Una socialista que aspira a llegar al Elíseo

Ignacio Colo
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31 de diciembre de 2005  

En Francia, la pelea del año que empieza mañana ya tiene nombre: "Ségo contra Sarko". Así ("Ségo") la llaman a Ségolène Royal, para muchos la gran sorpresa de 2005: la primera mujer francesa que se encamina seriamente hacia la presidencia. "Sarko" es Nicolas Sarkozy, el ministro del Interior que encabeza las encuestas para las elecciones de 2007.

El 21 de abril de 2002, el ex primer ministro socialista Lionel Jospin parecía haber firmado el acta de defunción de su partido: no sólo había perdido los comicios presidenciales ante Chirac y Le Pen, sino que esa misma noche anunció su retiro de la vida política. Así, el Partido Socialista (PS) quedaba acéfalo y sin ningún líder en el horizonte.

Pero de ese vacío surgió Royal, una líder inesperada y que hoy arrasa en las encuestas. Aunque algunos pretenden encontrar la clave de su ascenso en su relación con François Hollande, actual secretario general del PS y con quien tiene cuatro hijos, hace años que Royal recorre escalón por escalón el empinado camino de la política: hoy diputada, "Ségo" fue ministra de diferentes gobiernos socialistas de la década pasada. Sin embargo, su nombre no sonaba entre los candidatos a presidente.

A comienzos de este mes, un sondeo encendió la mecha: Royal fue, de lejos, la candidata socialista preferida de los franceses. Con una amplia diferencia sobre los líderes históricos del PS, el "fenómeno Ségo" se disparó y, por el momento, no hay quien lo pare.

Su irresistible ascenso se debe, en parte, a su condición de mujer y a su sentido de la autoridad, ambos aspectos muy apreciados por los electores franceses. De hecho, Royal es la primera mujer designada presidenta regional por el PS y, con cintura, logró imponer el "estilo Ségolène" en la región de Poitou-Charentes, bastión de la derecha.

En un país donde la política a veces rima con la misoginia, Royal no considera que su condición femenina represente una traba. "Creo que ser una mujer ya no es más un obstáculo. Las mentalidades evolucionan en el mundo entero", dijo en una reciente entrevista a la revista Le Nouvel Observateur.

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