Trump. Zuckerberg rechazó cualquier intento oficial por censurar la información, pero a la vez afirmó: "Creo firmemente que Facebook no debería ser el árbitro de la verdad de todo lo que la gente dice en línea".

Un vocero de Facebook alertó que la movida de Trump, en vez de alentar la libertad de expresión, la restringirá. "Al exponer a las compañías a posibles responsabilidades por todo lo que miles de millones de personas en todo el mundo dicen, -indicó- esto penalizaría a las compañías que eligen permitir discursos controvertidos y alienta a las plataformas a censurar cualquier cosa que podría ofender a cualquiera".

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