La política entra en juego en Ucrania: los deportistas, ante el dilema de su nacionalidad

La gimnasta Anna Rizatdinova quiere seguir representando a Ucrania
La gimnasta Anna Rizatdinova quiere seguir representando a Ucrania Fuente: Reuters
Lejos de tomar distancia, atletas y futbolistas de Crimea se vieron involucrados en el cisma entre nacionalistas y prorrusos; qué dice el derecho internacional
Julieta Nassau
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26 de junio de 2014  • 09:27

Habían esperado cuatro años para ese momento, pero no podían disfrutarlo. Su país estaba a punto de entrar en una guerra civil y las noticias reportaban que el saldo de muertos iba en constante ascenso. La esquiadora Bogdana Matsotska y su padre y entrenador, Oleg Matsotski, decidieron entonces dejar los Juegos Olímpicos de Invierno, en la ciudad rusa de Sochi, para volver a Ucrania.

"Como muestra de protesta contra los comportamientos dignos de matones con los manifestantes, dejamos de participar en los Juegos Olímpicos de Sochi", escribió Matsotski en su cuenta de Facebook, en una declaración también firmada por su hija, en repudio a la represión del presidente Viktor Yanukovich a quienes pedían por su renuncia en la plaza Maidán.

"Ahogó las esperanzas de Ucrania en un baño de sangre...¡Gloria a Ucrania, gloria a sus héroes!", expresaban en la carta, que causó una revolución en Sochi. El Comité Olímpico Internacional (COI), fiel a su tradición de mantener al deporte alejado de la política, echó mano a la Carta Olímpica. No podía retener a dos atletas contra su voluntad, pero sí rechazó el pedido del equipo ucraniano para llevar un brazalete negro en señal de luto. Se amparó en la regla 50 de ese reglamento, que prohíbe cualquier tipo de "manifestación o propaganda política, religiosa o racial en un lugar, sede o cualquier otro emplazamiento olímpico".

Finalmente, Bogdana Matsotska y su padre se dieron de baja en la competencia pero se quedaron en Sochi con sus compañeros de delegación. "En estos duros momentos la unidad es importante", aseguró entonces Serguei Bubka, presidente del Comité Olímpico Ucraniano y también miembro del COI.

Un territorio signado por la violencia

Era el 20 de febrero de este año y en una Ucrania dividida desde hacía tres meses, cuarenta personas habían perdido la vida en distintos enfrentamientos. Dos días después, y en la anteúltima jornada de los Juegos Olímpicos de Invierno, el Parlamento ucraniano destituyó a Yanukovich y un gobierno interino, de tendencia pro-occidental, se hizo cargo del país.

El cisma entre las "dos Ucranias" se profundizó hasta que, el 16 de marzo, la península de Crimea -un punto geoestratégico clave para Moscú por su puerto en el Mar Negro- votó por un 97% a favor de la independencia de Ucrania, que luego se transformó en un pedido de anexión a Rusia. Los parlamentos de Crimea y de Rusia tardaron pocos días en dar por válido el resultado, aunque Occidente, Ucrania y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) llamaron a no reconocerlo internacionalmente.

El fervor separatista se extendió y las regiones de Donetsk y Lugansk se propusieron seguir los pasos de Crimea, en medio de una incesante violencia. El 11 de marzo, tuvieron sus propios referéndums, esta vez sin el respaldo de Rusia, en donde también ganó por abrumadora mayoría la opción separatista. Ahora, con Petro Poroshenko, un magnate con vínculos con Occidente, en el poder tras las elecciones de mayo, la crisis política, el terremoto financiero, y la violencia en las calles del Este siguen presentes.

En este contexto, para muchos deportistas, especialmente los de Crimea y las regiones separatistas, la crisis se transformó en un problema de identidad y financiero ante el cual no se quedaron callados. Lejos de las intenciones del COI, la política volvió a entrar en el juego.

Medallas crimeas para Ucrania

La joven campeona mundial de gimnasia rítmica Crimea Anna Rizatdinova, de 20 años, es una de las caras de la lucha por la identidad ucraniana en medio de la crisis.

"Nosotras estamos orgullosas de nuestro país y, obviamente, ni pensamos en cambiar de selección y representar a otro país. Crecí en Ucrania y seguiré representando sólo a Ucrania", dijo Anna a los medios locales en representación de la selección.

