
Zapatero, firme en su decisión de retirar las tropas de Irak
Blair calificó de ingenua su determinación
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MADRID.- El futuro presidente del gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró ayer que no hay vuelta atrás con el retiro de tropas españolas de Irak. "Yo escucharé al señor (George W.) Bush, pero mi posición es muy clara y muy firme", dijo el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en una entrevista radial, al evaluar el frente diplomático que ese anuncio ya le abrió con el gobierno y la oposición de los Estados Unidos y con Gran Bretaña.
La permanencia de las tropas españolas en Irak, signo del apoyo del gobierno de derecha de José María Aznar a la administración de Bush, no sólo se convirtió en el primer desencuentro de Rodríguez Zapatero con Washington y Londres, sino también con la futura oposición del hasta ahora gobernante Partido Popular (PP).
"Hay que ser prudentes con ese tipo de decisiones porque los compromisos internacionales existen", advirtió Mariano Rajoy, secretario general de esa agrupación, derrotada el domingo último en un impresionante vuelco electoral.
Pero el joven dirigente no se amilana. "Explicaré a nuestros aliados, los Estados Unidos y por supuesto Gran Bretaña, cuál es mi posición", dijo. "Lo haré con prudencia, con responsabilidad y manteniendo nuestros compromisos e intentando que lógicamente se respete la posición de un gobierno democrático", añadió.
Para el líder del PSOE, las cosas no terminan dentro de sus fronteras. "Creo que (el retiro de tropas españolas de Irak) puede ser útil para hacer un debate más a fondo sobre la seguridad frente al terrorismo", opinó Zapatero. Hoy se cumple una semana del peor atentado en España, que dejó 201 muertos y 1500 heridos.
Júbilo y reproches
El anunciado retorno de los 1300 soldados españoles generó júbilo en España, pero reproches en Londres. "Sería ingenuo creer que el terrorismo se acabará si los Estados Unidos, Gran Bretaña y sus aliados ceden su presencia en Irak", dijo el primer ministro británico, Tony Blair. "El terrorismo no cederá si la comunidad internacional cede su presencia en Irak y se desentiende de la cuestión. No hay manera de calmar a los terroristas, por eso tenemos que derrotarlos", añadió.
Madrid integró con Londres y Washington el triunvirato que lanzó la invasión a Irak. Pero el lunes la alianza terminó cuando, tras el sorpresivo triunfo del socialismo sobre el derechista Partido Popular (PP), el futuro presidente anunció que retiraría las tropas peninsulares si para el 30 de junio las Naciones Unidas no se hacen cargo del convulsionado país.
Zapatero recordó que todas las decisiones sobre Irak tomadas por el gobierno de José María Aznar, aún en funciones, fueron "unilaterales, de espaldas a la ciudadanía". "No se respetó la opinión de los ciudadanos, y esto no puede ser", añadió, en alusión a las masivas manifestaciones que condenaron el respaldo a la invasión. Además, "la ocupación está siendo un fiasco. Ha habido casi más muertos después de la guerra que durante la guerra", señaló el futuro mandatario.
En su partido hay, sin embargo, cierta inquietud de que sus votantes no hayan entendido "la segunda parte" del anuncio de su líder. Esto es, que el retiro de tropas sólo será operativo en caso de que para mediados de año las Naciones Unidas no hayan tomado parte en la conflictiva situación.
"Por supuesto, en caso de que algo así ocurra, tendrá que ser una intervención formal y verdadera. Y no una declaración de forma para que las cosas sigan como están", dijo a LA NACION un dirigente partidario posible miembro del futuro gobierno.
Entusiasmados, los seguidores de Zapatero están convencidos de que el giro impuesto en la política internacional española será "la primera ficha de un gigantesco dominó mundial" en el que otros países de los numerosos que hoy tienen tropas en la región se replanteen lo que están haciendo.


