Vieira de Mello, el experto en conflictos
El diplomático brasileño se desempeñó en el Líbano, Timor Oriental, Bosnia y Ruanda; era considerado el favorito para reemplazar a Annan en la ONU
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SAN PABLO.- La comodidad de los despachos no era el lugar preferido de Sergio Vieira de Mello, que se definía a sí mismo como un diplomático "al que le gusta ensuciarse las botas".
Para la Organización de las Naciones Unidas (ONU) era el hombre perfecto para mediar en conflictos o administrar la tragedia de las tierras arrasadas por la guerra. Estuvo en el Líbano durante la invasión israelí, encabezó el gobierno interino en Timor Oriental durante la guerra de la independencia, actuó en el peor momento de la guerra de Bosnia, en Ruanda durante el genocidio y, finalmente, en Bagdad, donde ayer lo sorprendió la muerte, a los 55 años.
"Lo conocía desde su adolescencia, cuando era un estudiante en Ginebra y ya demostraba tener una energía impresionante", contó a LA NACION el ex canciller brasileño Luiz Felipe Lampreia. "Lo encontré años más tarde y se había convertido en un funcionario de la ONU con un gran coraje y compromiso con los derechos humanos. Le daba placer aceptar los desafíos más difíciles", relató el diplomático, que estaba conmovido con la muerte de su coterráneo, carioca como él.
Vieira de Mello era uno de los nombres favoritos para suceder al secretario general de la ONU, Kofi Annan. Fue el propio Annan quien lo nombró en mayo representante especial de la ONU en Irak, por ser el especialista en misiones difíciles. Y contaba con la simpatía indisimulada de George W. Bush.
Si bien nunca había formado parte del servicio diplomático de su país, ayer los brasileños y sus autoridades estaban consternados. Al presidente Luiz Inacio Lula da Silva le tocó dar la noticia durante un encuentro en Brasilia con su par chileno, Ricardo Lagos. Pidió un minuto de silencio, decretó luto oficial de tres días y dijo que Vieira de Mello era una nueva víctima "de la insania del terrorismo".
Aunque no había sido diplomático al servicio de Itamaraty -siempre sirvió para la ONU-, sí lo había sido su padre, Arnaldo Vieira de Mello, que le transmitió la vocación.
Serio y afable
Vieira de Mello había estudiado Filosofía y Ciencias Humanas en la Universidad de la Sorbona, en París. Era conocido por su estilo serio pero afable, y al mismo tiempo por la preocupación humana que demostraba en sus acciones. "Incluso las guerras tienen sus leyes. Nadie debe ser privado arbitrariamente de la vida. Nadie debe ser detenido arbitrariamente y no se debe someter a nadie a la tortura. Todo individuo tiene el derecho a la presunción de inocencia", había dicho al llegar a Bagdad. Es decir, con independencia les llamaba la atención a las fuerzas norteamericanas sobre sus límites en el conflicto.
Por donde pasaba cosechaba elogios. Después de su tarea pacificadora en Timor Oriental, donde llegó a ser la autoridad máxima del país, Kofi Annan calificó de "brillante" su gestión.
Cuando tenía apenas 31 años fue el principal asesor de la ONU en el Líbano. Desde 1969, cuando comenzó a trabajar para el Alto Comisionado para los Refugiados (Acnur), acumuló experiencia y cargos en Bangladesh, Sudán, Chipre, Mozambique y Perú, lugares en los que siempre intercedió en favor de las víctimas inocentes de las guerras y los conflictos. Así fue también en Kosovo, adonde arribó en 1999 con la misión de proteger a la minoría albanesa.
En su última entrevista, concedida pocos meses atrás al diario O Estado de S. Paulo, Vieira de Mello había conversado sobre sus miedos en Bagdad. "La situación es pesadísima aquí. Pero, no sé por qué, creo que ya pasé por situaciones más arriesgadas. Acá en Bagdad no me siento en peligro como en otros lugares en donde estuve trabajando por la ONU", había comentado.
Decía que no creía que la ONU pudiera ser víctima del terrorismo en Bagdad. "La ONU es aún muy respetada por la población local. Los iraquíes, al contrario de lo que sienten por las fuerzas de ocupación, miran a la ONU como una organización independiente y amiga. Por eso creo que confían en nuestro trabajo y saben que estamos aquí para ayudarlos." Aun con su experiencia, subestimó la barbarie.
Aliado de EE.UU.
- Sergio Vieira de Mello fue un aliado clave del presidente George W. Bush en sus esfuerzos por lograr una mayor legitimidad en Irak. También fue un favorito del equipo de política exterior de Bill Clinton. "El era carismático, tenía una gran capacidad de liderazgo y estaba siempre impecablemente vestido en medio del desastre", dijo sobre él el ex embajador ante la ONU Richard Holbrooke.



