Autos de carrera, partidos de futbol y canciones de rock ocupan la vida del cantante de ac/dc. El mismo muchacho que alguna vez fue boy-scout y canto en el coro de la iglesia, explica los detalles de Stiff Upper Lip y el futuro del grupo que mejor resguarda el rock & roll.
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Si una bomba nuclear explotara en Musimundo, bajo los escombros quedarían algunas cucarachas y un gran número de compacts de ac/dc, seguramente en mejor estado que los insectos. El carácter de indestructibles de estos cinco músicos que promedian los 50 años -Brian Johnson, Angus y Malcolm Young, Cliff Williams y Phil Rudd- ya supera la despectiva denominación de dinosaurios. Ahora, tras cuatro años de ausencia, el quinteto formado en Australia vuelve al ruedo con un disco nuevo y entrega, una vez más, las mismas canciones cuadradas y reiterativas que viene tocando desde hace veintiséis años.
Es una suerte.
Stiff Upper Lip, el decimoséptimo álbum de la historia de ac/dc, pone la carrocería más eficaz del rock & roll otra vez en movimiento. Brian y Angus -voz y guitarra del grupo, respectivamente- llegaron hace pocas horas a Nueva York en un corto viaje desde Alemania. Aunque los paisajes sean distintos, la tarea es la misma: afrontar una serie de entrevistas para promover el lanzamiento. Dado que la banda es reticente a relacionarse con la prensa, tal vez estos reportajes sean los únicos hasta la salida del próximo álbum.
El impecable buen humor que Johnson pasea por Nueva York se ve dramáticamente alterado: se acerca la hora del partido Argentina-Inglaterra y el cantante de la eterna gorrita no ha podido ubicar un televisor que le garantice la transmisión en directo. "De todos modos, los argentinos van a ganarnos de nuevo… ¿Cuando les ganamos por última vez? ¿En los 60?", se consuela con una risita de compromiso. Ni él ni yo podríamos haber imaginado el abúlico empate en cero que decepcionó hasta los más optimistas.
El fútbol es la pasión que, al revés de lo que le sucedió con la música, Brian Johnson no pudo concretar como hubiera querido. Cuando era adolescente pasó por las divisiones inferiores del Newcastle United, el club de sus amores y de la ciudad donde se crió, pero no logró destacarse y al poco tiempo descartó la idea de un futuro como profesional. Como fanático, no deja de ir a Inglaterra cada vez que su equipo juega allí y, en su casa de Florida, sigue con regularidad los campeonatos de Italia, Inglaterra, Alemania y la Argentina, única transmisión que recibe de toda Sudamérica. "Me encanta descubrir a los jugadores desde sus inicios", dice, y apenas le recomiendo seguirle los pasos a Saviola, aconseja hacer lo mismo con Diego Gavilán, la nueva promesa del Newcastle.
El segundo pasatiempo que Johnson viene practicando hace muchos años son los fierros, en su propio garaje. Durante los considerables períodos en que ac/dc se dedica a descansar, el cantante prepara autos de carrera.
-Mi próxima meta es correr en Le Mans, en la famosa carrera de 24 horas. Estuve bastante ocupado preparando un auto para eso. Ya pude correr las 24 horas de Daytona, y otras menos conocidas; gané dos veces seguidas una pequeña competencia en los Estados Unidos. Por eso ahora me considero con la experiencia suficiente para Le Mans. Una vez que lo haga voy a sentir que mi vida es completa. ¡Ah, me olvidaba! ¡También me gustaría acostarme con Claudia Schiffer!
Primera carcajada.
Brian Johnson remata con un chiste casi todas las respuestas. La mayoría de las chanzas son muy obvias, pero su risa estentórea no deja espacio para la recriminación. Cuesta no acompañarla. Sin embargo, a la hora de hablar de Stiff Upper Lip se pone casi serio. El tipo está realmente orgulloso de su trabajo, y el álbum no está mal. A diferencia de discos anteriores, la banda resucitó el sonido de los primeros días y le dio un mayor espacio al blues, que en los últimos años aparecía con cuentagotas.
-La mayor diferencia de Stiff Upper Lip en relación con los álbumes previos es que nunca me había divertido tanto durante una grabación, y creo que fue porque desde un principio nos planteamos hacer un buen disco de rock & roll, de ésos que te obligan a mover la patita. Nuestra manera de hacer rock & roll no cambia, porque tratamos de ser fieles a nuestros fans de toda la vida, pero con esta misma fórmula siempre atrapamos a nuevos seguidores.
-¿A qué lo atribuís?
-La gente se cansa un poco del hip-hop, de las nuevas tendencias, y entonces nuestro público crece más y más. Creo que se enamora de nuestra honestidad, algo que ya no existe en la música. Hoy, cuando escuchás a Little Richard cantar "Tutti Frutti"... ¡es una belleza tan simple..! El y Chuck Berry escribieron el manual del rock & roll para los siguientes cincuenta años. Poder seguir el ritmo con el pie, es maravilloso… Somos de los que piensan que la música no debe ser muy técnica, ni debe socializar demasiado. No me interesa que se hable de política o de religión; prefiero volver a lo de mover la patita y poder estar con una chica.