Anna nació en Simferopol, la capital de Crimea, donde todavía viven sus padres. Ella, en cambio, está instalada en Kiev. Allí entrena con el Seleccionado de Ucrania, uno de los mejores en esta disciplina. Sin embargo, el equipo tiene en Crimea el Centro de Deportivo de la ciudad de Alushta, paso obligado antes de las grandes competencias internacionales para ganar resistencia.

"Aunque el deporte no es del todo una actividad política, esta situación influye en nosotros. Las condiciones para prepararnos para los torneos no eran las ideales ni a las que estamos acostumbradas, pero lo importante es que a pesar de todo, desde que empezó el año competitivo nuestra bandera se eleva en lo más alto de todos los podios de las Copas del Mundo", dijo Anna después del Campeonato Mundial de Corebil-Essones, en Francia. La presencia del equipo ucraniano en esa competencia, igual que en el Campeonato Europeo de agosto próximo en Bulgaria fue posible porque los organizadores permitieron su participación sin costo alguna, como muestra de solidaridad ante la inestabilidad financiera de Kiev.

Ucrania olímpica

El mismo desafío económico que enfrentó el seleccionado de gimnasia rítmica ucraniano obstaculizaba los entrenamientos de todas las disciplinas olímpicas en Kiev. Por eso, en respuesta a un pedido de Sergei Bubka, el COI anunció que brindará una suma de 300.000 dólares al Comité Olímpico Nacional de Ucrania para que participe en competiciones internacionales y mantenga sus sedes de entrenamiento.

Bubka, quien nació en Lugansk y ha representado a la Unión Soviética, primero, y a Ucrania, desde 1991, como pertiguista, precisó que la donación del COI va a ser utilizada "para ayudar a los atletas a competir y promocionar nuestro país alrededor del mundo".

El boxeo y la política

El boxeador Oleksandr Usyk asegura que Crimea es ucraniana
El boxeador Oleksandr Usyk asegura que Crimea es ucraniana Fuente: Reuters

Otra historia análoga a la de Anna Rizatdinova, es la de Oleksandr Usyk, boxeador de 27 años y medalla de oro de peso pesado en los Juegos Olímpicos de 2012, quien también nació en Simferopol y desde allí asegura que Crimea seguirá siendo ucraniana.

"No tengo miedo de venir a Simferopol y mudarme a otra ciudad no es una posibilidad para mí. Aquí está mi casa; mis chicos nacieron aquí. No voy a cambiar de pasaporte. Soy de Ucrania y Crimea es Ucrania", dijo el pasado 28 de abril en una conferencia de prensa después de ganar una pelea, un triunfo que festejó envuelto en una bandera ucraniana.

Su entrenador, Wladimir Klitschko, de 37 años, está aún más involucrado en la política. Su hermano, Vitali, ex campeón de boxeo, fue una de las figuras más populares de las manifestaciones contra Yanukovich y en mayo último fue electo alcalde de Kiev. Mientras el mayor hacía campaña, el actual campeón mundial del peso pesado consiguió para los manifestantes de la plaza Maidán "apoyos influyentes", entre los que mencionó a Bill Clinton, George Clooney y Arnold Schwarzenegger.

Una jugada sucia

El argentino Ruben Gomez juega en el club crimeano Tavriya, que ahora adoptó un nombre ruso
El argentino Ruben Gomez juega en el club crimeano Tavriya, que ahora adoptó un nombre ruso Crédito: uefa.com

En paralelo, los dos principales clubes de fútbol de Crimea, Tavriya Simferopol -primer campeón de Ucrania, en 1992- y FC Sebastopol, que terminaron con pésimos resultados el último torneo de la Premier League ucraniana, manifestaron que harían todo lo posible por pasar a jugar en el campeonato ruso. Ambos equipos, que pertenecen a magnates con fuertes lazos económicos con Moscú, finalmente encontraron cómo hacerlo, aunque por fuera del marco legal.

El proceso para pasar a formar parte de la liga de otro país necesita la aprobación la FIFA y la Unión de Federaciones de Fútbol Europeas (UEFA), que todavía no se pronunciaron sobre la petición de la Federación Ucraniana. En caso de que la absorción se haga sin el aval de la UEFA, cuyo principal patrocinador es la empresa gasística rusa Gazprom, el organismo podría decretar sanciones. La FIFA, en tanto, prohíbe a clubes tomar partido en cualquier competencia en el territorio de otro estado sin expreso permiso de todas las partes.

