
Una Iglesia que cada vez tiene menos fieles
En Alemania, decae la cifra de católicos
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La Iglesia Católica alemana -que comprende el 34% de la población del país centroeuropeo (unos 28.000.000 de fieles)- tiene la difícil tarea de hacer oír su voz en una nación donde el aborto es aceptado por el Estado y donde se permite el matrimonio entre las parejas del mismo sexo.
Como si esto fuera poco, la Iglesia Católica alemana tiene otras preocupaciones urgentes en su agenda actual: los problemas de financiamiento y la caída del número de fieles.
Los inconvenientes financieros que atraviesa esta iglesia -y también la Iglesia Luterana alemana- surgen, en parte, de la crisis económica que azota al país desde 2001.
Ocurre que los ingresos de ambas iglesias provienen de un impuesto percibido por el Estado alemán.
La recaudación de ese tributo cayó por el aumento del desempleo y por la pérdida de seguidores, estimulada, a su vez, por los bajos índices de natalidad y por los propios fieles que se retiran del culto para evitar tener que financiar su funcionamiento.
Por esta causa, la diócesis católica de Colonia, que cuenta con 2,3 millones de fieles, debió recortar su volumen de gastos en un 13% y elaborar un plan para eliminar 350 puestos de trabajo, aunque sigue siendo la diócesis más rica del mundo con un presupuesto calculado en 882 millones de dólares en 2003.
Se estima que las dificultades económicas de la Iglesia Católica alemana repercuten, además, en las iglesias de los países del Tercer Mundo de las que es una tradicional donante gracias a que muchos obispos asiáticos, latinoamericanos y africanos obtienen recursos de sus pares alemanes para cubrir las necesidades de la evangelización.
En cuanto a su oposición a las bodas entre personas de un mismo sexo, la Iglesia Católica alemana anunció, en 2002, que despediría a empleados de instituciones eclesiásticas que contrayeran este tipo de enlaces, en una decisión que fue criticada por legisladores alemanes y por organizaciones de defensa de los derechos de los homosexuales.
Justamente, el estado de Baviera -una rica región católica que cuenta con un gobierno conservador- anunció ayer su intención de presentar un recurso para impugnar judicialmente la ley que permite a los miembros de parejas gay adoptar niños.
Recientemente, la buena relación de la Iglesia Católica con la Iglesia Protestante (que agrupa a casi tantos fieles como los católicos en el país de Martin Lutero), se vio perjudicada por la suspensión de una misa ecuménica el año pasado, en un decisión que algunos atribuyeron al entonces cardenal Joseph Ratzinger.
Consejos
Por otra parte, la Iglesia Católica alemana prohibió a los sacerdotes locales participar de consejos a los que deben asistir las mujeres que evalúan la posibilidad de realizarse un aborto. Ese es uno de los pilares de la legislación alemana: aconsejar a mujeres embarazadas con problemas.
Algunos católicos alemanes discreparon con la prohibición por considerar que los consejos eran una herramienta válida para que la Iglesia Católica pudiese convencer a las mujeres a que preservaran su embarazo.
Si bien existen dentro del catolicismo alemán voces conservadoras y tradicionalistas, también existen posturas críticas de las políticas impulsadas por el Vaticano, como las del teólogo crítico alemán Eugen Drewermann o las del teólogo suizo y profesor de la Universidad alemana de Tubinga Hans Küng.

