
Uruguay, a un paso de legalizar la unión civil entre gays
Será el primer país en la región en hacerlo
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MONTEVIDEO.- La Cámara de Diputados de Uruguay aprobó ayer un proyecto de ley que regulariza las uniones civiles de las parejas heterosexuales y homosexuales con cinco años de concubinato, que contarán con derechos y obligaciones parecidos a los del matrimonio.
En la sesión de ayer fueron introducidos algunos cambios en el texto, por lo que el proyecto será enviado nuevamente a la Cámara Alta, que ya lo había aprobado en septiembre de 2006 y que finalmente sancionaría la ley en los primeros días de diciembre.
De esa manera, Uruguay se convertirá en el sexto país del mundo y primero de América latina en legalizar las uniones entre homosexuales. En la región, sólo en Buenos Aires y en la Ciudad de México están permitidas las uniones de parejas del mismo sexo.
"Como legisladores, advertimos la necesidad de ampliar los derechos de los ciudadanos reconociendo la diversidad. Considerábamos injusto y discriminatorio que la ley protegiera determinadas opciones y no se adecuara a la realidad social", señaló el diputado oficialista Diego Cánepa, redactor del proyecto original.
Hechos concretos
Durante el debate parlamentario, el diputado oficialista Jorge Orrico, procuró evitar cuestiones éticas o filosóficas para aludir a hechos más concretos: "La gente no se casa; nos guste o no, ésa es la realidad y la gente tampoco se divorcia, se separa y entra en uniones libres".
"¿En qué me afecta que a tres cuadras de mi casa vivan dos lesbianas o que mi sobrina viva en concubinato? Yo fui concubino y acá en el Parlamento conozco muchos que lo son", manifestó a continuación Orrico.
El debate generó divisiones en la oposición. El Partido Nacional (conocido como el de "los blancos"), que se opuso a la reforma de la misma manera que lo hace con el proyecto sobre despenalización del aborto, no tuvo una postura monolítica. Dos legisladoras levantaron su mano para apoyar el texto, mientras que otros se opusieron con diversos argumentos.
El diputado Alvaro Alonso dijo que la ley crea un "instituto paralelo" al matrimonio, que se convertirá en una opción de "segundo rango", lo que a su juicio no contempla el "concepto de familia".
Su colega de bancada Luis Lacalle (hijo del ex presidente) expresó que sería "más sano" hablar de ley "del matrimonio homosexual" y relató que tiene amigos que optaron por las uniones libres "homo y hetero" y que son "excelentes personas".
El texto, que está cerca de convertirse en ley, sostiene que "la convivencia ininterrumpida de al menos cinco años en unión concubinaria genera derechos y obligaciones", como la "asistencia recíproca personal y material" y los derechos sucesorios, entre otros. "Asimismo, [los concubinos] están obligados a contribuir a los gastos del hogar", sigue el proyecto.
Voces opuestas
Alvaro Pereira, representante de las Ovejas Negras, un grupo que defienda la diversidad sexual, declaró que la legislación es "un paso importante en el reconocimiento de los derechos de gays y lesbianas" y se lamentó de que en el debate parlamentario se hubiera quitado la facultad de adopción de este tipo de parejas, pero expresó confianza en que pudiera incluirse en otro proyecto.
En tanto, el secretario de la Conferencia Episcopal del Uruguay, monseñor Luis del Castillo dijo al periódico local La Diaria que "un acuerdo legal [sobre] derechos y deberes no tendría que asemejarse al matrimonio, que es la base de la familia".
A diferencia del proyecto sobre el aborto, en el que la presión de la Iglesia Católica logró que algunos legisladores no acompañaran la votación, en el caso de la ley de concubinato se descuenta que el Senado la aprobará en pocas semanas.


