
Adiós a un maestro de la imagen
Murió el cineasta Conrad L. Hall
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LOS ANGELES (Reuters).- Conrad L. Hall, uno de los más destacados directores de fotografía de Hollywood y ganador de dos Oscar, murió a los 76 años en un hospital local por causa de un cáncer de vejiga.
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Las nueve nominaciones al Oscar que cosechó a lo largo de los últimos 35 años eran la mejor muestra del reconocimiento unánime que Conrad L. Hall había ganado en Hollywood como uno de los maestros indiscutidos en el arte de fotografiar películas.
Pero el legado más importante de Hall no pasa por sus dos bien ganadas estatuillas (gracias a "Butch Cassidy", en 1969, y a "Belleza americana", en 1999) no por títulos individuales que hasta podrían darle algún otro premio dorado póstumo, sino a partir del conjunto de una obra que contribuyó, como pocas, a ilustrar uno de los grandes momentos de transformación del cine norteamericano contemporáneo.
Como señaló el recordado crítico español José Luis Guarner, le debemos a Hall gran parte del audaz proceso visual de reemplazo del estilo tradicional del cine negro por otro "no menos persuasivo e inquietante de materiales fríos y colores metálicos, de relucientes, gélidas, casi crueles texturas de acero, cristal y plástico, que sería el nuevo leitmotiv del género en lo sucesivo".
Nacido en Tahiti (era hijo de uno de los autores de "Motín a bordo"), Hall trabajó largamente en la TV e intervino en rodajes documentales (como "El desierto viviente") antes de ingresar de lleno, en los años 60, en el largometraje.
Fue a partir de esa década que varios directores de fuste (de John Huston a Richard Brooks, de George Roy Hill a John Schlesinger) aprovecharon sobre todo el innovador uso del color que proponía Hall.
El talento visual del fotógrafo desaparecido queda registrado en un viaje que va desde los bucólicos paisajes del Oeste de "Butch Cassidy" hasta los contornos suburbanos de "Ciudad dorada" o "Belleza americana", resultado de su primera colaboración con Sam Mendes, coronada con otro Oscar.
De nuevo junto a Mendes, en la reciente "Camino a la perdición", Hall se despidió en gran forma, demostrando que también desde el clasicismo podía mostrar sus dotes de gran innovador.






