Un ataque relámpago que los jihadistas gestaron durante años

Tim Arango
Ben Hubbard
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17 de junio de 2014  

ERBIL.- La semana pasada, cuando las milicias islamistas arrasaron la ciudad iraquí de Mosul, robaron cientos de millones de dólares de los bancos, abrieron las cárceles y quemaron vehículos del ejército, algunos habitantes los recibieron como a liberadores, arrojando piedras a los soldados en retirada.

Con apenas unos miles de combatientes, el grupo cayó como un rayo sobre Mosul y aun más al Sur, tomando por sorpresa a funcionarios iraquíes y norteamericanos. Pero esa avanzada fue la concreción de una estrategia de construcción de Estado que el grupo viene promoviendo públicamente desde hace años.

"Lo que vemos en Irak es en muchos aspectos la culminación de lo que el EIIL intenta llevar a cabo desde su fundación, en 2006", dijo Brian Fishman, investigador de antiterrorismo de la New America Foundation, en referencia al Estados Islámico de Irak, nombre anterior del EIIL.

Un examen de la historia del grupo a partir de sus propios comunicados revela que es mucho más ambicioso y eficaz que lo que los funcionarios norteamericanos pensaron cuando decidieron reducir la participación norteamericana en la guerra.

Más allá de la reputación que se ha ganado como propiciador del caos, este grupo extremista sunnita tiene objetivos claros: establecer y gobernar un califato, un Estado religioso islámico que se extienda sobre las regiones de Irak y Siria con mayoría sunnita. La agrupación también ha publicado numerosos comunicados y hasta un informe anual para documentar sus avances en ese sentido.

Con el liderazgo de Abu Bakr al-Baghdadi el grupo ha demostrado ser irredentamente violento y purista en la consecución de sus objetivos religiosos, pero fríamente pragmático en la conformación de alianzas y en la ocupación y cesión de territorios. Fishman describe la estrategia del grupo como "una ameba que constantemente cambia su zona de control en toda la extensión occidental de Irak", mientras despliega sus fuerzas.

En 2007, el grupo publicó un panfleto que delineaba su propuesta para Irak. El texto citaba las tendencias actuales de la globalización, así como el Corán, para desacreditar la noción moderna de Estado entendido como control absoluto sobre el territorio.

Según esa visión, la religión está por encima de la prestación de servicios. Al referirse a los ciudadanos bajo su control, el panfleto declara que "mejorar las condiciones de vida de aquéllos es menos importante que su situación religiosa". Según el panfleto, uno de los deberes más importantes de la agrupación es liberar a los sunnitas de las cárceles.

Para Alex Bilger, analista del Instituto para el Estudio de la Guerra, el último informe anual del grupo deja en claro que "el comando militar del EIIL en Irak viene ejerciendo el control del escenario nacional desde por lo menos principios de 2012", y que el grupo "funciona más como una red militar que como una red terrorista".

Aunque el grupo tuvo su bautismo de fuego combatiendo contra los norteamericanos en Irak, cuando la ocupación de Estados Unidos terminó, sus avances y éxitos fueron soslayados -o minimizados- por Washington. A mediados de 2012, mientras el grupo se fortalecía y los datos de la ONU daban cuenta de un incremento de las víctimas civiles en Irak, Antony J. Blinken, asesor en seguridad nacional del vicepresidente Joe Biden, escribió que la violencia en Irak estaba en sus "mínimos históricos".

Pero con el estallido de la guerra civil en Siria, el grupo vio una nueva oportunidad de crecimiento. El EIIL "invadió Siria desde Mosul mucho antes de invadir Mosul desde Siria", señala Fishman.

El grupo cobró fuerza en Siria mediante una estrategia doble: lanzar ataques dirigidos para capturar armas, pozos de petróleo y silos con granos, y a la vez evitar prolongados enfrentamientos con las fuerzas del gobierno sirio que estaban ocupadas en aplastar a los otros grupos rebeldes. En Irak, la resistencia del gobierno colapsó de inmediato en varias de las zonas ocupadas por el EIIL.

Por sorprendente que parezca el avance sobre Mosul, el grupo viene consolidando su control de la ciudad siria de Raqqas desde hace más de un año, y de Fallujah, en el oeste de Irak, por al menos seis meses.

Consecuencias

Ahora que los reflectores se han movido hacia Irak, la decisión del gobierno de Obama de no armar a los rebeldes moderados de Siria está bajo la lupa de los críticos, que denuncian que la política de no intromisión permitió el florecimiento de los extremistas.

Un funcionario norteamericano dijo que el grupo "parece haber acertado en su estrategia regional de considerar a Siria e Irak un solo campo de batalla intercambiable, lo que les permite mover recursos y tropas en busca de logros militares".

El ascenso del grupo está directamente relacionado con la herencia que dejó Estados Unidos en Irak. En las prisiones norteamericanas, los líderes jihadistas encontraron un terreno fértil para el reclutamiento de adeptos, al igual que las universidades virtuales.

El grupo fue expulsado de Al-Qaeda a principios de este año cuando se le ordenó retirarse de Irak y dejarle las operaciones en Siria a la filial local de Al-Qaeda en ese país, el Frente Nusra.

El EIIL calibró estrategias diferentes para Siria e Irak. En Siria, se abocó mayormente a ocupar territorios que ya habían escapado de las manos del gobierno y que estaban mal controlados por otros grupos rebeldes. En Irak, sin embargo, el EIIL explotó el disgusto generalizado de los sunnitas iraquíes con el gobierno del primer ministro Nouri al-Maliki, aliándose con otros grupos sunnitas, como la organización liderada por ex funcionarios del Partido Baath, de Saddam Hussein.

Aunque varios de esos grupos parecen haberse unido al EIIL por tener un enemigo en común, la organización y los recursos con los que cuenta el EIIL tal vez los seduzcan para establecer una alianza más perdurable, lo que complicaría más las chances de Bagdad de recuperar el control.

"Lo más peligroso es que ahora todas estas fuerzas tienen un mismo objetivo", dijo Hassan Abu Hanieh, experto jordano en grupos islamistas. "El EIIL ha sido capaz de capitalizar el enojo generalizado y de basar su identidad en su lucha contra los chiitas."

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