
Un deslumbrante homenaje al amor
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Rudyard Kipling lo definió como "la encarnación de todas las cosas puras". Rabindranath Tagore, como un "poema escrito en piedra" destinado a "brillar por siempre, al igual que una lágrima en la mejilla del tiempo". Y millones de personas, como el monumento más impresionante realizado al amor.
El Taj Mahal ("corona de Mahal") fue construido en el siglo XVII por encargo del emperador musulmán Shah Jahan en memoria de su difunta esposa, Mumtaz Mahal, fallecida cuando daba a luz a su decimocuarto hijo.
Si bien no era su única mujer, Mumtaz Mahal era la esposa preferida del emperador y, tras su muerte, Shah Jahan ordenó de inmediato la construcción del más bello mausoleo para honrar a su amada.
Diseñado por varios artesanos, escultores y maestros incrustadores de piedras preciosas, la obra demandó el esfuerzo de 20.000 obreros, que tardaron 22 años, de 1631 a 1653, en construir el monumento, situado en la ciudad india de Agra, a orillas del río Yamuna.
Considerada la obra más representativa de la arquitectura mongol, el principal material utilizado para su construcción fue el mármol blanco, transportado en elefantes desde el Rajastán.
Se cree que el emperador planeaba construir un mausoleo idéntico, pero en mármol negro. Sin embargo, en 1657 enfermó y sus hijos comenzaron a pelearse para ocupar el trono. El vencedor fue Aurangzeb, quien destronó y encarceló a su propio padre en el Fuerte Rojo, desde donde Shah Jahan contempló por una ventana su gran obra hasta el fin de sus días.
Visitado anualmente por 3 millones de personas, el Taj Mahal enfrenta en la actualidad amenazas provienentes de la contaminación ambiental.




