
Adiós a un símbolo de la picaresca
Fue una de las figuras más populares de la TV en los años 80, también activo en cine y teatro
1 minuto de lectura'

A lo largo de su vida, que se apagó anteanoche a los 71 años, Rolo Puente tuvo la rara fortuna de llevar a la máxima popularidad en la televisión y el teatro revisteril ese eterno personaje de segundón con el que siempre aceptó ser reconocido.
Tuvo la habilidad de transformar sus limitaciones en una materia potencial para el éxito inmediato entre el público masivo representando durante los últimos 30 años distintas variantes de un único papel: el del porteño fanfarrón que primero se jacta de su talento para el éxito en todos los terrenos (especialmente con las mujeres) y finalmente termina humillado por alguna persona mucho más sencilla e ingenua.
Nacido el 13 de agosto de 1939 como Rolando Domínguez Pardo, hijo de Demófilo Rodríguez -uno de los fundadores de la Asociación de Cronistas Cinematográficos- y de Lolita Pardo Bazán -directora durante varios años de la revista Vosotras -, Puente falleció en una clínica de esta capital por las complicaciones del cuadro de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) que padecía y lo obligó a permanecer internado durante las últimas semanas.
Pero a pesar de estas dificultades de salud agravadas en los últimos tiempos -que en el pasado también le habían dejado advertencias por el lado del corazón-, supo sacar provecho hasta el final de esa presencia y apostura física con que forjó buena parte de su largo romance con el público: porte de galán, cabellera agrisada o completamente canosa, bigote negro, sonrisa cómplice.
"Yo hice un trabajo muy difícil en este negocio, que es ser el segundo. Es quien prepara el terreno para que el otro remate y haga el final gracioso, y hay que saber ubicarse en que uno no tiene que ser más gracioso que el cómico", reconoció en 1987 al diario cordobés La Voz del Interior.
Seguramente por esa razón, logró el pico de repercusión en sus apariciones televisivas como el cliente que cada semana llegaba a la peluquería de don Mateo para afeitarse. El sketch, cuya primera referencia fue una antológica interpretación de Fidel Pintos, llevó a las nubes el rating de TV en la década del 80 con Jorge Porcel como un barbero de acento ucraniano. Ese programa consolidó el sólido vínculo entre Puente y Gerardo Sofovich, creador del espacio. Esa prolongada relación también llevó al actor a ocupar durante varias temporadas un lugar en la mesa de Polémica en el bar y repetir más tarde el lugar del cliente en sucesivas secuelas de La peluquería... junto a Emilio Disi, Pablo Granados, Pachu Peña y Toti Ciliberto. "Con Gerardo me une una relación tan adulta como clara, que permitió extender la amistad por muchos años, a pesar de su carácter fuerte y de algunas diferencias de criterio que supimos superar", dijo una vez de Sofovich.
Las posibilidades que se le abrían con la música fue el camino que Puente dejó de lado para consagrarse a un compromiso artístico mucho más ligado a la comedia picaresca sin demasiado vuelo, aunque con inmediata llegada al público. Esa fórmula, infaltable en las temporadas veraniegas, tenía a Puente como nombre de asistencia perfecta, por lo general en Villa Carlos Paz, y, más cerca en el tiempo, junto a Carmen Barbieri y Santiago Bal, dos de las figuras que más dolor expresaron ayer ante la pérdida.
El mismo perfil tuvo la mayoría del paso de Puente por el cine, aunque en algunos de sus primeros títulos ( Sangre de vírgenes , La bestia desnuda , Operación San Antonio ) se permitía cantar ritmos de la nueva ola o boleros con apreciable afinación. Más tarde sólo despuntó en contadas oportunidades (como algún encuentro con Sandro y Porcel que puede evocarse vía YouTube) una vocación que terminó legando a su hijo Mariano Roger, el guitarrista del grupo Babasónicos. Fue también ocasional poeta y genuinamente elogiado por rendir culto a la amistad en largas charlas noctámbulas.
Encontró en los últimos años inesperadas reivindicaciones ( ¿Sabés nadar?, en el cine; un capítulo de Los simuladores , en TV) y la admiración del mundo del fútbol por su fervorosa pasión hacia los colores de Ferro Carril Oeste. Sus restos, velados ayer, serán cremados hoy en un cementerio privado.
1- 2
Inés Estévez: su deseo de escapar del estereotipo y por qué siente que, aunque “no encaja” en este mundo, el trabajo la salva
3Cómo vivió Mirtha Legrand las horas previas a su cumpleaños: un reencuentro, un detalle en la vajilla y un premio
4La noche de Mirtha: del brillante look de la Chiqui en la previa a su cumpleaños 99 a sus consejos para mantenerse espléndida


