Un glaciar suizo da pistas para resolver un crimen medieval que conmovió a Inglaterra

Thomas Becket fue asesinado en 1170, y todavía hoy se descubren pistas sobre qiuén pudo ser el instigador del crimen
Thomas Becket fue asesinado en 1170, y todavía hoy se descubren pistas sobre qiuén pudo ser el instigador del crimen Crédito: Ancient Origins
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2 de abril de 2020  • 20:14

En el final del año 1170, en el atrio de la catedral de Canterbury, en Inglaterra, cuatro caballeros anglonormandos asesinaron a cuchillazos al Arzobispo de esa ciudad, Thomas Becket. En los meses previos a su asesinato, el religioso mantuvo un enfrentamiento profundo con el Rey británico de entonces, Enrique II, por lo que siempre se sospechó que el monarca había sido el autor intelectual del crimen que, en aquel momento, conmovió a toda Inglaterra.

Hoy, ocho siglos más tarde, un estudio científico en un glaciar de los Alpes suizos puede llevar luz acerca de la verdadera autoría del crimen, o al menos, afianzar las teorías que siempre apuntaron contra Enrique II.

La disputa incesante entre le Rey de Inglaterra de entonces y el Arzobispo de Canterbury era eminentemente religiosa. Mientras que el monarca buscaba la separación británica de la iglesia Católica, Becket era un férreo defensor del catolicismo y de la idea de que el reino continuara fiel al Papa.

La tradición afirma, sin verdaderas pruebas históricas, que Enrique II afirmó en repetidas ocasiones: "¿No habrá nadie capaz de librarme de este cura turbulento?" o "Es conveniente que Becket desaparezca".

En el hielo se acumulan partículas de plomo que dan pistas de la actividad económica que tuvo Inglaterra en diferentes períodos de su historia
En el hielo se acumulan partículas de plomo que dan pistas de la actividad económica que tuvo Inglaterra en diferentes períodos de su historia Crédito: Ancient Origins

Esta misma versión de leyenda de lo que fue probablemente un asesinato de Estado sostiene que, efectivamente, las frases lanzadas al aire del Monarca fueron escuchadas y cumplidas como si se trataran de órdenes, según afirma el diario español ABC.

Fue así como los caballeros Reginald Fitzurse, Hugo de Morville, William de Tracy y Richard Brito asesinaron al Arzobispo, en un crimen que conmovió al mundo católico de entonces. Tres años después, el Papa Alejandro III canonizó a Becket, y su tumba fue un lugar de peregrinación y reverencia para los cristianos de entonces.

Nunca se supo si la muerte del religioso fue una iniciativa de los cuatro caballeros o si fue por orden de Enrique II. Lo que sí se sabe, y se refuerza en estos tiempos por la evidencia científica, es que el Monarca ya no volvió nunca a ser el mismo.

No se pudo saber nunca si el asesinato del Arzobispo de Canterbury fue ordenado por Enrique II o no
No se pudo saber nunca si el asesinato del Arzobispo de Canterbury fue ordenado por Enrique II o no Crédito: Ancient Origins

BIen por arrepentimiento, o por querer congratularse por el Papa, el soberano de Inglaterra comenzó a levantar templos católicos en diferentes lugares, y dejó un rastro que hoy fue descubierto por la ciencia en un lugar lejano de los alpes suizos.

El glaciar da pistas de la atitud del rey

El descubrimiento incriminatorio del monarca medieval no consiste en el arma empleada o la orden por escrito, sino en las distintas cantidades de plomo halladas en las sucesivas capas de un núcleo de hielo formadas en el glaciar de las montañas de Colle Gnifetti, en los Alpes Suizos, a lo largo de estos siglos.

Las capas de hielo contienen burbujas de aire que revelan la actividad industrial de cada periodo en Inglaterra. Los investigadores han podido identificar unos niveles de plomo inusuales en las burbujas de aire que corresponden a los años de la disputa entre Enrique II y el arzobispo.

El norte de Inglaterra era ra en aquel tiempo una de las regiones de Europa más importantes en minería de plomo. Es también el lugar desde donde pudieron ser arrastradas por el viento las partículas de este metal para quedar atrapadas en el hielo de las montañas suizas.

Un grupo de investigadores, entre ellos el arqueólogo de la Universidad de Nottingham Christopher Loveluck, compararon el registro anual de plomo del núcleo de hielo con los registros detallados de impuestos y gastos reales en Inglaterra.

En las montañas Cole Gnifetti, de los Alpes Suizos, encontraron rastros de lo que ocurrió en Inglaterra 8 siglos antes
En las montañas Cole Gnifetti, de los Alpes Suizos, encontraron rastros de lo que ocurrió en Inglaterra 8 siglos antes Crédito: Ancient Origins

Los datos demuestran una relación directa entre la suba y la baja en la contaminación por plomo y los principales cambios políticos en Gran Bretaña que afectaron a la producción de plomo y plata. Las partículas de plomo apuntan a un gran aumento a mediados del siglo XII y, de repente, coincidiendo en 1169-70 con las disputas religiosas entre Becket y Enrique II, un hundimiento total.

Se supone que esta caída fue consecuencia de un colapso en la administración inglesa cuando el clero aplicó medidas en apoyo de Becket y boicoteó la autoridad de Enrique II.

Una década después de la muerte del Arzobispo de Canerbury, se produjo el efecto opuesto: un gran pico de contaminación de plomo en el glaciar. Esto se debería, según estos investigadores, a la extracción masiva de plomo para una construcción sin precedentes de iglesias por la muerte de Becket.

Se supone que el Rey, carcomido por la culpa, habría ordenado levantar una serie de iglesias en honor a su viejo enemigo.

Y la cantidad de nuevos templos requirió plomo para los techos de, entre otros, la abadía de Clairvaux en el noreste de Francia, la abadía de Waltham en Essex y la abadía de Amesbury en Wiltshire, entre otros.

La culpa de Enrique II por el crimen de su amigo -haya sido culpable realmente o no- quedaba entonces enclavada en el hielo de suiza, 8 siglos después, en forma de partículas de plomo.

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