Ucraniagate: la amenaza del impeachment a Trump redefine la pelea electoral

Donald Trump
Donald Trump Crédito: Ippóliti
De cara a los comicios de 2020, el presidente podría usar el proceso en su contra para victimizarse y activar sus bases; los expertos prevén una mayor polarización
Rafael Mathus Ruiz
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29 de septiembre de 2019  

WASHINGTON.- En apenas unos días, todo cambió. Una conversación telefónica y una denuncia de un "topo" de la CIA trastocaron el tablero político de Estados Unidos , al desatar el escándalo más grave de la presidencia de Donald Trump , que lo dejó al borde de un juicio político y abrió una verdadera caja de Pandora que empezó a jugar en los cálculos sobre la carrera electoral del año próximo.

El Ucraniagate provocó la tormenta que muchos creían que iba a surgir de la investigación de Robert Mueller por el escándalo del Rusiagate, del cual la Casa Blanca y Trump lograron salir ilesos. Los demócratas parecen decididos a avanzar hacia un juicio político contra Trump, que, fiel a su estilo, rechazó todas las acusaciones, denunció una "caza de brujas", y salió a fulminar a la oposición con el apoyo férreo de los republicanos. El presidente buscó volcar las sospechas sobre su principal rival político, Joe Biden, hoy, puntero en la interna demócrata.

En Washington, el nuevo escándalo y los primeros pasos hacia un nuevo impeachment -el último fue en 1998 contra Bill Clinton, por el escándalo de Monica Lewinsky- se sucedieron con un vértigo inédito, y dejaron una primera y muy nítida marca: ensancharon la grieta que divide al país, un fenómeno que, al igual que en 2016, apunta a signar la campaña presidencial de 2020.

Para los demócratas, Trump abusó del poder al presionar al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, para que investigara y aportara munición contra Biden, hoy por hoy, el candidato al que los sondeos ungen como su rival más peligroso. Se apoyan en dos evidencias: la denuncia del "topo" de la CIA, escrita como informe de inteligencia, y el memorándum con el resumen de la conversación telefónica entre Trump y Zelenski del 25 de julio, que la corrobora.

En esa charla, Zelenski le agradece a Trump la asistencia militar a Ucrania, que el mandatario había congelado, y Trump acto seguido le pide un "favor": primero, que investigue si Ucrania tiene información sobre los demócratas vinculada al escándalo del Rusiagate; segundo, que "mire" una supuesta sospecha de corrupción de Biden y su hijo, Hunter Biden, que jamás fue verificada. En 2014, cuando Biden era vicepresidente, su hijo fue nombrado director de Burisma, la empresa energética más grande de Ucrania.

Trump y los republicanos buscaron instalar su relato: todas las acusaciones son infundadas, y la movida de los demócratas solo refleja su desesperación por deshacerse de Trump. "Fue una llamada perfecta", dijo el mandatario, una y otra vez.

Sin perder el tiempo, la Casa Blanca metió la pelea en la campaña presidencial. "¡Estoy limpiando el pantano!", tuiteó Trump anteayer, junto a un video en el que acusa a Biden de extorsionar a Ucrania para proteger a su hijo de una investigación; a los demócratas, de querer "robar" la elección de 2020, y a la prensa, de ser cómplice. Por la noche, en su último acto público del día en la Casa Blanca, fue recibido con un canto: "¡Cuatro años más!".

Washington cerró así la semana más caliente del gobierno de Trump con dos relatos, y dando los primeros pasos hacia un juicio político que promete dividir aún más al país.

"Apuesto a que de esto emerge la misma nación polarizada, y casi todos los republicanos se quedarán con Trump, y casi todos los demócratas se opondrán firmemente a él", anticipó Larry Sabato, director del Centro para la Política de la Universidad de Virginia.

Sabato cree que es demasiado pronto para anticipar si un impeachment terminará dañando o beneficiando a Trump, hábil como nadie para salir ileso de los escándalos: sobrevivió a todo lo que la realidad le tiró encima desde que anunció su candidatura a la presidencia.

De hecho, uno de los motivos por los cuales la líder demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, había evitado a toda costa avanzar con un juicio político contra Trump era porque consideraba que es demasiado "divisivo", y podía jugar a su favor. Pelosi y varios demócratas creen que la ofensiva contra el presidente puede llegar a encender a la coalición trumpista, un verdadero culto que guarda profunda devoción por el magnate.

"Los hechos cambiaron la situación, y no pueden ser ignorados", justificó esta semana Pelosi.

Robert Shapiro, profesor de la Universidad de Columbia, coincidió en que es difícil anticipar si Trump saldrá beneficiado o perjudicado, pero cree que, en última instancia, Trump sufrirá un daño. Shapiro cree que la posibilidad de que Trump sea acusado y luego destituido por el Senado es muy remota. Si ocurre, imagina una candidata alternativa: Nikki Haley, exembajadora de Trump ante las Naciones Unidas. Pero, por ahora, los republicanos se mostraron unidos detrás del magnate. No se vislumbra una fractura amplia.

"Una posibilidad más realista es que Trump sea acusado, pero no condenado", retoma Shapiro. Los demócratas, razona, avanzarán por una "cuestión de principios", recostados en una riesgosa apuesta: que su base estará "más movilizada" que la de Trump. Es el mismo cálculo que muchos hacían en 2016. Trump, al final, rompió todos los pronósticos, derrotó a Hillary Clinton y sorprendió al mundo.

El camino hacia el juicio político

  • El secretario de Estado, Mike Pompeo, y otros funcionarios deberán comparecer en los próximos días ante tres comités de la Cámara de Representantes.
  • Los demócratas afirman que esperan terminar la investigación en cuestión de semanas, quizás hacia fines de noviembre.
  • El presidente del Comité de Asuntos Jurídicos, Jerrold Nadler, quiere una resolución sobre el juicio político para fin de año.

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