Grabado en Vancouver, Stiff Upper Lip marcó el regreso en la producción de George Young, el hermano mayor de Angus y Malcolm y productor de los primeros trabajos del grupo.
-El es fantástico -se entusiasma Johnson-. Sabe diferenciar el buen rock & roll del que no lo es. La mayoría de los productores se enferman con el sonido, intentando sacar el mejor que puedan lograr, y yo soy de los que opinan que eso es secundario. Para George, lo principal es el sentimiento y la magia que puedan crearse en el estudio. El logra que todo eso se junte y funcione a la perfección.
-¿Qué es lo que más te gusta de este nuevo álbum?
-Que el sonido general es el de estar pasando un buen rato en un bar; George tuvo mucho que ver con eso. Esta mañana, antes de esta entrevista, me desperté a eso de las 7.30, tomé un par de tazas de café y puse el disco. Escuchaba con mis auriculares "Can’t Stand Still", y me parece uno de las mejores temas de rock & roll de los últimos treinta años. El solo de "Hold Me Back" es uno de los más finos que Angus haya grabado. Te juro que de la excitación me tiré para atrás, perdí el equilibrio, escupí el café y terminé en el piso. Si un disco me puede hacer eso a las 7.30 de la mañana, y si encima es uno en el que estoy involucrado, que más se puede pedir…
-"Safe In New York City" me parece todavía mejor que "Can’t Stand Still"...
-¡Oh, esa también está buenísima! Entre vos y yo (baja la voz, casi susurra), creo que ese tema va a ser el segundo corte del disco, aunque todavía no se ha decidido; estuvo a punto de ser el primer tema de difusión. Pero al final eligieron "Stiff Upper Lip" porque resultaba más accesible para las radios, y la verdad es que el comienzo de ese tema me parece maravilloso. Tiene su historia. Cuando la base estaba grabada y tenía que poner mi voz, George me dijo: "Brian, cantá el tema como mejor te parezca". Y lo hice en chiste, como si estuviera en un tugurio de mala muerte, arrastrando las palabras, en tono bien grave. Enseguida todos gritaron: "¡Sí, así está perfecto!"… Yo no lo podía creer. Les dije que no me parecía correcto: era la primera canción del disco… ¿qué iban a decir los fans cuando compraran el álbum y lo primero que escucharan fuera esa manera de cantar? "¡Nos equivocamos de disco!" (risas). Ahora ya me empezó a gustar, pero en ese momento me resultó muy rara.
A los 53 años, brian johnson todavía se siente un pibe. Su infancia se desarrolló en el seno de una típica familia obrera de Newcastle, al norte de Inglaterra, cerca de la frontera con Escocia. Como muchos de los chicos de su generación, Johnson vistió el típico traje de boy-scout.
-Era una de las pocas oportunidades de alejarte un poco del esmog, de las chimeneas, del humo de las fábricas: al ser scouts, nos llevaban al campo… -recuerda-. Y, como scout, empecé a cantar. Improvisábamos sketches o representaciones frente a un pequeño público, ¡fueron mis primeros pasos! Cuando al final recibíamos aplausos, me dije: "Ah, esto está bueno". Después estuve en el coro de la iglesia: era el cantante principal, el que encabezaba el grupo, pero me echaron a las dos semanas.
-¿Por qué?
-Por hacerme el monigote. En el fondo me dolió, porque el cantante principal era el que se llevaba más plata de lo recaudado (risas).
-¿Te acordás de tu primer contacto con el rock & roll?
-La primera vez fue un día que estaba mirando televisión. La televisión era estatal, sólo teníamos dos canales, y muchas veces había baches de cinco minutos entre un programa y otro. Lo único que cabía en ese espacio eran canciones. Un día pasaron a Little Richard cantando "Tutti Frutti", y yo no lo podía creer. Era algo tan salvaje y excitante que me puse a bailar hasta que mi mamá me dijo que apagara la tevé; le rogué que me lo dejara ver hasta el final. El fin de semana siguiente fui hasta la disquería y me compré el simple de "Tutti Frutti"; el tema ya tenía unos cinco años de existencia, pero yo nunca lo había escuchado. Llegué a casa muy contento, con mi disco, a los gritos: "¡Tengo el disco, tengo el disco!". Me padre se dio vuelta, me miró y me dijo: "¿Para qué? ¡Si nosotros no tenemos tocadiscos, tarado!".
