Adiós a una señora de la escena
Comenzó su carrera a los 50 años y se hizo muy famosa por su trabajo en Son de Diez
1 minuto de lectura'

Tal vez haya tenido una de las miradas más expresivas de la televisión, el cine y el teatro. De esas miradas que uno jamás podrá olvidar. Era la de Floria Bloise, encantadora actriz que murió ayer, por la mañana, a los 82 años, por un maldito cáncer.
Difícil escribir una nota necrológica cuando una gran amistad unía a quien se fue con el que escribe. Pero por qué evitar lo inevitable. Cuando la conocí nos hicimos amigos inmediatamente ("Me pusieron Floria por Tosca", explicaba). Teníamos cuarenta y tres años de diferencia, pero ella era tan sabia. Ya por aquel entonces había vencido por primera vez al cáncer. La entrevista era porque su personaje en la telecomedia Son de Diez, allá por 1992, tomaba cada vez mayor relevancia. Pero no siempre fue actriz. Recién debutó a los 50 años, dirigida por Ismael "Paco" Hasse (uno de sus grandes amigos, junto a Nora Perlé), en Kaput, de Woody Allen.
Antes cursó varios estudios universitarios completos, y entre otras cosas se recibió de ingeniera agrónoma. Por eso, trabajó desde muy joven en diversas ocupaciones de índole comercial, docente y comunicacional. Pero en mitad del camino de su vida, por ignotas razones aparentes –seguramente no tanto en lo profundo–, decidió cambiar de rumbo. Así fue como se anotó en la Escuela Nacional de Arte Dramático y, de repente, se descubrió actriz. Renunció a todos sus trabajos y se jugó por ese camino.
De convicciones firmes e ideas políticas inquebrantables, Floria fue siempre una abanderada de la solidaridad. Allí donde un amigo o compañero suyo necesitara su palabra sabia, ella estaba presente. Y siempre abría su cartera para compartir su pan con quien lo necesitara o recogía a algún perro abandonado en la calle. Floria no tuvo hijos naturales, pero sí sembró muchas semillas, gente que creció y evolucionó a su lado.
Hace tiempo, la directora y actriz Ana Padilla la convocó para hacer un personaje en la versión musical para niños de El pájaro azul, de Maeterlinck, obra que ella amaba. Allí interpretó a la Abuela y aparecía en una escena clave. Los dos chicos protagonistas recorrían lugares extraños con personajes fuera de lo común, en busca del pájaro azul de la felicidad. En un momento llegaban a una cabaña de un bosque. Allí se sorprendían de encontrar a sus abuelos. Con ellos jugaban, cantaban y bailaban. Luego, después de ese momento dulce, la abuela (Floria) les decía algo así como: "Este no es su lugar, pero pueden venir a visitarnos cuando quieran, sólo recordándonos con el corazón". Te visitaremos seguido así, Floria.
<b> Tuvo una prolífica carrera en cine y TV </b>






