Un narco colombiano delata a su propio padre
El ex jefe del Cartel de Cali, en apuros
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MIAMI.- William Rodríguez Abadía, hijo del ex jefe del Cartel de Cali, Miguel Rodríguez Orejuela, se declaró culpable de narcotráfico ayer en Miami y aceptó cooperar con las autoridades en el juicio contra su padre y su tío, en lo que se considera el golpe de gracia para el otrora poderoso grupo.
"Es muy difícil para mí, su señoría, porque es mi padre y mi tío, pero acepto" cooperar con la Fiscalía, dijo Rodríguez Abadía, un abogado de 40 años, al juez federal Federico Moreno, quien le preguntó si estaba seguro de la decisión que estaba tomando.
A cambio, se le retiraron cargos de lavado de dinero y admitió ser condenado por exportar a Estados Unidos más de 150 kilos de cocaína, por lo que la fiscalía pedirá para él una condena de poco más de 21 años de prisión. Sin embargo, esa condena podría ser reducida sustancialmente si los fiscales se muestran satisfechos con su grado de cooperación. Podría ser sentenciado a menos de 10 años de cárcel.
El acusado, quien reconoció que tomó las riendas del cartel cuando su padre y su tío, Gilberto Rodríguez Orejuela, fueron detenidos en Colombia en 1995, aceptó cooperar con la pesquisa contra los capos, testificar en la Corte si es necesario, y entregar bienes que ascienden a unos 300 millones de dólares.
Rodríguez Abadía había estado prófugo desde 2003, cuando fue acusado formalmente por un jurado investigador en Miami y se emitió una orden de extradición en su contra. En enero se entregó a las autoridades estadounidenses en Panamá.
La admisión de culpabilidad "marca la caída del Cartel de Cali", dijo en un comunicado el jefe de los fiscales federales de Miami, Alexander Acosta.
Los hermanos Rodríguez Orejuela están confinados en un centro de detención de Miami y serán juzgados en septiembre por haber controlado lo que funcionarios de Estados Unidos han dicho era alrededor del 80 por ciento de la cocaína del mundo a comienzos de la década del 90.
El abogado de Rodríguez Abadía admitió que entre el padre y el tío del acusado "había desacuerdos" por esta decisión de su cliente de testificar, pero que el último quería resolver su problema, por él y por su familia, y "para estar en paz".
Los Rodríguez Orejuela "querían seguir adelante" con el caso en juicio, dijo el abogado, pero su cliente tiene una esposa, dos hijas pequeñas y "tiene toda una vida por delante". Su cliente también tiene problemas de salud, dijo.
En su declaración, Rodríguez Abadía admitió que tras el arresto de los capos en 1995 se hizo cargo del Cartel de Cali. En particular, administró compañías, lavó dinero a través de empresas, pagó sobornos a miembros del cartel encarcelados y sus familiares, y fue "encargado de corromper funcionarios" colombianos.