Sin embargo, desde principios de este mes, Tavriya, donde juega el cordobés Rubén Gómez, y Sebastopol fueron rebautizados. Ahora son Skif y FC BSF (las siglas en inglés para Club de Fútbol de la Flota del Mar Negro) y están anotados en Rusia.

En la negociación, ambos clubes perdieron la categoría, pese a sus intenciones de continuar en primera división, igual que los otros cuatro equipos crimeos menores que ahora también jugarán en la liga rusa

¿Qué hay detrás de esta jugada? El dueño del Tavriya es Dmytro Firtash, un magnate del gas y el petróleo, que huyó a Austria después de la caída de Yanukovich y fue arrestado por sacar capitales ilegalmente del país y poco después salió de prisión tras pagar una fianza millonaria. Por su parte, el dueño del Sebastopol, el ruso Vadim Novinsky, también está vinculado a Yanukovich y tiene un patrimonio de más de 1900 millones de dólares. Además, es socio del dueño del club Shakhtar Donetsk, Rinat Akhmetov, considerado el hombre más rico de Ucrania, quien primero apoyaba a los separatistas y luego dio un sorpresivo giro en favor del Kremlin.

El estatus jurídico

"Hay reglas de Derecho Internacional pensadas para la ciudadanía en caso de sucesión de estados para evitar que las personas queden apátridas y respetar su derecho a la nacionalidad", señaló a LA NACION Lucas Barreiros, profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Torcuato Di Tella.

Sin embargo, reparó que estas reglas no son aplicables a los ciudadanos crimeos ya que para que esto ocurra "la sucesión tiene que ser conforme al derecho internacional", es decir, que debería existir una sentencia del Tribunal Internacional o un acuerdo entre Rusia y Ucrania para que la península vuelva a ser rusa, algo que hasta el momento no sucedió.

Según esta norma, que actualmente es consuetudinaria pero que busca ser ley internacional mediante un proyecto de la ONU, las personas que viven en un territorio en sucesión adquieren la nueva nacionalidad, pero con la opción de mantener la original. Así, en caso de que se formalice la anexión de Crimea a Rusia, quienes actualmente viven en la península pasarían a ser rusos, pero podrían optar por seguir siendo ucranianos.

Por otra vía funcionan las reglas de cada país sobre la doble nacionalidad. Al respecto, Eleonora Tafuro, investigadora especialista en Rusia del think-tank europeo Fride, remarcó "en teoría la doble ciudadanía está prohibida en Ucrania, pero mucha gente sigue teniéndola", especialmente en Crimea. "Es una suerte de zona gris. Yanukovich propuso hacerla legal y el siguiente gobierno, por el contrario, intentó establecer castigos más duros para quienes tienen dos pasaportes. Todavía ese proyecto está siendo discutido en el parlamento", precisó.

Pases y cuarentena

Para muchos de los 263 deportistas de Crimea, la decisión de pasar a representar a Rusia o seguir compitiendo bajo la bandera ucraniana fue difícil. Moscú intentó facilitarles el camino al decretar una ley nacional para la integración a las selecciones nacionales de los deportistas provenientes de territorios nuevos que pasen a formar parte de la Federación Rusa.

Según el último informe de las autoridades rusas, 112 atletas recibieron la ciudadanía de ese país, aunque, como señaló el ministro de Educación, Ciencia, Juventud y Deporte de Crimea, Valeriy Kósarev, algunos deportistas todavía no pudieron hacerlo por haber comenzado el año competitivo registrados como representantes de Ucrania.

Artur Ayvazyan fue el primer deportista de Crimea en pasarse al seleccionado ruso
Artur Ayvazyan fue el primer deportista de Crimea en pasarse al seleccionado ruso Crédito: sportnews.am

Uno de los primeros en anunciar su pase a Rusia fue Artur Aivazyan, campeón de tiro de 41 años, quien, para representar a Rusia, deberá estar tres años en "cuarentena", es decir, deberá estar parado deportivamente durante tres años.

Entre pases, cuarentenas, y expresiones de nacionalismo, el libro de pases en el este de Europa parece estar abierto para todas las disciplinas, incluso bajo nuevas e improvisadas reglas.

Con la colaboración de Dar'ya Shara e Irina Lepekha

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