el primer grupo de importancia que tuvo a Brian Johnson en sus filas fue Geordie, que vivió un efímero período de fama en las Islas Británicas a principios de los 70. Cuando ac/dc perdió trágicamente a su cantante, Bon Scott, las grabaciones de Geordie sirvieron para que los hermanos Young pensaran que Johnson podía ser el reemplazante correcto. Mientras la mayoría aseguraba que el grupo iniciaría una inexorable decadencia, ac/dc editó Back In Black, el mejor disco de su historia y el que hasta hoy lleva vendidas 16 millones de copias, sólo en los Estados Unidos. Veinte años después, el cantante recuerda:
-Apenas salió, me acuerdo de lo contento que estaba por haber terminado el disco sin haber hecho muchas cagadas. Además estaba la fuerte responsabilidad de continuar con el legado de Bon Scott. Por suerte salió un gran álbum, funcionó muy bien en ventas y eso me permitió dormir por las noches. Ahora, con otra perspectiva, veo Back In Black como un trabajo impresionante: cuanto más lo escucho más lo descubro; las canciones, el sonido... Es fabuloso y uno de mis mayores orgullos. También creo que se trata de uno de los mejores discos de rock & roll que yo haya escuchado. Es jodido que yo lo diga porque soy uno de los protagonistas, pero es lo que realmente siento.
El devenido intelectual sting tiene el dudoso mérito de ser uno de los primeros en haber arrojado la frase "El rock está muerto". La última celebridad que quiso anotar al estilo en las necrológicas fue Billy Corgan, de Smashing Pumpkins, y hoy intenta comerse sus palabras.
-En muchos casos, ésa es una definición más afín a los periodistas que a los músicos -intenta explicar Johnson-. Entiendo que tienen un trabajo que hacer, pero a veces se exceden en la tarea de analizar el significado de una letra. Por ejemplo, sobre equis canción pueden llegar a decir: "Al escribir este tema, este artista estaba con el corazón destrozado. Su madre murió en un accidente doméstico cuando tropezó y cayó encima de su marido que estaba cortando el césped en el fondo (risas). Eso lo marcó para siempre y ahora no puede volver a pisar pasto". Y la canción se llama "I Don’t Like Grass" [No me gusta el pasto/la marihuana] ¡Perdón, estoy haciendo periodismo! (más risas). La cuestión es que esta música sigue siendo genial cuando simplemente ponés un disco y te dan ganas de gritar: "¡Wow, esto sí rockea!".
-¿Creés que el rock & roll es capaz de seguir estimulando emociones?
-Sí. A pesar de que los años pasen y grupos como el nuestro adquieran la etiqueta de dinosaurios, siempre surgen nuevas bandas de chicos jóvenes que le devuelven la excitación a la música y para nosotros es un honor que muchas de esas bandas nos mencionen como sus maestros. A esta altura, ¿cómo pueden seguir diciendo que el rock & roll es aburrido o está muerto? No pierdan más el tiempo...
-¿Cómo les cae que los llamen "dinosaurios"?
-¡Es una realidad que cada año nos ponemos más viejos! Odio admitirlo, pero es así, como que cada año viene con un cumpleaños. ¡No me gusta, pero es así! (risas).
-Como dice la frase, "siempre es mejor cumplir años, que no hacerlo".
-Oh, eso que acabás de decir es fantástico. Pero no sé qué es lo que anda mal conmigo, que no me siento más viejo. Si de chico me hubiera imaginado a esta edad, sería con una pipa, el diario en la mano, la televisión prendida y sin moverme para nada.
-¿Te cuesta sobrevivir a las giras?
-Trato de hacer gimnasia todos los días, todo lo que puedo, para estar en forma a la hora de subirme a un escenario.
-Como Jane Fonda, podrías sacar tu propio video de ejercicios...
-¡Sí! ¡Los ejercicios de Brian Johnson! "Baje lentamente el vaso hasta sus labios. Asegúrese de que la cerveza no se derrame en su remera. Vaya al baño, al menos una vez cada cinco minutos."
Otra carcajada.
La última gira de ac/dc fue hace cuatro años, cuando presentaron Ballbreaker. En la misma, el grupo iniciaba el concierto tocando "Back In Black", al mismo tiempo que una prolija pared de ladrillos volaba por los aires y, en el segmento final, Johnson se subía a una enorme bola de demolición (¡sin quedar en ridículo!) e interpretaba las últimas canciones. En ese tour, ac/dc tocó por primera y única vez en Buenos Aires: dos noches a lleno total en el estadio de River, con los mismísimos Beavis y Butt-head como presentadores.
Ahora que Stiff Upper Lip está en la calle, se avecina la nueva gira de la banda.
-Sé que en esta oportunidad va a realizarse en nuestros términos -dice Johnson con tono firme-. Basta de giras insufribles que nos obligaban a dar veinte shows, en quince países, en menos de veinticinco días. De todos modos, sea como fuere, vamos a ir a la Argentina. Realmente nos preguntamos qué fue lo que nos impidió tocar antes en esa ciudad, que además me pareció fabulosa. Las grandes avenidas, el estadio de River Plate, los suculentos bifes de carne… ¡las mujeres! Ese recuerdo de estar comiendo una carne deliciosa, al mismo tiempo que veía pasar mujeres increíbles, es irresistible. ¡Me gusta la carne en todas sus formas!
El último chiste de la tarde. Malo y de salón, como casi todos. Tal vez Johnson podría haberse convertido en un cómico aceptable si se hubiera entrenado en las calles "pasando el sombrero", pero nadie consiguió que se quitara esa gorra…





