
Actores de ida y vuelta
Viajan de una ciudad a otra para actuar en teatro o grabar en TV
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La temporada de la costa siempre fue atractiva para los actores. Solían instalarse en Mar del Plata durante todo el verano y las revistas mostraban las casas que alquilaban, casi siempre, en el barrio de Los Troncos. Playa de día, funciones de teatro a la noche y, en marzo, volvían descansados para retomar el ritmo de las grabaciones de televisión. Pero esto parece ser historia antigua y el pluriempleo llegó a la actividad actoral. De Buenos Aires a Mar del Plata, de la televisión al teatro, en auto, ómnibus o avión, los actores van y vienen de un trabajo a otro.
“A veces siento que me embarqué en un viaje agotador del que no me puedo bajar”, cuenta a LA NACION Ana María Picchio, protagonista de “Costumbres argentinas” (tira diaria de Telefé que graba en Buenos Aires) y de la obra de teatro “Made in Lanús”, que se pone en Mar del Plata. Tanto ella como Soledad Silveyra, Carlos Calvo, Fabián Gianola, Osvaldo Santoro, Juan Darthés y Mauricio Dayub son algunos de los actores que accedieron a embarcarse en este “viaje” interminable.
Temporadas de antes
“Hace unos años esto no pasaba”, cuenta Nicolás “Chino” Carreras, productor del musical infantil “Canciones para mirar”. Y es que, hace unos años, la televisión comenzaba la temporada de estrenos en marzo y el teatro contaba con sus estrellas tranquilamente. Pero eso cambió, y la nueva programación para el año se comenzó a lanzar en enero capturando a los actores con una oferta de trabajo extendida más allá del verano y con un sueldo que los mantenía fuera de las tablas marplatenses.
Durante la década del 90 el teatro y la televisión comenzaron “una competencia desigual por las figuras”, recuerda Carreras, y agrega: “En esos años, el teatro de la costa no tenía tanto para ofrecerles a los actores”.
Después de diez años de convertibilidad, esta temporada está siendo excepcional para toda la costa atlántica argentina.
A su vez, la televisión redujo los sueldos “en más de la mitad”, dice Picchio. Y, como explica Carreras, “lo que antes le daba plata al actor era la tele, pero ahora, con la crisis que hay, el teatro también significa una entrada importante”. Según Javier Faroni, productor de “Made in Lanús” y “Casi un ángel”, con Carlos Calvo, “el teatro ganó una gran ventaja porque, con los sueldos que tiene hoy la TV, los actores no quieren dejar de hacer teatro. A veces hasta les conviene más: si están haciendo un éxito como «Made in Lanús», ganan más que con la tele”.
Soledad Silveyra no quiso dejar “Made in Lanús” por la conducción de “Gran hermano 3”, el reality de Telefé porque, para ella, “el trabajo siempre favorece”, aunque encuentra que “la experiencia es cansadora porque lo que antes hacía en cinco días ahora lo hago en tres”.
Pero que los actores no dejen el teatro no quiere decir que estén dispuestos a abandonar la pantalla chica. “Estamos permanentemente jugándole al azar, apostando a que todo va a salir bien”, dice Faroni, quien, al momento de realizar esta nota, se encontraba en medio de una tormenta en Mar del Plata, esperando que Calvo llegara en un vuelo desde Buenos Aires. “Si el avión no sale, Carlín tiene un auto esperándolo en Aeroparque para traerlo acá”, explica, y agrega: “No se les puede prohibir a los actores que hagan TV al mismo tiempo”.
Temores de la producción
“Fabián (Gianola) me da mucho miedo, porque no sólo está haciendo tele y teatro, hace 43 cosas a la vez. Vivo al borde de un ataque”, cuenta Carreras. Pero aunque pueda preverse anticipadamente en un actor reemplazante, “si Fabián faltara, no lo reemplazaría. Levantaría la función”, afirma.
“De cualquier manera, esto de tener dos trabajos resulta más cansador para el actor que para el productor”, dice Faroni, y agrega: “La temporada teatral dura sólo ocho semanas y creo que no podrían hacerlo más tiempo”.
Junto con “Canciones para mirar” y “Costumbres argentinas”, Gianola también está protagonizando la comedia de enredos “Pijamas” en la ciudad balnearia, pero aun así el actor dice que “no es tan cansador como parece”. Graba tres días por semana en Buenos Aires y los jueves se va para Mar del Plata. Allí, aunque los sábados llega a tener cuatro funciones, dice que está de vacaciones y que hace vida de playa con sus hijos.
Quien sí encuentra agotador este trajín es Osvaldo Santoro. Está haciendo“Costumbres argentinas” en televisión y “Lejana tierra mía” en Mar del Plata. “No es por una cuestión económica que hago teatro, porque no es una obra comercial, sino un drama”, dice, y confiesa: “Si no hago teatro, me muero”. Para el actor, frente a la vertiginosidad de la televisión que “requiere de una respuesta inmediata en cuanto a la elaboración del personaje, el teatro aparece como una necesidad personal que funciona como una descarga emocional”. A la vez encuentra que el estar en la pantalla favorece la llegada del público al teatro, porque “en la medida en que la tele te da trascendencia popular, hace posible que la gente vaya a ver obras a las que quizás antes no hubiera ido”.
Esto quizá lo experimente Juan Darthés, en su espectáculo de café concert “Tangos a la medianoche”, el que, según su productor y director del teatro Auditorium, Gustavo Giordano, “a veces se parece a un recital de Sandro. Vienen chicas y señoras de mediana edad que chillan y le gritan cosas a Juan”. Es que Darthés está haciendo también “Soy gitano”, la telenovela de Pol-ka que va por Canal 13. Para Giordano, “la presencia de Juan en la tele es quizá lo que atrae a este público”. Pero en “Discépolo... esa mezcla milagrosa” (la obra de teatro que protagoniza Darthés, también en el Auditorium), “el público no cambió desde que Juan está en la televisión”, aclara el productor.
Mauricio Dayub, a diferencia del resto, está haciendo teatro en ambas ciudades. “¡Adentro!”, obra de la que es autor y que protagoniza junto con Gabriel Goity, tiene una puesta simultánea en Buenos Aires y en la costa marplatense.
“En Mar del Plata, esta temporada hay más de trescientos espectáculos. Era demasiado tentador”, lo que lo impulsó a llevar a cabo este desdoblamiento escénico. Pero el autor también encuentra otro significado en la temporada de la ciudad balnearia: “La gente en la calle me preguntaba si no iba a llevar la puesta a Mar del Plata. En este sentido, funciona como la tele: si no vas, te quedás afuera”.






